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27 de May de 2020

Cultura

No me siento pintor: Aristides Ureña Ramos

Aristides Ureña aprendió el arte en casa, de la mano de su abuelo materno. Con un préstamo fue a estudiar a Italia, donde vivió 38 años

Ya en octubre no llueve a cántaros como antes. Ni si siquiera en la franja canalera. En una casa de Albrook Field donde antes residían militares estadounidenses, ahora vive el pintor Aristides Ureña Ramos desde que regresó de Italia.

Esta mañana lleva delantal y cutarras como chancletas. Desde la puerta del primer alto invita a pasar al estudio, un anexo rodeado de plantas que él ha hecho florecer conversándoles y protegiéndolas contra el mal de ojo con cáscara de huevos.

El pintor se sienta de espaldas a una gran tela manchada horas antes que el viento agita constantemente, aunque él asegura que no la tumbará porque el caballete está bien sujetado. El día de trabajo había comenzado temprano. Está sentado alrededor de una mesa redonda que comparte el espacio con los caballetes y otra mesa con pinturas, pinceles, plantas y obras terminadas. No hay guantes porque nunca se ha acostumbrado a ellos. Al pie de otro cuadro en obras está una grabadora que hace pensar en un animalito paralizado del susto. No siempre pinta con música.

EMPECEMOS DESDE EL INICIO... ¿CÓMO APRENDIÓ A PINTAR?

Cuando daba mis primeros pasos en el dibujo no existían las escuelas de bellas artes. Mi abuelo (el papá de su mamá) era uno de esos artistas polifacéticos que se encuentran en los pueblos. Era el organista de la iglesia. Le cuento una anécdota. Cuando llego a la Academia de Bellas Artes de Italia, en 1974, me vienen a enseñar la técnica de la cola de pescado. Le dije al profesor que yo la sabía. El profesor, sorprendido, me pregunta cómo lo aprendí. Le dije eso se hace con la vejiga de la corvina. Mi abuelo cogía la vejiga de corvina, la separaba y la soplaba. Las otras las achurraba, después las pulverizaba y en baño maría se hacía la goma para preparar las telas. Con mi abuelo aprendí a tocar piano, guitarra y mejoranera.

¿POR QUÉ ITALIA PARA APRENDER PINTURA?

Mi mamá es nieta de Nacho Valdés. Nachito Valdés, hijo de Nacho, creador de la canción ‘Panamá puente del mundo, corazón del universo', estudió en el exterior. Nosotros vivíamos en la casa del abuelo. Cuando llegaban las estampillas que hablaban de Florencia, yo le decía a mi mamá que quería estudiar en Italia. Cuando llegó el momento, en 1974, mi mamá me mandó allá.

Para entrar a la Academia San Marco de Florencia me hacen un examen que duró tres días y consistió en meter en un papel manila una estatua. Yo venía de Santiago. No conocía las obras que tenían en el salón. Vi uno que estaba mutilado y dije ‘este no, porqué está mutilado'. Desconocía que era el prisionero de Miguel Ángel. Después vi tres figuras encastradas. No la hice porque eran tres figuras. Vi que nadie quería hacer la figura del centro. Un japonés que estaba junto a mí escogió también esa figura. El japonés cada cinco minutos terminaba una figura y yo ni la cabeza había hecho. Él era una fotocopiadora. Me dije ‘aquí no entro'.

Al ver que el japonés se fue a reproducir las tres figuras y yo no había terminado la primera, comencé a pensar qué otra cosa podía estudiar. Pasaron dos días. ¿Qué hice? Puse un angelito arriba de mi figura. Era un angelito con la lengua afuera. El profesor que estaba allí se me acercó y me preguntó qué me pasaba. Le dije que veía difícil mi entrada. En mitad italiano y mitad español, me dijo que continuara.

