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17 de May de 2022

Cultura

Tongos

Panamá no es más segura que cuando estos buenos para nada llegaron, si acaso es más pintoresca

Se nos va de las manos. Ustedes saben bien que no me duele defender lo que haya que defender. Pero tampoco temo soltar mi lengua de plata cuando hay que hacerlo. Y la policía en este país se nos está yendo de las manos.

En primer lugar, me alegro infinito de que los infames directores de la policía que nos han machacado durante los últimos años se vayan con viento fresco y que, con suerte, se pierdan allá donde el viento va a dar la vuelta, donde Cristo perdió la chancleta. Que se larguen lejos y se queden por allá.

Panamá no es más segura que cuando estos buenos para nada llegaron, si acaso es más pintoresca, con las patrullas y sus luces estroboscópicas de mierda que solo sirven para encandilar a los que comparten calle con ellos, y para provocar migraña o ataques epilépticos a los que tienen tendencia a estas dolencias, mientras que avisan a los maleantes, a kilómetros de distancia, de que está llegando la pasma, que se vayan dando prisa y vayan terminando de hacer sus cosas de maleantes. A muchos policías los hemos visto, malotes y malencarados, pidiendo los documentos a la salida de las estaciones del metro. Los hemos tenido que sufrir caminando con paso de malandro por las calles. Rofeando a los hombres, e incluso acosando a las mujeres. Desde hace unos días veo a un par de ellos parados en la esquina de Vía Argentina con la Cabeza de Einstein, se la pasan chateando. Podrían estar acuchillando a un tipo en la otra acera y ellos ni se darían por enterados.

Pero, ¿saben cuál es el problema real?, el problema es que no sabemos nuestros derechos. El ciudadano común no solo no sabe que él es el verdadero jefe de esos tarugos y de su chief, sino que tampoco sabe que tenemos, todos los ciudadanos de a pie, unos derechos. Otra cosa es que la mayor parte de las veces permitamos, por desidia o por ignorancia, que nos los conculquen, pero de que los tenemos, los tenemos.

No, no tengo porqué andar con la cédula encima. Eso no es una obligación. ¿Usted quiere ver mi cédula? Con gusto, acompáñeme a casa, o a dónde sea que la tenga, y se la muestro. No, usted no puede revisar mi carro sin una orden de la autoridad competente, (no, ustedes queridos agentes, no son la autoridad competente); mi carro es una extensión de mi propiedad privada, y, al igual que ustedes no pueden entrar en mi casa sin permiso o sin orden judicial, no pueden revisar mi auto. Si me pillan cometiendo un delito in fraganti, la policía me puede detener. Si hay una orden de un juez la policía la puede ejecutar. Pero hacer cualquier de estas dos cosas sin orden judicial es ilegal.

La policía es el brazo ejecutor de la autoridad. La policía no es la autoridad. No, no lo es. Ustedes no son la autoridad, grábense esto en la mollera, carajo. Y por cierto, vayamos más allá: ni siquiera el juez es la autoridad. Los jueces, los fiscales o quien sea la autoridad competente en determinado asunto, (por ejemplo, el corregidor), no es la autoridad; ellos la ejercen porque el pueblo soberano, todos nosotros, se la hemos cedido para que mantengan el orden y hagan cumplir las leyes.

Y no, ningún negro es sospechoso solo por ir caminando por la calle; y no, ningún chacalito es sospechoso solo por andar por un área donde no reside. No, señores xenófobos, clasistas y racistas, la ciudad no es suya y ‘sus áreas' no son ‘suyas'.

COLUMNISTA