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02 de Jun de 2020

Cultura

¡Calma!, los niños tienen el poder de sobreponerse al encierro

Alta dosis de atención, paciencia y creatividad recomiendan los especialistas a los padres. A ello le suman la importancia de hablar sobre el Covid-19 dependiendo de la edad del infante

Los niños saltan, corren, escalan, sonríen, gritan, vuelven a correr de un lado a otro, a saltar..., les gustan las aventuras; su naturaleza les pide estar siempre en movimiento para poner en práctica sus habilidades psicomotrices y para liberar tensiones. El movimiento está ligado a ellos, y el juego libre es uno de los pilares en su salud física y emocional ¿Pero cómo se impacta la convivencia familiar y sobre todo el infante cuando sus movimientos y exploración son reprimidos?

La OMS recomienda explicarles lo que ha pasado y cuál es la situación actual.Pixabay

“Millones de niños se encuentran en sus casas en lugar de su escuela, un parque u otro sitio recreativo, e incluso a muchos les ha tocado celebrar sus cumpleaños solos en familia y no comprenden por qué no pueden ver a sus amiguitos. La cuarentena es una situación sin precedentes, nos ha tocado salir al paso e improvisar de manera responsable. Nadie estaba preparado y mucho menos los niños”, sostiene Cecilia T. Dean L., psicóloga especialista en terapia familiar.

En esta emergencia sanitaria que vive el país y el mundo, y en cualquier situación de aislamiento social, los niños merecen atención. “La necesidad de movimiento es fisiológica y emocional. Compartir con sus similares, es decir otros niños de su edad, también es un aspecto importante en sus vidas. Al poner todo esto en pausa surgen situaciones que, de no ser tratadas adecuadamente, pueden afectar al infante”, afirma la psicóloga.

Sin embargo, Migdalia Batista, psicóloga clínica, subraya que “los infantes tienen una capacidad de supervivencia y adaptación mucho mayor que los adultos”. “Y una respuesta positiva, de parte de ellos, frente a cualquier vicisitud depende en gran medida de la actitud del adulto. Si él (adulto) está con buen ánimo, también lo estará el menor; si los padres pelean, esto le afectará”, dice.

Las especialistas coinciden en que la cuarentena impacta la rutina de los infantes, lo que da paso a acciones y estados emocionales no previstos que deben ser abordados. Aunque “no contamos con un manual de instrucciones, la paciencia, la creatividad y la generosidad, por parte de las personas que conviven con los niños, son buenos aliados para la dinámica familiar y la salud física y emocional del infante”, dice Batista.

Niños encerrados

Jesús Paños, responsable de la unidad de Psicología Clínica de la Infancia y la Adolescencia del hospital San Rafael, en Madrid, en entrevista con El País, asegura que “en la mayor parte de los niños, la cuarentena no tiene porqué generar estrés, pero sí preocupación”.

“Si hemos podido explicarles de forma clara lo que ocurre, no aparecerán signos externos de ansiedad. No obstante, a lo largo de los días se les hará difícil no poder salir de casa y pueden aparecer demandas de atención, irritabilidad y un ligero malestar por no saber qué hacer. Si la cuarentena se prolonga, la falta de actividad puede llegar a provocar una ligera disminución del estado de ánimo. Por tanto, es bueno estar preparados y llenos de ideas”, dice.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) los niños pueden responder a la cuarentena de diversas formas, por ejemplo, mostrándose más dependientes, preocupados, enfadados o agitados, encerrándose en sí mismos o mojando la cama.

La psicóloga clínica explica que si el infante padecía de determinados trastornos como miedos o ansiedad antes de la cuarentena, es probable que estos se acrecienten durante el periodo de aislamiento; “el resto de los infantes será normal que enfrenten situaciones como dificultades de concentración, ansiedad, más conflictos entre hermanos, más enojos, podría aumentar el número de rabietas, negarse a hacer lo que se le pide e incluso responder de mala forma. Los niños tienen el poder de sobreponerse a las dificultades si cuentan con un núcleo familiar fuerte”.

Y es que la falta de su rutina habitual desencadena acciones para liberar tensiones. Ante ello la OMS emitió una serie de consejos. “Muéstrese comprensivo ante las reacciones de su hijo, escuche sus preocupaciones y ofrézcale más amor y atención. Los niños necesitan el amor y la atención de los adultos en los momentos difíciles. Dedíqueles más tiempo y atención. Acuérdese de escuchar a sus hijos, hablarles con amabilidad y tranquilizarles. Cuando sea posible, organice momentos de juego y relajación con ellos. En la medida de lo posible, trate de mantener a los niños cerca de sus padres y familia, y evite separarlos de las personas que se encargan de su cuidado. En caso de separación (por ejemplo, por hospitalización), asegúrese de mantener el contacto frecuente (por ejemplo, a través del teléfono) y de ofrecer consuelo. Mantenga las rutinas y los horarios habituales en la medida de lo posible, o ayude a crear otros diferentes en el entorno nuevo, en particular actividades escolares y de aprendizaje, así como momentos para jugar de forma segura y relajarse”.