El último día cambiaba el examen. Nos llevaron a un salón cerrado y nos dieron el papel manila. Nos dijeron que dibujáramos lo que dibujamos sin tener el modelo en frente. Terminamos a las tres de la tarde y a las cuatro comenzaron a dar los nombres de los que ingresaban a la academia. Me llamaron de primero. El japonés no fue aceptado. ‘Esa gente está loca o yo estoy loco', pensé. Yo estaba dibujando el David de Miguel Ángel, el ícono de la pintura italiana, yo no había tenido miedo de enfrentarla burlándome de lo que estaba haciendo. Eso me marcó mucho.

¿CÓMO SE PAGÓ SUS ESTUDIOS EN LA ACADEMIA SAN MARCO?

Me fui con un préstamo del Ifarhu [Instituto para la Formación y Aprovechamiento de los Recursos Humanos]. A mi papá le llamaban ‘el líder', y tuvo muchos conflictos con el gobierno. Él no quería que estudiáramos con becas. Estudié los cuatro años y me regresé a Panamá. Fui profesor en David, Chiriquí. En 1979 regreso a Italia y me especializo en litografía y grabado, en el centro gráfico Reparata Graphi Art Center, y en cinematografía, en el Instituto Lorenzo de Médici.

¿CUÁNDO FUE SU PRIMERA EXPOSICIÓN EN ITALIA?

Fue en el Palacio Strozzi, cuando era estudiante. En esos años me uní a un grupo que luego llegaron a ser pintores muy buenos. Luego comencé los ciclos pictóricos. Te voy a anticipar antes de que me hagas la pregunta. Soy un pintor anómalo. En 1978, comienzo a trabajar ciclos pictóricos que están dictados por una necesidad mía. Quería llevar al lenguaje internacional la pintura panameña. Mi padre siempre me decía que Panamá no tenía pintura panameña, que no tenía pintores que fueran reconocidos en el extranjero. Él era muy nacionalista. Cuando ves a Miró, ves España; cuando ves a Picasso, ves España; cuando ves el muralismo mexicano, ves México. Roberto Lewis había tratado. Me preguntaba dónde me colocaba yo. Eso me creó mucha frustración. Así comencé con los siglos que incorporaban el lenguaje panameño. Esto, en parte, me ha llevado a una utopía.

¿CÓMO NACEN Y CIERRAN ESTOS PERIODOS PICTÓRICOS ?

El primero fue ‘El ballet del cabrón', era una crítica velada sobre las dictaduras de América Latina. Esa era mi motivación en aquellos tiempos. Otra de mis características en ese momento era que soy un artista contemporáneo, multidisciplinar, de los pocos que existen en América Latina porque había estudiado cinematografía y se estaba incorporando el videoart y la performance , que yo también realizaba. Conozco el corto, el largometraje, el documental. Hice videoarte, hice el ‘Video del cabrón' y el performance .

De allí pasé al ‘Barrococonuance's'. Es el ‘barro' de la cultura indígena y el ‘coco' del país tropical. La cultura alejada con una lectura moderna. Muchos críticos decían que el mío parecía un barroco tropical, que no existe. Del ‘Barrococonuance's' paso al ‘Classicos'. Me libero. Mis pinturas van en serie, repitiendo un concepto... la pollera, el barco.

De ahí paso a ‘‘Casa-casa”, donde hay casas para la tristeza, para la desesperación, para la alegría, para la poesía y para la fantasía. Esta etapa da paso a ‘‘Vu cunrap” y luego a ‘‘Republic Banana”, donde incorporo la escritura, registro la voz... videos y pinturas... todos los ciclos se expresan de muchas maneras, en la tela, el óleo, en la música y en el video. Continúo con ‘I

‘PUEDO TRABAJAR DESDE LAS SEIS DE LA MAÑANA HASTA LAS DIEZ DE LA NOCHE, NO HAY CANSANCIO, Y PUEDO TRABAJAR TRES O CUATRO DÍAS DE SEGUIDO. LO QUE ES SACRIFICIO PARA MUCHOS, PARA OTROS ES LIBERTAD...'.

Took Panama', ‘Alegóricos', ‘Banana', ‘New codex criollo', ‘Cartoline', Kreol criollo', ‘Crisp creole'.

