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21 de Sep de 2020

Cultura

Alatriste, un héroe del Siglo de Oro español

Las obras que el escritor español Arturo Pérez Reverte dedica al espadachín del siglo XVII, han despertado gran interés por la vida de estos héroes de otros tiempos

Alatriste, un héroe del Siglo de Oro español

Las Aventuras del Capitán Alatriste, una serie de libros del escritor Arturo Pérez Reverte, ha conmocionado en los últimos 15 años la literatura española. Cosa rara que un tema olvidado, el de los espadachines del siglo XVII, domine la escena editorial, del cine y hasta de series de televisión.

Diego Alatriste, un héroe muy de carne y hueso, extrañamente extraído de los sonetos y las décimas de la época y de las memorias de un tal Íñigo Balboa que también es protagonista principal de estas novelas que son hasta siete.

Las obras son excitantes, pues su intrincada trama cautiva al lector desde un principio, llenando de suspenso y emociones cada página. Enseguida se simpatiza con los personajes, pues el autor utiliza los recursos literarios de dos narradores. Uno es Balboa, que cuenta todo lo que vivió, en primera persona, y el otro es un narrador omnisciente que le da las licencias al escritor de opinar y contar en cada una de las obras.

Los escenarios en que se mueve Alatriste son varios, pero destaca el Madrid imperial con su Calle Mayor, su Paseo del Prado, sus iglesias, su calle Alcalá, y el Palacio Real. Sus coches, mujerzuelas, artesanos, corridas de toro y galanteos. El capitán que no lo es tal, es más un sicario, que ha demostrado su valor y su don de mando en las guerras de la Flandes, muestra una serie de defectos pero también virtudes universales, como lealtad a los amigos, a su rey, a su fe y un reconocimiento al valor de los demás. Esa forma de ser lo salva en numerosas ocasiones de los líos en los que se mete.

Pérez Reverte, que fue corresponsal de guerra en los Balcanes, vierte en sus novelas muchos sentimientos humanos que vio en esas experiencias de finales del siglo XX. Es un ejemplo de cómo los periodistas pueden convertirse en grandes escritores. Además de las relacionadas con Alatriste, tiene numerosas obras y es uno de los escritores más vendidos del momento. Ha hecho de la historia su bandera literaria.

En la primera novela, Alatriste es contratado para asesinar al príncipe de Buckingham que visita Madrid de incógnito. Un riesgo que corre con tal de conocer y casarse con la infanta española. Las diferencias entre anglicanos y católicos resultan un muro insalvable. Nuestro héroe se arrepiente, pues su instinto le revela que algo no está bien y en último momento lo salva de sus agresores, por lo que lo enemista con la terrible inquisición española y con un fraile fanático.

Esta especie de D'Artagnan madrileño hace enemigos muy fácilmente, pero también, ya lo hemos dicho, tiene poderosos aliados que reconocen sus servicios a España e interceden por él. Además es muy singular la relación con Caridad La Lebrijana, una guapa mujer, no tan joven que está de él enamorada y regenta un hostal. Gracias a esa relación conocemos los vinos y la gastronomía de aquellos momentos.

Los temas de las novelas nos llevan por el Camino Español con los tercios españoles a Flandes, al sitio de Breda, a problemas de limpieza de sangre de judíos conversos, a las galeras españolas del Mediterráneo contra los turcos, a disputar el oro de contrabando de la llegada de la flota de las Indias, en Cádiz y Sevilla, o a una increíble aventura en Venecia.

Al leerlas nos enteramos que la España de Felipe IV, un imperio donde no se 'ponía el sol', era una complicada red de intrigas producto de la pasada lucha contra los moros, la expulsión de los judíos y de las disputas entre funcionarios ambiciosos y sacerdotes corruptos.

Francisco Quevedo, sí el picaresco y famoso escritor, es el compañero de muchas de las aventuras de Alatriste. El poeta cojo nos muestra su dolor por una España que va perdiendo protagonismo y brillo gobernada por un rey que no es ni la sombra de sus antecesores. Y que a punta de versos critica todas las situaciones de las novelas. Pero es Íñigo Balboa, un joven que crece a medida que van apareciendo las novelas y lo vemos convertirse en un héroe que deja atrás la daga para empuñar la espada, el que dota a esta serie de brillo e interés.

En toda novela hay villanos y en esta hay muchos. Un secretario real muy poderoso, Luis de Alquezar, y su sobrina Angélica que es sacada del cuadro Las Meninas de Diego Velásquez, de la que Balboa está perdidamente enamorado. Y un espadachín italiano Gualterio Malatesta que aparece en una y otra de las obras.

El idioma que utiliza el escritor se acomoda a los tiempos y es producto de un exhaustivo estudio de cientos de documentos antiguos cuando surgía el castellano. Diría que el idioma es otro de los protagonistas de estas aventuras. En la narrativa se suceden las estrofas de la poesía de Calderón de la Barca, Góngora, Cervantes, Lope de Vega, Pedro de Alarcón, y otros. Se destaca el amor por el teatro del pueblo de Madrid, se menciona al Don Quijote de la Mancha, cuando la novela no era tan importante como después lo fue. Todos los protagonistas de las Aventuras de Alatriste, leen y escriben, y se destaca el afán del capitán porque su pupilo Balboa lea buenas obras y aprenda latín.

Las Aventuras de Alatriste nos prometen dos capítulos más que no se han publicado y que sus aficionados esperan con ansias.

¿Quién lo iba a decir? Por mi parte creí que los espadachines habían muerto con los mosqueteros de Alejandro Dumas. Pues no, los trae a la actualidad este personaje, cruel, despiadado y humano que resulta otro adorno del Siglo de Oro español, un periodo histórico en que florecieron el arte y las letras, y que coincidió con el auge político y militar del imperio español y de la dinastía de los Austrias. Es el tiempo en el que vivió Diego Alatriste que regresa del pasado, desenvaina su espada, empuña su daga para ayudar al autor Pérez Reverte a encumbrarse entre los miembros de la Real Academia Española.