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12 de Dec de 2019

Cultura

Ecología y Kalu Yala

Nuestro pequeño grupo viajero incluía personas que ya conocía, como Sapir Eyal (instructor de yoga), Maricarmen Anguizola (masajista) y Argimiro Armuelles (chef)

Ecología

Selina, la cadena de hostales, me invitó a un viaje de prensa a conocer su nuevo hostal en Kalu Yala. Fue mi primera vez visitando este lugar, a pesar de que conozco al fundador Jimmy Stice desde que se mudó a Panamá en el 2007. Nuestro pequeño grupo incluía personas que ya conocía como Sapir Eyal (instructor de yoga), Maricarmen Anguizola (masajista) y Argimiro Armuelles (chef). Nos encontramos todos en el Selina del Casco Viejo para partir en bus hacia San Miguel, en Panamá Este, que demoraría un poco menos de una hora.

EcologíaUrusla Kiener

Después de la tienda llegamos a una parte donde la carretera se puso muy mala, Seguimos persistiendo, a pesar de que el bus era bastante bajo, pasando por unos tramos precarios, en subidas y bajadas. Una de estas subidas fue imposible de superar para el pobre bus, que empezó a emitir humo y olor a llantas quemadas. Finalmente, el conductor decidió dar la vuelta. En la zona no hay señal de celular y recordé que había “Internet para Todos” en la escuela, por la tienda. En eso que trataba de conectarme, el señor de la tienda le dijo al conductor que había otro lugar dónde dejar el carro. Parece que tenía que poner en Waze: “Selina Kalu Yala Base Camp”.

Al llegar estaban preocupados por nosotros, ya que no pensaron que íbamos a tratar de subir, lo cual nos demoró como 40 minutos. Nos montaron a todos en un pick-up 4x4 con esnorkel. Al final tuvimos que cruzar un río y nos reímos en pensar que aquello jamás sería posible para el bus. La recompensa después de este trayecto es una comunidad sostenible de unas 230 hectáreas.

Jimmy Stice

Oriundo de Estados Unidos, Jimmy decidió mudarse a Panamá ya que lo consideraba un lugar más excitante que su país natal. Llegó durante el gran boom inmobiliario a inicios de los 2000 y pasó 12 meses recorriendo el país, vinculado a los bienes raíces. Los norteamericanos ya habían comprado en las zonas playeras, así que no era lo que estaba buscando. Sabía que quería algo a menos de dos horas de la ciudad capital. Fue al parque Altos de Pacora y conoció a un guardaparque llamado Pedro Rojas mientras tomaba una Coca Cola en una tienda de chino. Le contó sobre un valle que está a una hora de la ciudad, pero que era completamente desconocido. Este valle terminaría siendo la propiedad elegida.

Su familia se dedica al negocio de bienes raíces, que es una de las industrias más contaminantes. Jimmy quería hacer un proyecto que no lo fuera, mejorando las condiciones socioeconómicas y ambientales.

Su nombre, Kalu Yala, viene de la lengua guna, que le pareció más bonita que el español o el inglés. 'Kalu' significa un lugar espiritual, un cuarto sagrado o donde nacen las almas y 'Yala' es pueblo.

Según a qué guna le preguntes y qué edad tenga, te puede dar una respuesta diferente de lo que significa Kalu Yala.

Instituto y comunidad sostenible

Hay tres pilares de la comunidad: instituto, construcción y hospitalidad. El instituto fue creado hace ocho años para traer estudiantes durante tres semestres al año: primavera, verano u otoño. Los cursos duran 10 semanas y se puede aprender de biología, construcción, agricultura, emprendimiento, educación, medicina rural, cocina, - hospitalidad, medios, ingeniería y negocios.

Como tenían estudiantes, les tocó hacer estructuras temporales para que durmieran en hamacas y toldas. Luego, otras personas empezaron a mostrar interés en ir, pero por estadías más cortas.

El hostal Bodhi abrió en marzo de 2018, luego, tres hostales más se interesaron en Kalu Yala: Via Vento, que está en Morillo y Santa Catalina; Lost and Found Hostel y Selina, que abren completamente en diciembre. La idea era poder experimentar la naturaleza sin tener que mudarse a la jungla. La hospitalidad tiene un papel importante en la conservación y la biología. Aquellos que visitan pueden tomar los cursos sin costo de lunes a viernes a las 9 a.m. y 3 p.m., ya que los fines de semana son para descansar y fiestas.