¿CÓMO NACEN SUS PROYECTOS EN SUPERFICIES GRANDES Y EN MURALES EN ESPACIOS PÚBLICOS?

Esa pintura siempre me llamó la atención al llegar a Florencia por un grupo que realizaba un mural de protesta. Nos arrestaron y nos multaron. Con ese grupo hicimos muchos trabajos. En 1988, en Florencia, en la Casa de la Cultura, hago 182 metros cuadrados (un edificio de dos plantas de murales). En Panamá, el mural del Centro Regional Universitario de Veraguas es la exaltación de los intelectuales, dedicado a la luz del llano. De ahí vengo a la celebración del cabildo de Santiago para el Municipio de Santiago. Hago el del Hospital Santo Tomás, una cúpula, y la gran obra mayor, que me tardó cuatro años, que está en la Udelas en Santiago, son 16 paños murales.

¿SE PODÍA VIVIR EN EUROPA CON EL DINERO QUE RECIBÍA DEL PRÉSTAMO DEL IFARHU?

Yo recibía poco, como 150 (dólares) al mes. El resto lo conseguía trabajando. Cuando llegaba el verano, me iba a las canteras a trabajar el mármol. Aprendí a cortarlo, a seleccionarlo y a trabajarlo. El profesor Uberti, el más grande escultor de Florencia, me ofreció trabajo en su estudio.

DE VUELTA EN PANAMÁ, ¿ENCUENTRA LOS MATERIALES CON QUE USTED TRABAJABA EN ITALIA?

Mis telas, muchas, las traigo de Italia. Ahora mismo solo hay tela de dos metros y necesito de tres metros. Ahora me están llegando. Para trabajos grandes, para la serie que estoy trabajando, ‘Creole Panamá'. El ciclo que estoy trabajando es ‘Creole Panamá', que tiene sus series. Cuando llegué aquí tenía una serie que se llamaba ‘Cris creole', que pinté en Italia. ‘Cris creole' me abrió muchas puertas. Yo memorizaba las periferias, ahora mismo estoy en periferia, no estoy en el centro, era forma de ver cómo la cultura que estaba emigrando en Europa está transformando la cultura. Eso está pasando en Panamá, quizás no nos damos cuenta que esos migrantes que vienen se reúnen, escuchan su música, y que están también modificando la cultura de nosotros. Me coloqué allá en esas periferias y fue muy funcional.

¿QUIÉN LE ABRE LAS PUERTAS EN PANAMÁ, A SU REGRESO DE FLORENCIA?

Cuando llego, el Museo de Arte Contemporáneo me ofrece una exposición para dentro de tres meses. Después de 38 años de estar en Italia, creo la primera serie en el continente americano: ‘‘Creole Albrook”. La palabra ‘creole' se viene repitiendo desde 2006. Llego a Albrook, recuerdo que mi papá luchó por estas tierras, mi papá no hablaba porque tenía una bala metida en la garganta. Eso fue cuando peleaban por la base de Río Hato. Él como estudiante se tiró a la calle. Creo la serie Albrook me fui con esos catorce cuadros grandísimos. Fui con mi exposición, la llevé por todo el interior, con talleres para niños, mesas redondas para hablar de la identidad y el folclor. Llevé este trabajo para que fuera discutido. La primera serie se llama ‘Verde Panamá', las casas en el interior estaban pintadas de verde porque ese color alejaba los insectos, tenía mucho cromo y era más económico. Ese verde lo dediqué a una poesía.

Este es ‘Cocolí' (como el nombre de la nueva esclusa y donde se realizó el acto de inauguración en el Pacífico). No fui a la inauguración. Me invitaron a presenciar la ampliación del Canal. Ese día estaba convencido de ir, pero me dio una sensación extraña. Sentía una fiesta lejana. Vi la presentación en la televisión, pero vi algo distante. Aún sigo pintando los ‘cocolí'. Así realicé la serie.

¿A QUÉ HORA PINTA?

