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15 de Apr de 2021

Cultura

La moderna biblioteca

La bibliotecóloga Nitzia Barrantes ahonda en la transformación de las funciones del bibliotecario actual y la situación de las bibliotecas

La moderna biblioteca
La moderna biblioteca

Conocí a Nitzia Barrantes en la Biblioteca Interamericana Simón Bolívar de la Universidad de Panamá y comprendimos inmediatamente que solo podíamos colaborar: de aquí nació Conversaciones con la Universidad. Ella, en muy poco tiempo, levantó la biblioteca y la puso en el centro de múltiples actividades y en un lugar de encuentro. Es licenciada en Bibliotecología con maestrías en Ciencia de la Información y en Psicopedagogía, ejerce la docencia en el Departamento de Bibliotecología de la Universidad de Panamá.

Ha laborado en el Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Panamá, la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero R., el Centro de Documentación de la Procuraduría de la Administración y el Centro de Información de la Unión de Países Exportadores de Banano, entre otras.

DINOS UN POCO, ¿CÓMO LLEGASTE A SER BIBLIOTECÓLOGA?

Culminado mi bachillerato en ciencias, leí en el periódico la oferta de cupos para estudios superiores en Brasil. Recogí mis papeles y me presenté al concurso optando por la carrera de sociología, pero en el transcurso de las entrevistas para concretar el viaje, me enteré que la opción de estudiar bibliotecología me aseguraba trabajo al regresar. Pues me ofrecieron la oportunidad de incorporarme a una Red de Bibliotecas Centroamericanas que estaba en proyecto. El ambiente académico de la Universidad Federal de Minas Gerais me acercó rápidamente a ese campo del conocimiento que privilegia el libro como objeto de estudio y la biblioteca como ente que cumple la función social de llevar información a la población como ingrediente vital para la creación y la producción de nuevo conocimiento. Un elemento que despertó mi compromiso y convicción con la profesión fue la condición de estudiante becaria. Así laboré medio tiempo como bibliógrafa en la extraordinaria Biblioteca de la Facultad de Medicina, luego en las bibliotecas de los doctorados de microbiología y virología; también experimenté en el proyecto catálogo colectivo de las bibliotecas universitarias. Me capturaron estas bibliotecas de acceso abierto, sin mostradores que impidieran la entrada a la colección. Recorría metros lineales de anaqueles repletos de obras sin que nadie pensara que me los robaría. Obtuve la licenciatura y dos años después regresé a Brasil para la maestría en Ciencias de la Información. Con ello fortalecí mi formación en bibliotecas especializadas, particularmente en el estudio de lenguajes de recuperación de información.

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DEL BIBLIOTECÓLOGO MODERNO?

A las funciones del bibliotecario erudito de la antigüedad, copista, conservacionista, productor de bibliografías, índices, catálogos y custodio de sus tesoros, se han añadido muchas otras. El bibliotecario de hoy conoce los nuevos métodos para identificar las complejas necesidades de sus usuarios; identifica los atributos de la información que destina a la demanda; domina las regularidades de la creciente oferta de publicaciones que por su explosión exponencial crea dificultades en la búsqueda y recuperación; aplica inmediatez en el ofrecimiento de servicios bibliotecarios para adquirir, describir, almacenar, usar, difundir y transferir información; propician la aplicación de las tecnologías de la información y las comunicaciones; transforma la biblioteca en un punto de encuentro donde se llevan a cabo actividades culturales, académicas y recreativas que permitan acercar la comunidad de usuarios al debate, a la reflexión, al pensamiento crítico.

‘Desde la antigüedad la biblioteca se percibe como un organismo en constante expansión y cambio',

NITZIA BARRANTES

BIBLIOTECÓLOGA

DE ACUERDO A SU EXPERIENCIA, ¿QUÉ ES LO QUE PODRÍA CAMBIAR EN LOS PRÓXIMOS AÑOS EN LA BIBLIOTECAS?

Desde la antigüedad la biblioteca se percibe como un organismo en constante expansión y cambio. En los próximos años el usuario continuará como razón de ser de los sistemas bibliotecarios, por tanto, los estudios vinculados a la determinación de necesidades de información y el análisis de los atributos de la información serán una constante; se perfeccionarán los sistemas de seguimiento para la acreditación y visibilidad de las revistas científicas; se fortalecerá el movimiento hacia el acceso abierto a la información; continuarán las alianzas colaborativas entre bibliotecas para la producción de repositorios institucionales y colecciones virtuales que se compartirán a los usuarios a través de los más diversos medios digitales y virtuales; la biblioteca escolar seguirá su camino hacia el desarrollo de competencias informacionales en los alumnos. Las bibliotecas universitarias continúan su tránsito hacia centros para el aprendizaje y la investigación. La biblioteca pública se concentra en la formación de lectores y las bibliotecas nacionales bregarán con la disyuntiva de conservación y acceso al patrimonio informacional.

UN DÉFICIT QUE HE IDENTIFICADO EN ALGUNAS BIBLIOTECAS ES EL MUY MAL SERVICIO DE INTERNET. ¿NO ES ESTO UN GOLPE DE MUERTE PARA CUALQUIER INVESTIGADOR?

Internet es un imperativo en la biblioteca contemporánea tanto para obtener información como para comunicar contenidos estratégicos. Cada día aparecen más avisos de empresas editoras de fuentes de información privilegiando versiones digitales en detrimento de las impresas. Asimismo llegan nuevas oportunidades de acceso remoto e ilimitado a bases de datos y bibliotecas virtuales. Esto implica que una parte sustantiva del presupuesto bibliotecario debe dirigirse a mejorar las capacidades de interconexión y la aplicación de mejores prácticas para un acceso ágil, oportuno y amigable a las redes de información.

¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA QUE NUESTRAS BIBLIOTECAS SEAN ENTES DINÁMICOS EN LA INVESTIGACIÓN, INFORMACIÓN Y COMUNICACIÓN?

Debemos atender las convocatorias y manifiestos de Unesco y otros organismos especializados para que las bibliotecas escolares, universitarias, públicas y especializadas desarrollen ‘competencias informacionales' entre sus usuarios reales y potenciales, es decir, que fomenten actividades para la formación de habilidades y aptitudes que les permitan valorar, reconocer y usar la información como un recurso que debe alimentar los procesos de aprendizaje, investigación, docencia, producción. Esto incluye, entre otros aspectos, la adquisición de destrezas de lectura comprensiva, escritura, identificación, manejo y uso responsable de las fuentes de datos e información, el acceso eficiente e inmediato al conocimiento acumulado en las redes nacionales y globales.