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28 de Oct de 2020

Cultura

1492 y las barbas

Aullido de loba

P ues vamos a hablar hoy del 1492, pero no se piensen que vamos a hablar del mentado avistamiento de este continente por ojos europeos. No, no se crean que tengo ganas de repetir una vez más los manidos y manoseados argumentos, que si fue genocidio, que si no, que si ya me aburrí. Pero acaba de pasar el 12 de octubre y me ha recordado que en 1492 no solo esa fecha es remarcable en el calendario español. No.

Isabel y Fernando, tanto monta monta tanto, los catoliquísimos conquistaron en ese año el reino nazarí de Granada, el último reducto musulmán de la península Ibérica, aprovechando que esa taifa se encontraba en una crisis dinástica entre el sultán Alí Mulei Hacén, su hijo Boabdil y Mohamed XIII, hermano del primero y tío del segundo. Entre unas cosas y otras, y con acuerdos firmados en secreto, el 2 de enero de 1492, salió sorbiéndose los mocos por las puertas de Granada, después de entregarla, Boabdil, al que su madre (cuenta la leyenda, pero si no fue veraz es verosímil y muy de madre) le dijo que llorase como mujer lo que no supo defender como hombre.

¿A qué viene este rollo macabeo? A que hace tiempo se viene avisando que en este país hay un despelote preocupante. Que la división entre los tres poderes fácticos no es un capricho, en una condición sine qua non para que se den las garantías democráticas fundamentales.

Que el Sr. Presidente dice que sintiéndolo mucho va a tener que meter presa a gente (yo aún no he salido de mi asombro desde aquellas infaustas declaraciones), acusa a otros de narcos en los medios.

Que los legisladores compran votantes y venden su voto, y hay quien duda de que algunos no hayan vendido otras partes de su anatomía mientras trapichean en vez de legislar.

Los jueces dictan prisión preventiva como condena sin juicio, y luego ‘ya vamos viendo sobre la marcha si los dejamos dentro o no', pasándose, todos y todas, la presunción de inocencia por el forro de sus partes pudendas.

Aquí se juzga en los medios y se condena en Twitter, el ‘calumnia que algo queda' es la droga que está envenenando a una sociedad cada vez más crispada.

En 1492 la mayoría de los hombres se dejaban la barba, unos la llevaban más cuidada y limpia: los moros; y otros menos prolija y menos despiojada: la mayor parte de los cristianos. Pero el refrán de que ‘cuando veas las barbas de tus vecinos cortar pon las tuyas a remojar' sirve igual para moros que para cristianos y deberían aplicárselo también, hoy aquí, en Panamá. Miren alrededor, miren a Maduro, miren a Trump.

Señores, la gente se cabrea de las estupideces, la gente, el pueblo, la plebe, es un animal de lento reaccionar, pero cuando reacciona es un rinoceronte desbocado y nunca sabes muy bien por donde va a embestir.

Hay una línea muy débil entre ‘el que la hace la paga', con lo que todos estamos de acuerdo y ‘el que me la hace me la paga', con lo que todos los que tenemos dos dedos de frente nos damos cuenta que nos vamos derechitos a la mierda.

Mírense en Boabdil, señores, y hágannos un favor a todos, déjense de estupideces y paren estas pataletas. Cada zapatero a sus zapatos, el ejecutivo a ejecutar, el legislativo miren a ver si legislan, y los jueces ¿serían tan amables de volverse a repasar el código judicial?

Miren a ver no tengan que llorar como plañideras la ida a la mierda de su feudo.

COLUMNISTA