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13 de Dec de 2019

Cultura

Sapiencia al cuadrado

Y no lo digo porque se multiplique la sabiduría, sino porque mientras la educación de nuestros pueblos no salga de cuadraturas mediocres, mejorando los procesos de enseñanza, el futuro de nuestras naciones estará condenado al fracaso

SapienciaShutterstock

Leyendo varios artículos interesantes, noté que Perú eliminó el impuesto en los libros para incentivar la lectura; Cuba, con sus limitaciones, es considerada por la ONU como el país con el mejor sistema educativo de Latinoamérica; China tiene numerosas pruebas de conocimiento durante todo el periodo educativo, tanto para los alumnos como para los docentes. En Japón, la educación es un arte, salir de los salones para que los alumnos aprendan observando, tocando, oliendo jugando, investigando, compartiendo… es obligatorio; y por último, Finlandia tiene el mejor sistema educativo porque son admitidos menos del 10% de los aspirantes a profesores en las facultades de enseñanza, pues tienen rigurosos estándares de competitividad docente.

Ahora viene la pregunta… ¿cómo andamos por estas latitudes?

El sistema educativo fracasó con Albert Einstein, aun así dijo: “Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”. Si a esto le sumamos las sabias palabras de Confucio: “Donde hay educación no hay distinción de clases”… queda claro que aprender es la forma más inteligente de vivir.

Siendo docente y habiendo leído de todo un poco, hasta hoy recuerdo mis años escolares en que para los profesores “dislexia” era un demonio incompresible y los nueve tipos de inteligencia (espiritual, lingüística, lógico-matemática, kinética-espacial, musical, interpersonal, intrapersonal, medioambiental o naturalista y existencial) eran un completo misterio, concluyo que: con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; pero con mis alumnos, todavía más.

No hay nada más sabroso que tener un diálogo en clases, más que un simple monólogo conocido como “clase magistral”.

Cuando un alumno siente que también tiene algo que aportar en clase y más aún, el profesor lo escucha, este se esfuerza más para participar con base en lo que sabe.

La primera tarea de la educación es agitar la vida y dejarla libre para que se desarrolle y si ese principio no se aplica, ¿para qué enseñar? Lo mencioné en otro artículo y lo repito en este, Juan Pablo II tenía una frase maravillosa: “Quien no se forma para formar corre el riesgo de deformar gravemente”.

Del zen he aprendido que debes vaciar tu taza para llenarla con nuevos conocimientos. Hoy, las nuevas generaciones aparentemente decidieron quebrar la taza para que ni siquiera se llene. ¿Quieres cambiar tu realidad porque no estás conforme con ella? ¡Aprende de los mejores, de sus éxitos y, sobre todo, de sus fracasos!

Vemos muchas aulas construidas a la mitad, encontramos algunos maestros cuya labor se reduce a huelgas, una que otra universidad cuya enseñanza es un negocio y no un compromiso, profesores que por no arriesgar su clase del próximo periodo con una mala evaluación por parte del alumno por ser estricto en la búsqueda de la excelencia, prefieren “pasarlos” sabiendo que esos alumnos carecen de las aptitudes y actitudes necesarias en un profesional de excelencia… A ese “pasado” es al que luego vemos en las organizaciones con un desempeño mediocre.

Ahora más que nunca entiendo a Sir Ken Robinson, conferencista de TED y orador británico, cuando dice “La creatividad es tan importante en la educación como la alfabetización” y para mí la creatividad para enseñar, aprender, trabajar, desarrollar, exponer, sustentar… en fin para vivir, ¡lo es TODO!

Sal de ese cuadrado y conocerás el mundo…

Un libro que me fascina llamado Cómo generar ideas, de Jack Foster, tiene una frase poderosa y tristemente real “los alumnos entran a las aulas con un gran signo de interrogación y salen de ellas con un punto final”.

Ahora te lo digo yo como docente y aprendiz eterno: ¡No limites como docente el potencial creativo de quien puede ser tu próximo maestro!

Y si no te parece esto, entonces te dejo una frase de Austin Kleon, de su libro Roba como un artista… “Finge hasta lograrlo”.