21 de Feb de 2020

Cultura

Los cuatro tiempos de la Invasión

Hechos que antecedieron al conflicto armado, así como el propio suceso, sus consecuencias y las memorias que de él tenemos, comprenden la exhibición que sobre la invasión norteamericana que presenta el Museo de Arte Contemporáneo

Los cuatro tiempos de la InvasiónRoberto Barrios | La Estrella de Panamá

En pocos días conmemoraremos treinta años de la Invasión de Estados Unidos a Panamá, un evento que para las generaciones más jóvenes no guarda muchos significados, pues lo desconocen.

El Museo de Arte Contemporáneo (MAC), único museo de arte que tiene el país, quiere abordarlo desde un punto de vista educativo, desde un punto de vista abierto, desde el arte”, dice Luz Bonadíes, directora del MAC.

“Para nosotros, es muy importante presentar el lado humano, el lado de los derechos humanos, poder hablar de los temas relevantes que no se tocan en otras esferas sociales, y qué mejor manera de hacerlo que desde el arte y desde un programa público también que va a estar los tres meses que dura la exposición y que va desde encuentro de profesionales, encuentro de intelectuales y de profesores, de gente que ha investigado sobre el tema, hasta eventos para jóvenes y para niños”, informa.

Los cuatro tiempos de la Invasión

Para Bonadíes “es importante transmitir este conocimiento histórico y cómo lo viven las generaciones que estuvieron de cerca”, porque los más jóvenes que no estuvieron presentes “solo hemos recibido la historia de familiares cercanos, una película o algún documento que se haya podido leer; y aquí se concentran muchos puntos de vista muy interesantes de personas que vivieron y que narran la parte humana detrás del conflicto”, asegura.

Para la directora ejecutiva, “hoy día con una América Latina muy convulsionada y donde los jóvenes se están manifestando acerca de problemas y malestares sociales, tocar temas como estos que invitan a reflexionar sobre el pasado nos ayudará a no repetir la historia (…) es un momento histórico importante y coyuntural; son infinitas las reflexiones y a pesar de que la muestra es muy dura, creo que es importante que las familias vengan a verla”, detalla. Al museo le interesa que fomenten y desarrollen el pensamiento crítico.

Los cuatro tiempos de la Invasión

Invasión en 4 tiempos, curada por Mónica Kupfer, Adrienne Samos y Gladys Turner, parte del consejo de exposiciones del MAC Panamá, va más allá de los hechos ocurridos el 20 de diciembre de 1989. En cuatro tiempos alude a obras que exploran: 1. las circunstancias previas que llevaron a la invasión; 2. la invasión misma, 3. lo que ha sucedido después y 4. el tiempo de la memoria: aquel que reinventa, multiplica y engloba todos los tiempos.

“Lo que queremos es presentar a las generaciones más jóvenes la historia de la invasión, en parte a través del arte y en parte a través de objetos de estudio cultural, o sea objetos de la vida diaria”, detalla Mónica Kupfer, una de las curadoras. Meses atrás, se hizo una convocatoria para que el público presentara fotos o artículos relacionados con estos hechos.

Los cuatro tiempos de la Invasión

Las curadoras se dividieron el trabajo y prepararon por separado parte del contenido, pero en una de las salas se hizo un trabajo en conjunto. “Hay diferencias de opinión hay que discutir qué queríamos mostrar y qué no. La idea no era mostrar una visión partidaria, sino una visión histórica”, especifica Kupfer. “No es fácil trabajar en un trío, pero somos personas que nos respetamos las unas a las otras, y encontramos la forma, aunque hubo algunas discusiones muy jugosas en el camino”, agregó.

Y es que cada quien tiene sus juicios formados y sus opiniones. “No creo que hay alguien que pueda decir que lo que piensa no afecta el trabajo que produce. Si otro trío de curadores hubiera hecho la exposición, quizá sería diferente. Eso no es lo importante. Lo importante es que logramos presentar una visión de la invasión 30 años después, es esta muestra y ojalá otras personas hagan otras muestras, y se formen otras discusiones para presentar su punto de vista. Y si no se piensa igual, se tiene una discusión. Se abre el debate, ese es el objetivo”, acota.

