Temas Especiales

03 de Jul de 2020

Cultura

Seguridad alimentaria, herramienta de recuperación económica

Siguiendo la línea de mis últimas notas, sobre ideas para la recuperación económica postcuarentena, voy a presentar hoy una que viene dando vueltas hace rato, la seguridad alimentaria.

Siguiendo la línea de mis últimas notas, sobre ideas para la recuperación económica postcuarentena, voy a presentar hoy una que viene dando vueltas hace rato, la seguridad alimentaria.

El concepto define el hecho de lograr que una sociedad disponga siempre de alimentos suficientes y nutritivos. Existen muchas formas de lograrlo, pero si se desea lograr esta meta, la forma de hacerlo puede constituirse en una gran herramienta económica.

Una de las visiones trabaja el concepto de “soberanía alimentaria”, que puede resumirse en el hecho de garantizar que una sociedad tenga bajo su control la capacidad de generar su propio alimento.

En un mundo altamente globalizado, una opción sería decidir que todos los alimentos se importen y así garantizar la seguridad alimentaria, pero creo que la más interesante sería si decidimos hacer un plan para que nuestra canasta básica fuese suplida por nuestros campesinos. Esto nos generaría una demanda constante, que activaría la economía de nuestras comunidades campesinas. Este tipo de movimiento genera también inversiones en logística, infraestructura y servicios conexos, todo de carácter local.

Si esta fuese la ruta que decidimos seguir, tendríamos que hacer grandes inversiones en educación enfocada en formar a nuestros campesinos 4.0, personas que sepan usar la tecnología a su favor, que puedan crear cultivos sostenibles y que logren suplir las demandas cada vez más especializadas de los consumidores de hoy. Pero si además nos tomáramos completamente en serio esta visión, promoveríamos los negocios de emprendedores que usen los insumos que sembraríamos localmente. Desde transformaciones como mermeladas, jugos y deshidratados, hasta cosas más complejas como compuestos químicos y agentes activos para medicinas.

Es claro que esto no ocurriría de un momento a otro, pero lo que sí es seguro es que se podría comenzar ahora.

Hace un par de días vi un reportaje donde un joven campesino explicaba cómo al estar en cuarentena, siguiendo un ejemplo de algo que vio en su clase de la universidad y un video de internet, decidió crear un generador de biogás para su finca, con un material que antes descartaban. Si este fenómeno se multiplicara por todas partes, y si encima lo promoviéramos, le invirtiéramos dinero... quién sabe a dónde llegaríamos.

Los recursos que tenemos son limitados, debemos invertirlos donde puedan generar más impacto. Creo que apostarle al desarrollo local, visto de esta manera, podría ser una buena estrategia.