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14 de Oct de 2019

Cultura

La Reforma Universitaria, pasado y presente en México

Las universidades perdieron ampliamente su capacidad de gestionar proyectos de impacto local y regional, limitando a las ciencias sociales y a las humanidades. Se impulsó y estimuló la formación profesional para el mercado y la empresa privada

Panorámica de la Universidad Autónoma de México (UNAM)

Muchos ríos de tinta han corrido respecto a la reforma universitaria, su historia, sus modelos, sus reformas, su autonomía y; en los últimos tiempos, su visión y misión en la llamada sociedad de la información y del conocimiento, su pertinencia y compromiso social. En estas líneas abordo el tema desde lo que ha sido mi experiencia cercana a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), México. Para llegar al punto actual y postular algunas ideas y reflexiones en el contexto del mundo de hoy y en especial, en la nueva realidad que impone la llamada Cuarta Transformación, 4T, en México.

Modelos de Universidad

La universidad llegó a la Nueva España durante la época colonial al fundarse la Real y Pontificia Universidad de México en 1551, con enfoque teológico, esencialmente católico. En el México independiente se fundaron colegios e institutos paralelos a la universidad pontificia con fuerte influencia liberal; destacaron, entre otros, el Colegio de San Ildefonso, el Colegio de Letrán, el instituto Literario de Toluca y el Instituto literario de Oaxaca. En plena época porfirista fue clausurada la Universidad Pontificia por ‘perniciosa e irreformable', según palabras de Justo Sierra, ministro de fomento educativo. Años más tarde, 1910, el propio Justo Sierra inauguró la nueva Universidad Nacional de México, y dijo: ‘Esta institución no es continuidad de la anterior, en esta nueva universidad la verdad no se impone como dogma, la verdad se investiga'.

Autonomía Universitaria

En 1916, el joven estudiante Alfonso Reyes, quien pasaría a la posteridad como el intelectual más lucido, prolífico y brillante de su generación, el ‘Ateneo de la Juventud', movilizó a sus condiscípulos para solicitar a las nuevas autoridades gubernativas, surgidas del conflicto revolucionario, la autonomía universitaria. El presidente Carranza no aprobó dicha iniciativa. De haberse logrado ésta, México hubiera pasado a la historia, antes que Argentina con la Autonomía de la Universidad de Córdoba. La Autonomía de la UNAM se obtuvo hasta 1929, siendo presidente Emilio Portes Gil. Recordemos que el Artículo tercero de la Constitución fue reformado en 1934 para incorporar el precepto de la educación socialista, que se mantuvo vigente durante todo el sexenio presidencial del general Lázaro Cárdenas (1934-1940). Un intenso debate ocasionó el tema de la autonomía universitaria y la libertad de cátedra, los protagonistas principales fueron Antonio Caso y Vicente Lombardo Toledano. La autonomía le dio fortaleza a la universidad para impulsar la libertad de cátedra y la libre investigación, además de alentar el espíritu crítico en los procesos formativos y el debate libre de las ideas en todos los ámbitos.

Emergencia y Desaparición de la Universidad Crítica

Durante las décadas de los 60 y 70 del siglo XX, se incorporó el paradigma marxista en planes y programas de estudio en las carreras de economía, ciencias sociales y filosofía en la UNAM. Universidades de provincia como la de Michoacán, la de Puebla, Sinaloa, Zacatecas y Guerrero transcurrieron por un profundo proceso de reformas para implantar el modelo de universidad crítica, democrática y popular, y en el estado de Guerrero con el denominativo de Universidad-Pueblo, con las siguientes premisas: universidad de puertas abiertas, el pueblo a la universidad y la universidad al pueblo, ejercicio pleno de la autonomía en cuanto al diseño de su oferta educativa, planes y programas de estudio e investigación con enfoque marxista, su administración, sus órganos de gobierno, su patrimonio, sus recursos financieros, fueron la sustancia de esta experiencia de universidad popular. Paulatinamente este modelo de universidad fue sucumbiendo hasta desaparecer, periclitó.

‘Esta institución no es continuidad de la anterior, en esta nueva universidad la verdad no se impone como dogma, la verdad se investiga',

JUSTO SIERRA

EN LA INAUGURACIÓN DE LA NUEVA UNIVERSIDAD NACIONAL DE MÉXICO

Desde el gobierno de Ávila Camacho, en 1940 hasta la actualidad, la mayoría de las universidades públicas en México se sometieron a la hegemonía del PRI, dóciles a las políticas dictadas desde la Secretaría de Educación Pública (SEP), salvo algunas excepciones, dicho supra. Todas fueron intervenidas por la SEP con un pequeño margen de maniobra de los rectores en sus procesos de negociación y acuerdos con las autoridades gubernativas, especialmente en el rubro de los subsidios, oferta educativa, infraestructura y equipamiento.

Cuarta Transformación en México

Con la última reforma al artículo tercero de la constitución, a iniciativa del presidente Andrés Manuel López Obrador, se habrán de producir cambios sustantivos en el ámbito de la gratuidad, la cual se realizará de forma paulatina durante todo el sexenio, como se estipula en el transitorio constitucional. Otro aspecto fundamental de los procesos del cambio en las universidades mexicanas en la llamada Cuarta Transformación (4T), es lo relativo a los procedimientos de transparencia y rendición de cuentas.

Es de conocimiento público el vínculo de 14 universidades públicas en la llamada Estafa Maestra. Es conocido que se estableció una red de complicidades diádicas entre los rectores y las autoridades de la SEP para recibir el ‘diezmo' de cada rubro de apoyos financieros. También se cree que los dictámenes de auditorías internas y externas, salvo honrosas excepciones, eran pactados y arreglados entre los rectores y los auditores.

MISIÓN Y VISIÓN

Pensamiento Social (PESOC) está conformado por un grupo de profesionales de las Ciencias Sociales que, a través de sus aportes, buscan impulsar y satisfacer necesidades en el conocimiento de estas disciplinas.

Su propósito es presentar a la población temas de análisis sobre los principales problemas que la aquejan, y contribuir con las estrategias de programas de solución.

En el rubro de investigación, las universidades perdieron ampliamente su capacidad de gestionar proyectos de impacto local y regional sujetándose siempre a las reglas, procedimientos y prioridades dictadas desde el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), limitando especialmente a las ciencias sociales y a las humanidades.

Se impulsó y estimuló la formación profesional para el mercado y la empresa privada, en detrimento del enfoque social en la oferta de los programas educativos de licenciatura y posgrado. Canalizaron recursos financieros y apoyos de infraestructura, equipamiento y exención de impuestos a las universidades privadas, en detrimento y desmedro en competitividad de la universidad pública.

Con la 4T, existen condiciones especiales para que se produzca una reforma sustantiva en las universidades públicas de México. Los cambios necesarios tendrán que pasar por un relevo de nuevas autoridades universitarias afines a la 4T, con nuevos valores universitarios y profundo compromiso con los principios de autonomía, sensibilidad humanista y pertinencia social sustentable. Ya veremos.

El autor es científico y político mexicano, Catedrático Universitario, Doctor en Sociología y Ciencias Políticas por la Universidad Complutense de Madrid.