La Estrella de Panamá
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14 de Oct de 2019

Cultura

Erika De La Vega: ‘Asfixié mi ego para que no tomara decisiones en mi carrera'

La actriz venezolana, que trae ‘Puras cosas maravillosas' al teatro La Plaza, a beneficio de la Fundación Casa Santa Ana, conversa sobre esta obra, el poder del humor, la comedia femenina, su vida de inmigrante y su país

La actriz, conductora y cómica venezolana, durante la entrevista con ‘La Estrella de Panamá'.

Erika De La Vega (Caracas, 1975) es el tipo de mujer con la que uno puede conversar con naturalidad y confianza. Esta locutora, conductora y cómica es un genuino ejemplo de inteligencia en el discurso y tiene lo que falta en estos tiempos tan superficiales: personalidad. Cuando pisa las tablas, sus mensajes resuenan con gracia y reflexión. Allí es divertida, inspiradora, dulce e incluso ácida, dependiendo del tema que toque. ‘A mí me encanta el humor porque con él se pueden decir cosas que tú no te atreves a decir cuando estás hablando en serio', sonríe.

En un café fuera de la sala del teatro La Plaza, antes de comenzar su ensayo y con un chocolate sobre la mesa que nos invitaba a olvidar la promesa de la dieta, De La Vega habla sobre ‘Puras Cosas Maravillosas', una pieza escrita por el dramaturgo inglés Duncan Macmillan y dirigida por Michel Hausmann. Y es que este nuevo reto actoral de la comediante, muy diferente a sus acostumbrados shows , llegó a Panamá desde el 21 de marzo —de jueves a sábado a las 8:00 p.m. y domingos, 5:00 p.m. y 8:00 p.m.— hasta el 7 abril, a beneficio de la Fundación Casa Santa Ana.

‘Es necesario reírnos de nosotros mismos. Estamos histéricos. El mundo cada vez está más complicado'.

Sobre el escenario y desde una óptica de muy buena vibra, Erika se pone del lado de la gente que ha padecido la depresión y que teme hablar de ello. Allí se viste de un personaje que relata, a través de sus diferentes etapas de vida, los momentos duros que ha tenido que lidiar con su madre y le demuestra las ‘razones maravillosas' por las que vale la pena luchar. ‘Es un 'one-woman-show' en el cual soy una niña, adolescente y adulta que cuenta cómo convive con la depresión de su ser más querido y cómo busca la manera de ayudar ', anticipa.

Lo que hace diferente esta puesta en escena es la improvisación porque ‘el público le impregna su energía', describe, porque es ‘partícipe de la obra'. ‘Para contar esta historia, necesito a mi psicóloga, la profesora del colegio, necesito a mi papá, necesito a un novio y por ello necesito la ayuda del público. Nadie tiene que inventar nada, yo los guío. No quiero que la gente la pase mal. Aquí se ríe, se emociona, se reflexiona…', explica.

‘¿Me preguntas que cómo el humor y la depresión pueden fusionarse? Así como conviven en la vida real. Tú puedes estar deprimida pasando un rato chévere y tienes a tus propias sombras detrás', argumenta la actriz y lo hace enfática. ‘La única manera de hablar de la depresión es suavizando el tema. No es algo que la gente se aventure a hablar en cualquier lado. Por ejemplo, en las redes sociales no hay espacio para hablar de la depresión. Hay que hablar de ella para también escucharla en voz alta. Para vivir cambios y sustituir esa tristeza perenne que tienes en tu vida', subraya.

Más allá de conversar sobre este tema en las tablas, De La Vega ensalza el poder del humor y dignifica sus bondades. ‘Es necesario reírnos de nosotros mismos. Estamos histéricos. El mundo cada vez está más complicado, necesitamos cada vez más espacios para poder reír de esas cosas que hacemos sin darnos cuenta', acota.

