29 de Sep de 2022

Cultura

La biblioteca de biología tropical más grande del mundo

Las bibliotecas del Instituto Smithsonian celebraron sus bodas de oro. Entre ellas, está la biblioteca del Smitnsonian Tropical Research Institute

Hace cincuenta años las bibliotecas de las diferentes sedes del Instituto Smithsonian decidieron unirse y trabajar como proyecto común. La celebración de estas bodas de oro fue muy significativa para el Smithsonian Tropical Research Institute, con sede en Panamá. Una delegación de Washington DC estuvo presente durante una tarde de puertas abiertas en la que invitados especiales y medios de comunicación tuvieron la oportunidad de conocer de manera muy cercana el apoyo que, a través de libros, artículos de revistas y estudios impresos, se ha dado a la comunidad científica y estudiantes de diversas ramas en Panamá.

MUCHO MÁS DE 50 AÑOS

La historia del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales casi alcanza los 100 años.

James Zetek, entomólogo que llegó a Panamá a estudiar los mosquitos que transmitían la fiebre amarilla y la malaria en 1911 fue uno de los científicos que impulsó el establecimiento de una reserva biológica para la realización de estudios a largo plazo. Su sueño fue alcanzado en 1923, cuando se estableció la reserva de Barro Colorado en el nuevo Canal de Panamá.

Es en Barro Colorado, el lugar menos indicado en el mundo para establecer una biblioteca, donde esta se empieza a gestar. Los investigadores llevaban a la isla sus libros, dejando allí la mayoría. También fueron dejando allí los artículos y estudios sobre la flora y fauna de Panamá.

Nostalgia

Sistema de fihero

La biblioteca del Stri está completamente digitalizada, sin embargo, conservan su antiguo sistema de archivo por fichas con el sisetma Dewey.

Zetek se jubiló en 1956 y donó la mayoría de sus libros al Smithsonian y con esta colección se dio inicio a la que es hoy la mayor biblioteca de biología tropical en el mundo.

Reconociendo la necesidad de rescatar la colección del moho y las termitas, varias personas, entre ellas Adela Gómez y Carol Bennett, catalogaron y manejaron la colección cuando esta se mudó en 1969 de Barro Colorado a Ancón, al edificio donde hoy se encuentra el centro de Paleontología Tropical y arqueología en la ciudad de Panamá. Allí ocuparía eventualmente toda un ala del edificio.

En abril de 1983, con la mudanza a un nuevo edificio, la biblioteca del Stri se convirtió en la primera biblioteca de la institución Smithsonian en ocupar su propio edificio. Años más tarde, con la consecución del apoyo de la fundación Tupper, se logró la renovación del edificio y la construcción de un anexo de 4 plantas para albergar de manera mucho más cómoda y eficiente la creciente colección de la biblioteca.

El establecimiento de esta biblioteca ayudó a definir el estatus del Stri como un instituto de investigación y no una estación de campo.

UNA TARDE NOSTÁLGICA

Mathew Larsen, actual director del Stri dio la bienvenida a invitados y visitantes de la institución. Presentó al staff de la biblioteca, Ángel Aguirre, Ricardo Beteta, Elizabeth Sánchez, Apolinar Guerrero, Eleuterio Santos, y Danielle Hawkins, bajo la dirección de Carrie Smith quie no pudo estar presente por una emergencia familiar.  Saludó a los visitantes de Washington DC., la directora del sistema de bibliotecas del Instituto Smithsonian, Nancy Quinn, Mary Augusta Thomas, subdirectora, además de Martin Kalfatovic y William Baxter.

Colaboración

Biodiversity Heritage Library

Las colaboraciones realizadas en este programa que busca hacer disponible la información la literatura sobre la diversidad de manera global se promociona a través de coloridos souvenirs.

‘Tengo una vida con muchas bendiciones. Muy pocas veces vi a mi mamá sin un libro en la mano. Y cada lunes recuerdo que ella me llevó a la biblioteca pública en Philadelphia con mis hermanas y sacábamos cinco, seis libros todas las semanas y leí mucho, aprendí mucho', afirma.

Estudiante de una escuela que no era la más grande ni la más fuerte en cuanto a estudios, Larsen reconoce que sin la influencia de la biblioteca ‘quizá no hubiera llegado donde' está hoy.

Así que no es difícil reconocer el impacto que ha tenido la biblioteca del Stri, no solo en Panamá.

