Temas Especiales

28 de Sep de 2020

Cultura

¿Por qué es importante conocer y aprender de los fracasos?

Mi objetivo es ser fuente de inspiración para muchos emprendedores en el mundo: que sepan que sí pueden lograr sus sueños

La vida y Dios han puesto en mi camino a personas fabulosas de quienes he logrado aprender por sus experiencias compartidas, sus aciertos y fracasos; gente que cayó y se levantó.

Me es difícil escoger entre tantos seres excepcionales que he conocido y, espero, seguir conociendo. Próximamente plasmaré en un libro algunas historias que merecen ser destacadas.

Mi objetivo es ser fuente de inspiración para muchos emprendedores en el mundo: que sepan que sí pueden lograr sus sueños y además, compartirles claves para ser mejores cada día y construir un mundo mejor.

Con esta columna, en medio de la situación que todos estamos viviendo, deseo que los emprendedores aprovechemos las lecciones de quienes están recorriendo el camino del éxito y que, a pesar de los reveses, siguen adelante, y apliquemos sus fórmulas a nuestras vidas, con las adaptaciones propias de cada caso.

En el mío, sigo aprendiendo y leo diariamente sobre diversos temas en la búsqueda de ser cada día una mejor persona y un buen profesional.

“Con esta columna, en medio de la situación que todos estamos viviendo, deseo que los emprendedores aprovechemos las lecciones de quienes están recorriendo el camino del éxito y que, a pesar de los reveses, siguen adelante, y apliquemos sus fórmulas a nuestras vidas, con las adaptaciones propias de cada caso”.

Antes de seguir escribiéndote en próximas columnas, quiero que me hagas una tarea en cuarentena; quiero que te hagas las siguientes preguntas. Las he redactado en primera persona para promover la honesta reflexión: ¿Lo que quiero hacer se parece a algo de lo que he visto hasta ahora? ¿Es algo diferente que no se encuentra entre lo que he visto? Si es así, ¿cuál es el motivo? ¿Es irrealizable o es que no se le ha ocurrido a nadie? De todo lo que he visto, ¿podría yo hacer alguna de esas cosas? ¿Podría hacerlo igual o mejor? ¿Es posible que no me sienta capaz de hacer lo que me gustaría hacer? Si es así, ¿cuál es la razón? ¿Considero que no estoy preparado para hacerlo? De ser así, ¿qué necesito aprender y llevar a cabo para ser capaz de ello? ¿Cuánto esfuerzo y dedicación estoy dispuesto a dar para lograrlo?

Al comparar mi personalidad, habilidades, fortalezas, lo que suelo hacer y lo que hago mejor, con las demás personas ¿qué es lo que destaca? ¿Cómo me situaría en medio de ellos? ¿Me siento superior, igual o inferior? ¿Cómo sería yo, tal como soy, siendo protagonista de mi propia empresa? ¿Cuáles son mis fortalezas y debilidades? (Haz una lista)

¿Cómo podría aprovechar mejor mis fortalezas? ¿Cómo podría transformar mis debilidades en fortalezas?

¿Cuánto tiempo voy a dedicar, cada día, a la tarea de convertirme en empresario exitoso? ¿Qué necesito aprender y cuánto esfuerzo voy a poner en ello? ¿Quién soy cuando actúo de manera auténtica? ¿Qué es lo que mis amigos aprecian más de mí? ¿En qué momento me siento ligero? ¿Cuándo fluyo, sintiéndome cómodo al demostrar lo que mejor hago? ¿Por qué no lo hago así siempre?

Una vez que concluyan con el ejercicio personal de responder a estas interrogantes, les invito a leerme en la entrega de la próxima semana.

Mientras, cierro con esta reflexión: “Quiero decirles a todos que lo único que se interpone entre lo que soy y lo que deseo alcanzar está entre mi oído derecho y el izquierdo”: Blair Singer