Dedico más tiempo a pesar. Hay veces que paso días que no trabajo; pero cuando empiezo, no me detengo. Este que está aquí lo trabajé en tres días. Puedo trabajar de las seis de la mañana a las diez de la noche, no hay cansancio, y puedo trabajar tres o cuatro días de seguido. Lo que es sacrificio para muchos, para otros es libertad. Es como cuando una mujer tiene que parir, creo yo, que no se rinde. Una de las cosas que me hizo vivir en Italia y me hizo reconocido es que no todo es fácil, regalado. Hay veces que me doy cuenta de que llego a Panamá demasiado acelerado, por la situación que hay. En Europa, en Florencia llega gente de muchos lugares, muy competitivos. La competitividad es más grande. El maestro nos decía ‘aquí se graduarán de mitad pintor, porque la otra mitad se hace con la experiencia. Yo sé que no todos serán pintores famosos, sé que ustedes llevarán cultura, no es verdad que serán pintores'.

COMO ARTISTA, ¿CÓMO VE LA SITUACIÓN CULTURAL DEL PAÍS?

‘DESPUÉS DE 38 AÑOS DE ESTAR EN ITALIA, CREO LA PRIMERA SERIE EN EL CONTINENTE AMERICANO: ‘CREOLE ALBROOK'. LA PALABRA ‘CREOLE' SE VIENE REPITIENDO DESDE 2006'.

Panamá tiene un abandono de muchos gobiernos en la cultura. Muchos intelectuales no dicen nada de lo que está sucediendo. Ahora están alzando la voz. La educación, el sistema educativo panameño necesita cambios. Tenemos un Instituto Nacional de Cultura que no es cónsono. Está completamente fuera de eje. No es que podemos ir a tratar de aliviar ciertas cosas cuando se necesita un cambio radical. Estoy oyendo que muchas personas hablan del cambio de educación en Panamá. Eso es positivo. Antes no. Antes se gritaba el cambio para no cambiar. El sistema educativo y la cultura necesitan un ‘cambiamiento' y ya todo el mundo se ha dado cuenta. La parte de los museos, las bibliotecas comunales, las casas de la cultura. Las escuelas de bellas artes con sistemas atrasadísimos. Ha pasado algo en el mundo con el arte contemporáneo que pocos artistas panameños supieron descifrar. Panamá es un país de talento y no se merece esto. Yo me siento violentado cuando veo cuánto se dedica a la cultura en el país.

COMO JURADO DE CONCURSOS DE PINTURA, ¿QUÉ TIPO DE ARTE SE ESTÁ CREANDO EN EL PAÍS?

He aceptado en tres y ahora voy para otro. Esto lo he aceptado porque me permite tocar lo que está sucediendo. Y me repito. Panamá tiene talento, es simplemente que el sistema con que se educa no está actualizado. He hecho clínicas de videoarte en La Villa de Los Santos, conversatorios, y los muchachos se despiertan. Un panameño que quiera ir a estudiar al extranjero tiene que ser dotado con muchos instrumentos. Tiene que ser preparado.

ES UNO DE LOS POCOS PINTORES QUE TAMBIÉN ESCRIBE LITERATURA, ¿CÓMO LOGRA UNIR ESTAS ACTIVIDADES?

Nunca he abandonado la escritura. Sigo escribiendo, aunque no me siento escritor. Tampoco digo que soy pintor. Tampoco digo que soy cineasta. No me siento nada de estas cosas. Si me preguntas cuándo comencé a escribir, fue de pequeño. Mi primer artículo me lo publicaron en 1976, hablaba de las escuelas de bellas artes. El cuento hace parte de mí, igual que la pintura. La cosa más bella de los ciclos es que me permiten cambiar de muda, como las serpientes. Es como irse a bañar al mismo río con distintas aguas, como dicen. Estoy contentísimo de haber cogido esta carrera.

¿Y ESE GOLPE EN EL DEDO?