‘La biblioteca no solo sirve a los investigadores del Smithsonian y a la comunidad científica sino a una comunidad mucho más grande. Cada año tenemos en promedio unos 1,400 visitantes científicos que vienen al Smithsonian en Panamá para estudiar, hacer sus trabajos de campo, usar la biblioteca, y demás recursos disponibles. Este grupo de personas vienen de más de 50 países, eso representa aproximadamente un cuarto de las naciones', indicó. ‘Tenemos un impacto bastante amplio y fuerte en el mundo científico de la biología tropical', agregó.

Larsen destacó además que la biblioteca es un recurso abierto al público y su impacto llega también a estudiantes de universidades y colegios secundarios, así como a la comunidad en general y por ello ‘es un orgullo contar con estas instalaciones y ser parte de la celebración de estos 50 años'.

Nancy Gwinn, directora de las bibliotecas del Smithsonian desde 1997, explicó que aunque la institución ha contado con colecciones bibliográficas casi desde la fundación de la institución en el siglo XIX, fue en 1968 cuando se decidió unificar los catálogos de todas las bibliotecas de la institución que hasta el momento funcionaban de forma separada.

‘Cincuenta años juntos nos han ayudado a crecer, nos han ayudado a desarrollar nuestros servicios, llevar la información a todos los lugares. Gracias por el apoyo de la comuniudad de Stri. Ha sido una gran colaboración', no dudó en decir.

Para ofrecer su testimonio estuvo presente Ira Rubinoff, quien por 34 años fue director del Stri y lo primero que recordó fue su primer trayecto del poblado de Frijoles a la isla de Barro Colorado, 57 años atrás, trayecto que compartió con Carol Bennett quien de forma voluntaria se había dedicado a catalogar las obras que formaban parte de la colección del Stri.

Rubinoff estuvo al frente de la institución cuando se mudó a Ancón y luego, cuando el espacio resultó insuficiente, a un nuevo espacio que les fue donado no muy lejos de allí.

‘El Hotel Tivoli fue demolido y nos ofrecieron ese espacio. En el espacio de cemento donde estaba la cocina empezó a establecerse la biblioteca', recuerda.

Más adelante se logró con la fundación Tupper un fondo que permitió la remodelación del edificio y la construcción de un anexo para albergar cómodamente toda su colección.

‘La biblioteca es muy completa y cuenta con un equipo muy bien entrenado a quien hay que agradecer por ayudar a difundir los conocimientos científicos del trópico', dijo.

Ricardo Beteta, quien trabaja en al institución desde 1986, se refirió sobre los cambios tecnológicos que ha sufrido la biblioteca al día de hoy.

‘Se usaba el sistema de ficheros y un lector de microfilms. Otra herramienta importante eran los resúmenes biológicos. Manejar esta información tomaba mucho tiempo', recuerda.

Cuando las comunicaciones a través de internet eran incipientes, ‘era muy complicado descargar información a través del sistema dial up', cuenta.

Lo que sí tiene muy claro Beteta, al igual que sus compañeros de staff, es que ‘a pesar de las limitaciones se ha hecho el esfuerzo de atender bien a todo el mundo'.

El bibliotecario asegura que han ha ayudado a varias generaciones de biólogos a obtener información. Han atendido a jóvenes estudiantes que el día de hoy dirigen instituciones científicas y ambientales'.

HACIA EL FUTURO

La biblioteca del Stri es una pieza importante en el mundo de las investigaciones científicas y la institución está más que consciente de ello. Por ello se mantienen importantes planes de colaboración con el sistema educativo, mejorar los sistemas de archivo para hacer disponible toda la información y preservarla para el futuro.

Se establecerán más acuerdos con otras bibliotecas y también se busca apoyar a la próxima generación de bibliotecarios, ofreciendo pasantías.

A PUERTAS ABIERTAS

Ángel Aguirre dio la bienvenida a los visitantes de la biblioteca del Stri y ofreció un recorrido por la sala principal de consultas en la planta baja del edificio.

‘Cincuenta años juntos nos han ayudado a crecer, nos han ayudado a desarrollar nuestros servicios, llevar la información a todos los lugares',

NANCY GWINN

Para celebrar el 50 aniversario de las bibliotecas del Smithsonian, prepararon varias exhibiciones, una de las más llamativas, un álbum fotográfico que a través de imágenes cuenta la historia de la biblioteca del Stri, desde que se inició su colección en Barro Colorado, al día de hoy, pasando por mudanzas, celebraciones y otros acontecimientos.