La venezolana no juzga a ningún comediante ‘porque cada quien tiene su estilo y hay público para todo', una premisa que siempre la ha acompañado. ‘Me gusta hacer una comedia que observa al detalle, comportamientos, y prefiero irme por el humor femenino. Hablo de cosas que me pasan, no invento nada', describe.

‘¿Que por qué hay más cómicos que cómicas? Pues, no se nos habían dado los espacios y no nos habíamos atrevido. Pensamos que era un oficio netamente para hombres. Todo es un mal concepto . Por ejemplo, tú vas a un bar y en los televisores pasan sólo deportes, ya en eso te excluyen. Pareciera que el hombre todo lo puede y la mujer no; y es al contrario, no es que las mujeres podamos más o menos, es que también valemos y tenemos algo que decir', apostilla.

De La Vega aplaude que muchas mujeres se han plantado en diferentes tribunas para alzar su voz con coraje y valentía. ‘En el humor Ellen DeGeneres es la reina, y me encanta; Ana María Simón es una mujer que me hace reír muchísimo, también Paula Arcila, una colombiana maravillosa; Maly Jorquiera, una chilena, natural e irreverente. Quiero darle valor a los esfuerzos, todas estamos haciendo algo. Todas lo estamos intentado. A nosotras las mujeres lo que nos hace falta es atrevernos, decir de verdad lo que sentimos... no tenemos que ser correctas ni perfectas', acentúa.

'QUE NUNCA FALTE LA HUMILDAD'

Erika De La Vega revolucionó las ondas de la radio en Venezuela durante dos décadas con su compañero inseparable Luis Chataing. También saltó a la televisión con su programa ‘Ni tan tarde' y ‘Erika tipo 11'. Fue presentadora de Latin American Idol, entre otras hazañas más. Cuando abandonó su país y llegó a Miami, entendió que debía reinventarse. ‘Agarré el ego y lo guardé en el cuarto oscuro, sin aire acondicionado, sin agua y sin comida para debilitarlo completamente.. lo asfixié, y no permitir que tomara decisiones por mí. Si no lo hubiese hecho, no sé qué hubiera pasa do con mi carrera', relata.

No hay ni una pizca de vanidad en la manera en que cuenta su vida, su oficio y sus memorias. ‘Ya después de hacer 20 años de radio y dejarlo, nada duele. Esto ha sido el desapego más fuerte de toda mi vida. Que ahorita un programa de televisión dure o no, ya no me afecta', razona.

La mujer que está ‘harta de ponerle un filtro a todo y que quiere hablar sinceramente' se sumerge sin miedo en la era digital. Con ‘ En Defensa Propia', su podcast , se ha convertido en un espejo donde muchas mujeres se reflejan a sí mismas. Allí inyecta emociones y gracia. Pese a que transita en la tecnología, confiesa que no le teme al like narciso de Instagram, pero sí a la comparación en las redes. ‘Uno no elige las personas correctas con quien compararse, por eso vienen las frustraciones', reconoce. ‘Hay muchas personas que no merecen tu atención', destaca.

No hay tertulia posible entre venezolanos en la cual no se asome la crisis de ese país: todo gesto de desconexión resulta casi imposible. ‘¿Que cómo veo a Venezuela? Siento que despertaron un sentimiento que siempre estuvo ahí, pero que lo han golpeado muchísimo. Yo siento que sí, algo va a pasar positivo para todos aquellos venezolanos que buscamos y valoramos la libertad y la democracia. Vamos a tener que confiar un poquito más', suspira.

Y es que la actriz nunca habla de política en su oficio porque lo que vive su país es ‘algo que no da risa'. ‘Mi familia es cubana, yo soy venezolana y ahorita vivo en Miami... mi nacionalidad es: Huye mientras puedas'.

Tras la anulación de su pasaporte por el régimen de Nicolás Maduro, De La Vega no ha regresado a su país, pero espera volver y enseñarle a su hijo Matías, la Venezuela que ella conoció. ‘¿Que cuáles son mis deseos para la Venezuela de 2019? Espera…. ( ríe ) Cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres'.