El recorrido

Kupfer nos acompañó en un recorrido por las salas de la exposición. Iniciamos con videoarte, trabajos de los artistas Jonathan Harker y Donna Conlon. “Estos trabajos tienen que ver con la idiosincrasia de los panameños”, señala la curadora. En uno de ellos se muestra las consecuencias de esconder la basura bajo la alfombra. El otro cuestiona la relación que Panamá, los panameños, tienen con Estados Unidos.

Los cuatro tiempos de la Invasión

En la última sala se ofrece a los visitantes la oportunidad de, a través de un videojuego, planificar una incursión armada. Su intención es plasmar cómo, para algunos, invadir es cuestión de juego.

En el espacio central de la planta baja, se encuentra una muestra que por primera vez la artista Isabel de Obaldía presentó en las salas del MAC en noviembre de 1989. Una serie de dibujos que la artista creó en plena crisis política entre 1988 y 1989 y algunos óleos pintados en el 89 que reflejan el estado de ánimo y las condiciones que se vivían en ese momento: violencia, represión, pesadumbre. La muestra se acompaña de un video que mezcla imágenes de sus hijos en aquel momento, niños que jugaban con pistolas, mezclados con imágenes de las represiones vividas durante los últimos años de la dictadura militar. En el audio, la lectura de algunas frases escritas por ella misma en sus diarios de aquel momento.

En el descanso de las escaleras hacia el primer alto, un cuadro de Coqui Calderón nos hace recordar las grandes marchas que manifestantes con pañuelos blancos protagonizaron en todo el país. En la obra, pañuelos blancos se topan con un gran muro. No hay salida.

Dos nuevas obras comisionadas le dan la bienvenida al visitante. En la de Ana Elena Tejera, una silla de escuela destaca entre varias pantallas que presentan al espectador algunas imágenes de “Todo por la Patria”, programa televisivo de propaganda del aparato militar, otra muestra imágenes de estadounidenses tomando cervezas panameñas. El adoctrinamiento era de parte y parte.

Rich Potter, artista americano, hace un contraste con metraje filmado durante los días de la invasión, que recientemente fue desclasificado, y anuncios comerciales. La guerra se convirtió en un espectáculo que se puede ver por televisión.

En la sala principal de la planta alta está el trabajo colaborativo de las curadoras: tres murales “armados con fotos, documentos, obras, cosas que el público nos dio y que están relacionadas con el tema”. Todos estos elementos fueron incorporados como una sala de colaboración. También hay objetos de coleccionistas, cascos, uniformes y una bandera que un soldado estadounidense llevó cuando fue tomado el aeropuerto de Tocumen y que muchos años después fue recuperada y traída de vuelta.

Un gran mural exhibe fotos de soldados, prisioneros, cuerpos sin vida, de edificios destruidos por bombazos, balas, fuego o por desórdenes populares. También se leen frases como “No celebro ni conmemoro guerras”, “Prohibido olvidar”, “Causa Justa”, “Santa Claus trajo en Navidad bombas para Avenida A”, “Por Panamá: la vida”. En la pared del frente está “Romy con el rifle”, emblemática foto de Sandra Eleta que muestra a una criada empuñando un arma para defender la propiedad de sus patrones. En la sala están exhibidas algunas obras de Guillermo Trujillo, un grabado de Julio Zacchrisson que tiene como título “20 de Diciembre”, un diorama de Pilar Moreno, una obra de José Brathwaite…; en otra pared, fotos de los familiares de algunas de las víctimas de esta incursión armada y un video de José Castrellón en el que la bandera panameña es reemplazada por otra a la que le han quitado sus estrellas…

La última obra es un video de Enrique Castro presentado en tres pantallas colocadas en el cielo raso, por lo que el público debe recostarse sobre una plataforma para poder mirarlo. “El video es sobre la importancia del agua para el Canal de Panamá, y presenta el Canal como un objeto de deseo para las naciones; el Canal es una de las cosas que nos hacen deseables y vulnerables”, expresa.

“Buscamos obras que tuviesen que ver con el tema de la invasión, la mayoría son obras que ya estaban hechas. También recibimos lo que el público nos quiso traer de lo que tenían sobre el tema”, aclara Kupfer. “Todo esto es con la idea de que venga mucha gente joven porque nos dicen que no saben casi nada sobre el tema, esperamos que así resulte”, dice. “Esta es una exposición muy didáctica, de arte que tiene qué decir, que no es para decorar tu casa, que presenta cosas reales y expresiones artísticas sobre cosas reales”, concluye.