También están a la vista publicaciones que a lo largo de los años han publicado los científicos del Stri, aunque el grueso de las publicaciones de los investigadores reposan en revistas.

Un interesante programa del cual la biblioteca forma parte es la ‘Biodiversity Heritage Library', que busca hacer disponible al mundo la literatura sobre la biodiversidad para, a través de la colaboración mejorar las metodologías de investigación.

La biblioteca del Stri , para este programa ha digitalizado más de 52 millones de páginas de obras que se han convertido en referencia en el área de la biología, algunas de ellas, del siglo XIX.

A través del catálogo online, el visitante de la biblioteca del Stri tiene igual acceso a obras que quien visita alguna instalación en Washington D.C.

Una buena cantidad de obras, entre ellas, unos 60 volúmenes de ‘Biología Central y Americana', están completamente digitalizados y se puede tener acceso a cada una de sus páginas, imprimirlas o almacenarlas digitalmente.

Otro servicio destacado en es Smithsonian research online, un compendio acumulativo de todas las publicaciones de todas las personas que trabajan para el Smithsonian.

Aguirre cuenta que inicialmente encuadernaban las separatas que contenían las publicaciones, muchas de distinto tamaño y elaboradas con materiales diferentes. Más adelante fotocopiaron todas las publicaciones y se encuadernaban uniformemente. Actualmente las publicaciones son digitalizadas y están disponible en la web. Un trabajo constante ya que ‘el Smithsonian produce unas 400 publicaciones al año, todas en temas de biología tropical y paleontología', dice Aguirre.

El trabajo de digitalización se inició a finales de los 90. En el 1997 se dejó de empastar ya cuando se tuvo confianza en el sistema digital.

Una de las herramientas más nuevas de la biblioteca es el sistema One Search, que unifica toda la información ya sea del catálogo de libros, como de las publicaciones en revistas. El sistema luego confirma al usuario si se tiene acceso a la revista online o si se debe hacer la búsqueda en papel.

Los principales usuarios son los investigadores, muchos de manera remota. Aun así, esta es una de las bibliotecas más visitadas. Pero los servicios de la bibliteca son abiertos a toda la comunidad.

LIBROS, REVISTAS, MAPAS Y UNA INFINIDAD DE DOCUMENTOS

Apolinar Guerrero tuvo la deferencia de guiarnos por un recorrido a las salas (3 pisos) que albergan la colección de obras de la biblioteca del Stri.

PÚBLICO

BIBLIOTECA EARL S. TUPPER

La biblioteca tiene un horario los lunes y de miércoles a viernes, de 9:00 am a 5:00 pm y los martes, desde las 8:00 am hasta las 5:00 pm. Ese día se ofrecen charlas a la comunidad científica.

El segundo piso de la biblioteca contiene la colección de libros.

‘La catalogación se hace desde Estado Unidos y es enviada a Panamá', comenta el bibliotecario.

Obras contenidas en grandes folios mantienen en un anaquel especial en posición horizontal. Destaca un área cerrada al público a la que tiene acceso solo el personal autorizado y en ella se manipulan algunos libros que por su antigüedad y fragilidad son utilizados excepcionalmente en investigaciones de gran trascendencia.

‘Algunos libros reposan en cajas especiales , no pueden ser fotocopiados. Son identificados como obras de uso restringido.

En el tercer y cuarto piso reposan las colecciones de revistas. En el tercer piso se mantienen aquellas con nombres de la A a la J y en el cuarto piso, de la J a la Z. ‘Las revistas no se prestan a menos que sean casos especiales. y si es así, solo por la jornada', detalla Guerrero. Destacan títulos como ‘National Geographic' en una colección que abarca desde el año 1889 hasta 2017. También hay títulos especializados como ‘Nature' y ‘Science'. Destaca Guerrero que para abaratar costes las suscripciones de revistas impresas se limitan a una de las bibliotecas del sistema (son veintiuna), y para el resto,se mantiene el formato digital.

Antes de la era de la digitalización estos documentos se archivaban en microfilm y microficha.

Los investigadores del Instituto Smithsonian pueden solicitar préstamos de libros y sin límite de cantidad, sin embargo, otros visitantes deberán hacer sus consultas en la sala. Estudiantes que estén haciendo una investigación de grado tienen la posibilidad de obtener un carnet temporal por un año.

TECNOLOGÍA

Información Online

La información contenida en libros que tienen una edad avanzada puede ser consultada a través de una computadora y con una gran fidelidad de imagen.