Es del martillo. Estaba haciendo una escultura. Me la está viendo un médico, creía que se me iba a curar así... seguramente me van a sacar la uña. No es la única cicatriz que tengo. Superé un cáncer en 2004. Quizás era el polvo del mármol o la pintura. Tuve que adaptar todas mis técnicas. Es normal que con el contacto con los productos sucedan estas cosas. No uso guantes. Siendo ‘volcánico', necesito tocar, embarrarme. Las cutarras me acompañaron en Europa. He recibido premios con mis cutarras. El capital más grande que tuve cuando me fui de Panamá era mi gran pobreza, mi rosario y humildad.

LA COLECCIÓN DE CUADROS AZULES TIENE MUCHO SIGNIFICADO PARA USTED, ¿CUÁL ES LA HISTORIA DETRÁS DE ESTAS PINTURAS?

Cuando me llama el Museo de Arte Contemporáneo, mi papá tenía cáncer. Él siempre me decía ‘Aristides, pinta esos cuadros nacionalistas'. Los voy a hacer para esta exposición y los voy a llamar ‘I took Panama'. Voy a utilizar la frase del presidente Roosevelt, cuando dijo despreciativamente ‘Yo me tomé Panamá'. Mi papá decía que el Canal siempre sería nuestro, porque nadie se podía tomar el olor del café, la brisa sobre una quebrada. Quería darle una connotación positiva a la frase ‘Yo me tomé Panamá'. Comencé a pintar a colores. Pintar a colores lo hace cualquier muchacho de bellas artes, me dije. Llego a la casa, yo estaba en Florencia, y llamo a mi mamá en Panamá. Me dice: ‘oiga, ya está lleno de dinero, ya no llama acá. Ya no recuerdas cuando te pintaba las camisas de la escuela de tu hermana de añil azul para que las usaras para salir'. Azul de mi bandera, azul de Panamá, azul de los cuadros. Quité todos los colores y los dejé en azul, pero no bastaba, entonces aumenté la narración. Los cuadros azules están llenos de cuentos, de cosas. Mi padre muere tres meses antes de la exposición. Los azules nadie los compró. Esa noche, todos pensaron que yo era extranjero. Pasaron seis meses y se comenzaron a vender todos. La gente correteándome por los azules. En ‘Cris creole' continué con esos azules.

¿CUÁNTO CUESTAN LOS CUADROS?

Creo que soy uno de los pintores más caros. Uno pequeño de estos cuesta unos dos mil y tantos.

El pintor en sus redes

La ventana en Facebook del pintor es un cajón de sastre donde coloca mensajes según la fecha. El 25 de octubre, por ejemplo, recordó el intento de golpe militar olvidado y Celestino González. ‘Entre mis matutinas lecturas me encontré hoy, este libro edición Guardia Nacional escuela de Inteligencia de Eduardo Baúles'.

Unos días más tarde, después de fiestas patrias, escribía: ‘Primer sorbo de café con Rómulo Bethancourt Arosemena y mi hermanito Ologuagdi. ‘Bajo el furor de las tormentas' es un ameno libro, que a manera de folleto ilustrativo -un paquin dirían en mis tiempos - ilustra magistralmente la historia de Panamá de la separación de Colombia'.

El 9 de noviembre, el tema del día fue las elecciones de Estados Unidos. ‘Pensé que mi primer sorbito de café sería amargo. Pues las noticias de las elecciones americanas no eran agradables. En vez, pienso que los Estados Unidos ha finalmente llegado a tener the first radical trans Native American president...y eso es ya algo positivo y de recibir con júbilo'.

Para el 12 de noviembre, dedicaba un mensaje a los palos. ‘El famoso palo de balo, usado para dividir caminos y cercar terreno. Antes se usaba el palo de ciruela pero tiene el defecto, por su contenido de agua, en comerce las grapas y destruir las cercas. El palo de balo es unas de las figuras más remotas de nuestras campiñas, sobre todo en los áridos veranos y es ya parte de nuestro patrimonio visivo'.

Para el 1 5 de noviembre, el artista comparte: ‘Días de duro trabajo en el interior y regreso a casa con mi familia'.

Estos mensajes siempre van acompañados con fotografías y descripciones de sus obras. En la foto, Ureña Ramos conversa con la cacica Silvia Carrera.