En el sitio viven unas 35 personas y es interesante interactuar con ellas y conocer cómo llegaron a vivir en medio de la nada. Por molestar, le pregunté a Jimmy si había formado su propio culto y entre risas me dijo que no, que era un libertario y que no tenía el poder centralizado.

Kalu Yala tiene un restaurante que prepara deliciosas comidas. El chef Nick es argentino, pero vivió la mayoría de su vida en Toronto, Canadá. Su último trabajo antes de Kalu Yala era manejando durante tres años un restaurante que sentaba a 1,200 personas. Me cuenta que no tenía vida y que necesitaba un cambio. Así terminó en la jungla luego de probar suerte en Argentina. Además, tienen un bar que con promociones especiales de happy hour todos los días. Aunque no hay señal de celular, sí hay Internet que va y viene según el estado del tiempo.

¿Qué hacer en Kalu Yala?

Junto a la recepción vas a encontrar un touroperador llamado Tres Brazos Outfiters, que es manejado por Tyler. Tiene un letrero en el que anuncia todos los senderos disponibles y su nivel de dificultad.

Cada día hay una lista de actividades, que usualmente incluyen yoga, senderismo y un tour nocturno, para el cual es recomendable llevar una linterna, si no, puedes usar la luz del celular.

Ryan, un biólogo, te lleva en este recorrido, donde puedes ver especies que no salen durante el día, incluyendo culebras, ranas, búhos y murciélagos.

Si te interesa aprender sobre permacultura, puedes tomar un tour con Zoe, que es la directora de la finca. Cultivan alimentos de forma orgánica para autoabastecimiento.

Kalu Yala queda en medio de dos ríos, Pacora e Iguana. Fuimos en un sendero para llegar a la 'Piscina de Ramón', en el río Iguana. Nos dimos un chapuzón que estaba bastante refrescante y cuando salí, me sentí como 10 años más joven.

Tara y Sasha son una pareja que se conoció en Kalu Yala. Ellos tienen un proyecto para destilar alcohol. Sasha nos explicó lo que hacen. Cuenta que fermentar alcohol es muy similar a hacer vino. Usan melaza, levadura y agua que se mezclan en parques de fermentación. En este proceso se le quita el oxígeno a la levadura, que es lo que causa que se multiplique. Sin oxígeno, sale ácido lácteo y dióxido de carbono que produce etanol y metano. El metano lo usa el biólogo para hacer biocombustible con aceite vegetal. Solo se saca el líquido que queda arriba y la levadura queda abajo. Lo que sobra se diluye en agua y se usa como fertilizante. El líquido se calienta a baja temperatura para evaporar el etanol. Empiezan con 80% y luego lo bajan al 40% de alcohol. Si quieres ron, se destila dos veces; y si quieres licor estilo vodka, se debe destilar más.

También producen ron a base de yuca, pero es mucho trabajo, ya que no tienen el equipo aún y les toca pelar y majar manualmente. Los otros licores que hacen son de canela, que parece Fireball, licor de café y estilo Baileys, pero con leche de coco, lo que le da un toque tropical.

Tara creció en Guatemala, así que trajo flor de Jamaica (saril en Panamá) deshidratada y hacen otro licor con este sabor. Sabe a jugo, pero tiene 40% de licor, haciéndolo la opción más peligrosa. Por el momento solo lo venden allí y en el tour, pero quieren conseguir los permisos del Ministerio de Salud para poder comercializarlo fuera de Kalu Yala.

Selina Kalu Yala

Cuando fui, Selina Kalu Yala aún estaba en proceso de construcción. Nos alojaron en los cinco teepees que tienen, donde pueden hospedar, en cada uno, a una persona o una pareja. Estos teepees son muy representativos del estilo Selina, con techos de penca y madera por dentro. Cada uno tenía una jarra con luz por dentro que se enciende con baterías, aparte de un pequeño abanico que no dura toda la noche. El lugar es muy fresco y realmente no lo necesitas. Aparte tienen dos cuartos comunales donde se pueden alojar a 12 y 16 personas.

Ninguno de los cuartos ni los dormitorios tiene baños. Hay una zona con duchas con agua caliente y otra zona con escusados y lavamanos.

Es rústico, pero a la vez muy cómodo. La energía eléctrica la obtienen con generadores y paneles solares, incluso cuentan con una zona para cargar equipos electrónicos.

Si te sientes cansado o estresado, entonces puede ser que necesites desconectarte. Sitios como Selina Kalu Yala sirven para recargar energías para luego regresar bien balanceado al mundo real.