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15 de Oct de 2019

Cultura

Cuatro horas en el Canal

No importa si eres panameño o turista. La experiencia de cruzar el Canal, una maravilla de la ingeniería, es única

Como panameña, cruzar el Canal de Panamá es algo que siempre había querido hacer. Contacté a Canal & Bay Tours para coordinar mi tránsito y así poder cumplir este sueño.

Existen dos opciones de tránsito por el Canal de Panamá: parcial y completo. La mayoría de las personas optan por el parcial, que va desde La Playita, en la Calzada de Amador, hasta Gamboa. Este tránsito tiene una duración de cuatro horas y media, mientras que el completo demora ocho y finaliza en el Atlántico, en la provincia de Colón.

En temporada alta los cruces parciales son casi todos los días, mientras que en la temporada baja (mayo a noviembre), salen unas o dos veces por semana. Los cruces completos son solo una vez por mes, usualmente el primer sábado.

En mi caso, opté por el tránsito parcial. Salimos desde La Playita hasta Gamboa, para después retornar en bus hasta la Calzada de Amador, donde dejé mi auto. El regreso nos tomó casi una hora porque había tráfico, pero usualmente se realiza en un tiempo de 30 o 40 minutos.

UNA APUESTA POR EL TURISMO

Canal & Bay Tours inició sus operaciones en 2003, poco después de que los estadounidenses entregaran el Canal a Panamá. En esos tiempos el turismo era una industria que apenas empezaba y no era posible pasar por el Canal como turista. Actualmente, cada mes transitan unas 600 personas en temporada baja, y más de 1,000 en temporada alta.

Más de 230 cruceros transitaron el Canal de Panamá en 2016. La cifra sigue en crecimiento. Otros cruceros paran en el lado Pacífico o Atlántico y no realizan el tránsito entre un océano y otro.

Canal & Bay Tours ofrece sus servicios a pasajeros de líneas como Carnival, Princess Cruiseline, Royal Caribbean, Holland American y Cunnard.

Los botes que hacen tránsito por el Canal son inspeccionados frecuentemente para cumplir con todas las normas de seguridad impuestas por el Canal. Barcos regulares como ‘El Tuira' (nuestro bote) son revisados una vez por año. Por supuesto, tienen que tener todos los equipos necesarios para rescate, comunicación, botes salvavidas, chalecos y demás. Asimismo, se revisa si los molinetes tienen la velocidad adecuada, si las líneas de amarre están enteras, etc.

La travesía tiene un costo de $95 para nacionales y residentes y $150 para extranjeros. En temporada baja, puedes encontrar mejores precios, incluso promociones.

EN HORA PANAMEÑA

Le dije a Luis, un amigo que es fotógrafo, que me acompañara a hacer el tránsito por el Canal. Como estaba entrando el verano, cambié varias veces la fecha y hora para tener mejor clima. Al final, no entendí bien la hora de salida y llegamos justo cuando estaba por partir el barco. La entrada a la Calzada de Amador se tranca en la mañana, por lo que estaba estresada ante la posibilidad de que el bote nos dejara. Iba manejando rapidísimo mientras que mi teléfono no paraba de sonar con llamadas de la gerente preguntando dónde estábamos. Cuando finalmente llegamos, estacionamos el carro y corrimos para abordar ‘El Tuira'.

Es bien importante llegar a tiempo, ya que nos explicaron que todo está programado con horarios muy estrictos y, si llegas tarde, vas a perder tu tránsito por el Canal de Panamá.

Como ya a esa hora sentía hambre, pasé por el bufet de desayuno, que está incluido. Hay un cuarto dentro del barco con algunas mesas para comer, pero la mejor vista es afuera. Al salir de la ciudad, se puede ver el Biomuseo, el Cerro Ancón, el hotel Country Inn & Suites Panama Canal y los rascacielos de la ciudad en el fondo: Hard Rock, Hotel Panama y el famoso tornillo.

Para entrar al Canal de Panamá, debes pasar por debajo del Puente de las Américas, que se presta para tomar las mejores fotos. Durante todo el recorrido, hay un guía que te cuenta sobre lo que vas viendo en el camino. Pero yo tuve la suerte de contar con el mejor guía posible: el capitán del bote.

TÁNDEM CANALERO

Cuando el capitán Mullins se enteró de que yo era la que responsable del atraso, casi me mata, pero poco después me perdonó y brindó información interesante sobre nuestro recorrido. Los barcos pequeños siguen pasando por las esclusas viejas, mientras que las nuevas son exclusivas para los neopanamax. Como ‘El Tuira' es un barco de 121 pies, nos pusieron en tándem con otras embarcaciones.

El ‘Sea Cloud', nuestro compañero, es un hermoso y lujoso velero de pasajeros. Este velero tiene 360 pies de largo y 188 pies de alto, porque es un barco que debe ser programado. Su mástil es tan alto que puede alcanzar el Puente de las Américas, con tan solo 220 pies de altura. La recámara de las esclusas tiene 1,000 pies de largo por 110 de ancho.

Nos aceramos a Miraflores, la primera de tres esclusas que tiene el Canal. En esta esclusa debes subir dos ‘escalones' -cabe recordar que el Canal funciona como un ascensor de agua- y luego uno más en Pedro Miguel para alcanzar los 85 pies sobre el nivel del mar.

Como el lago Gatún se encuentra a una altura mayor que el nivel del mar, el agua baja por gravedad para llenar las esclusas. Esa es la fuerza que se utiliza para subir los barcos, ya que no se emplean bombas.

La mecánica del Canal es impresionante. Cada puerta vieja pesa más de 500 toneladas y -como están tan bien balanceadas- dos pequeños motores de 25 caballos bastan para abrirlas.

LA LOGÍSTICA PARA CRUZAR

Los barcos entran a las esclusas y navegan con máquina propia, pero tienen que ceder timón y barco. Son llevados por locomotoras en la pared central y lateral (izquierda). Cada cable de la locomotora puede jalar 58,000 libras.

El capitán es el que da las órdenes de soltar o jalar el cable para mantener los barcos en el centro de la recámara. Pronto te percatas de que los capitanes tienen su propio idioma. ‘Dos' es para liberar y retener, el ‘uno' es para remolcar.

‘Release and hold'. ‘Tow'. Todas las órdenes en el Canal se dan en inglés. Alejandro cuenta que es como una ciencia y un arte. ‘Hay órdenes específicas para las cosas y el arte es que cada piloto hace las cosas como las siente, algunos son rápidos y otros, lentos'.

LA VIDA DE UN CAPITÁN

Le pregunté al capitán porqué los barcos tenían que usar un capitán del Canal y me respondió: ‘demora muchos años conocer el Canal y entender'.

Ser capitán canalero puede ser el trabajo más cotizado de Panamá. Para poder aplicar debes tener un mínimo de 10 años de experiencia y luego debes pasar por un entrenamiento que puede durar 12 años. Los capitanes tienen una escala de 1 al 11, dependiendo de su experiencia y capacidades. No hay edad de jubilación y hay capitanes que tienen más de 70 años.

Cuando el capitán aplicó, habían 300 personas interesadas; luego, recortaron a 35. Al final, escogieron a 8. Actualmente hay 280 capitanes y trabajan con horarios rotativos. Deben tener 14 horas de descanso para que los puedan volver a poner en la lista de asignaciones. A diferencia de otros trabajos, el concepto de día feriado no aplica, ya que ‘el Canal es una máquina que no para'.