¿Cómo hablarles del tema?

Para Dean, psicóloga especialista en terapia familiar, es positivo abordar el tema con los infantes, pero la explicación dependerá de la edad del niño. “Si son muy pequeños, entre 1 y 4 años de edad, lo ideal es explicarles de manera pedagógica, por ejemplo el planeta está enfermo, y la enfermedad está por varias partes como los parques, las escuelas, las calles, por ello hay que quedarse en casa hasta que todo esto se sane”. “De seguro los más grandecitos realizarán preguntas como el nombre de la enfermedad o cómo se sanará el planeta, lo mejor es responder corto y preciso”, aconseja.

Sin importar la edad, la técnica siempre debe ser las mismas respuestas cortas y precisas.

La OMS recomienda explicarles lo que ha pasado y cuál es la situación actual. “Debe darles a los niños información clara sobre cómo pueden reducir los riesgos de contraer la enfermedad; utilice palabras que puedan entender en función de su edad. Facilite también información sobre situaciones hipotéticas (por ejemplo, un miembro de la familia y/o el niño empiezan a encontrarse mal y tienen que ir al hospital durante un tiempo para que los médicos puedan ayudarles a recuperarse)”.

Tener a los pequeños en casa todos los días también puede afectar a los mayores y causarles estrés. En declaraciones a El País, Paños afirma que “combinar en el mismo espacio y momento del día el cuidado y educación de los hijos y su desempeño laboral puede generar frustración en los adultos”. Por ello, el especialista indica al medio citado, que “es importante mantener una rutina que nos deje tiempo para realizar actividades juntos”.

Aconseja: Cocinar, buscar recetas y planificar los menús de la semana. Pintar, diseñar o hacer manualidades con las que decorar la habitación; jugar a juegos de mimo o de adivinar expresiones y emociones. Podemos aprovechar para aprender relajación o alguna técnica de respiración para niños, que nos serán muy útiles si la situación se alarga en el tiempo. Hay varios tutoriales en internet y aplicaciones para móviles que nos pueden ayudar. Escuchar música juntos, cantar o disfrutar de un baile improvisado.

Por su parte, la psicóloga especialista en terapia familiar recomienda dar buen uso de los dispositivos realizando videollamadas con los familiares y amigos de los niños. “Si hay un momento para permitirle el uso de estos dispositivos a nuestros hijos, es hoy. Sería ideal que entre padres se pusieran de acuerdo para 'reunir' a los compañeros del colegio por videollamadas y que puedan conversar”, dice.

Para evitar la aparición de ansiedad infantil durante la cuarentena, Paños, responsable de la unidad de Psicología Clínica de la Infancia y la Adolescencia del hospital San Rafael, asegura a El País que “es recomendable crear, junto a los niños, un plan de actividades en una cartulina o folio, presentarlo de forma visual y que quede a la vista. Pintaremos los siete días de la semana, dividiremos cada día en dos (mañana y tarde) y colocaremos en cada uno cuadrados o círculos que representen actividades y momentos importantes (poniendo dentro de esa figura lo que haremos): un rato para jugar, otro para leer, otro para los deberes... También es necesario dejar espacios sin actividades, para fomentar su creatividad”.

Literatura educativa

Con el fin de contribuir con el bienestar de los infantes y gracias a la colaboración de más de 50 organizaciones del sector humanitario, entre ellas la Organización Mundial de la Salud, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Save the Children, se ha publicado un cuento para ayudar a los niños a comprender la pandemia de Covid-19 y aprender a desenvolverse en esta situación.

“Con ayuda de una criatura fantástica, Ario, mi héroe eres tú: ¡Cómo pueden los niños luchar contra el Covid-19! explica cómo pueden los niños protegerse a sí mismos, a sus familias y a sus amigos del coronavirus y gestionar emociones difíciles cuando se enfrentan a esta nueva realidad en rápida evolución”, detalla la OMS.

En las primeras etapas del proyecto se consultó a más de 1,700 niños, padres, cuidadores y maestros de todo el mundo para saber cómo estaban haciendo frente a la pandemia de Covid-19. Sus aportaciones fueron de un valor incalculable para su escritora e ilustradora Helen Patuck, y para el equipo del proyecto.

Según la OMS, para llegar al máximo número de niños posible, el libro se traducirá en muchos idiomas: hoy se publica en seis y en el futuro en 30 más. Además, la obra se publica en línea y como audiolibro.

“Padres y madres del mundo es necesario que sepan que no están solos en esto, hay especialistas dispuestos a colaborar con el bienestar de ustedes y de sus hijos y mucha información que les puede ayudar. Dediquen un tiempo a buscar información confiable en la web, tengan paciencia y no desmayen, esto pasará”, zanja Dean.