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16 de May de 2022

Cultura

Curadores de la región, en diálogo

Como una extensión educativa de la Bienal Centroamericana de Arte, se llevó a cabo un foro de arte y conocimiento que reunió a expertos

Los artistas centroamericanos no se conocían antes de la Bienal Centroamericana de Arte. Así aderezaba Mónica Kupfer la conversación con sus colegas curadores, enfatizando la importancia de un evento como este.

La charla la entablaron Kupfer, Carmen Alemán, Gladys Turner, Adrienne Samos y José Manuel Noceda (Cuba) en el ‘Foro - Arte y Conocimiento: Bienales de Centroamérica y Caribe'.

Kupfer recordó que la Bienal de Panamá empezó en 1992 y atravesó una evolución: pasó de ser exclusiva para la pintura a incluir escultura, fotografía y nuevos medios.

‘La Bienal de Panamá nunca fue para extranjeros y la Centroamericana es solo para los artistas de la región', detalló la organizadora de bienales y crítica de arte, y añadió que si bien es una desventaja que estos encuentros no estén abiertos al mundo, hicieron posible una comunidad de artistas y curadores regionales.

EL FUTURO DE LAS BIENALES

Este año, la Bienal Centroamericana cumplió 20 años, continuando con su labor de exhibir las manifestaciones artísticas contemporáneas y sus discursos. En su más reciente edición (2016) lo hizo bajo el tema ‘Todas las vidas'.

La ponencia de cada uno de los curadores en el Foro —organizado por Fundahrte y llevado a cabo en el Museo de Arte Contemporáneo (MAC) de Panamá— tuvieron como eje común el cambio que han atravesado las bienales.

‘La Bienal de Venecia empezó este modelo a finales del siglo XIX', detalló José Manuel Noceda, curador de la Bienal de La Habana, que surgió en 1984. ‘Por eso digo que no es la madre, sino la abuelita de las bienales', añadió el curador.

Noceda explicó que con frecuencia recibe los comentarios de que el modelo de bienal es obsoleto y debería experimentar cambios.

Por eso, el cubano mencionó —además de la evolución en bienales mencionada por Kupfer— que ahora en estos eventos el montaje de obras van más allá de los museos. Se toman las calles, la ciudad completa.

200

BIENALES ALREDEDOR DEL MUNDO

Esta es una cifra aproximada del número de encuentros de este tipo que se ofrecen en el plano arquitectónico y artístico. La precursora es la Bienal de Venecia (S. XIX).

Un error de las bienales internacionales, continuó Noceda, es que es común que se repitan nóminas, artistas y curadores; y que allí recae la importancia de bienales la de La Habana y Centroamerica, que le prestan atención a manifestaciones que resuenan poco afuera.

El cubano mencionó además que el mundo atraviesa una bienalización y que incluso hoy suele hablarse más de ‘ferias de arte' que de bienales.

ASPECTO EDUCATIVO

Todos los panelistas estuvieron de acuerdo en que el aspecto educativo de una bienal tiene que ser el factor principal.

‘La salud de la bienal va a depender del poder y el impacto educativo que hayan tenido las obras que se presentan', dijo la crítica de arte panameña Adrienne Samos, quien recientemente publicó el libro Divorcio a la panameña , sobre la historia del arte contemporáneo local.

Samos mencionó que comparado con el precio de las obras, los seguros que hay que pagar y los espacios expositivos, la educación es la que menos cuesta en una bienal, sin embargo, suele dejarse de lado.

No obstante, Ana Berta Carrizo, de Fundahrte, mencionó que la parte educativa de la X Bienal Centroamericana (XBC), consistió —por parte de la fundación panameña— en traer las obras locales que representaron al país en la XBC. Actualmente se puedne visitar en el MAC.

A esto se sumó el Foro-Arte y Conocimiento en el MAC, un conversatorio sobre arte sonoro, intervenciones artísticas y próximos talleres con los artistas que nos representaron en la XBC.

NUEVAS PROPUESTAS

‘Casi ninguna bienal tiene un anclaje institucional sólido. Todas responden a esa voluntad de querer hacerlo cada dos o tres años, pero no dependen de una institución con un equipo de profesionales que se dedique a tiempo completo a trabajar en función de cada una de las ediciones, a establecer puentes entre la bienal anterior y la que está por venir. Ahí radica una de las claves del problema', dijo Noceda, refiriéndose al ámbito educacional y quizás también a la falta de continuidad de la Bienal de Panamá.

El curador cubano aprovechó para mencionar las bienales del Caribe que están alzándose, como La Guetto Bienal de Haití, la Trienal Poliográfica de San Juan en Puerto Rico, La Bienal de La Habana, la Trienal del Caribe de Santo Domingo en República Dominica —continuación de la Bienal de Pintura del Caribe—, La Bienal Internacional de Martinica, la Bienal de Aruba, la Bienal de Kingston en Jamaica y la Bienal de Guadalupe (isla).

‘Son eventos que comienzan a aparecer y traen muchos beneficios para regiones del Caribe, que han estado en la periferia de la periferia, es decir, en las ultraperiferias, concluyó Noceda.