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11 de Aug de 2020

Cultura

José Alfredo Jiménez, 'El rey inmortal'

El cantautor mexicano ha calado tanto en la memoria histórica de su país, que por muchos es considerado un patrimonio. Su música, presente en las celebraciones y reuniones de varias generaciones, confirma que el exponente de las rancheras ¡sigue siendo el rey!

Ilustración artística en honor a José Alfredo JiménezCedidas

Un niño que no presagiaba la gran influencia que tendría en la historia musical universal, nació el 19 de enero de 1926, en la ciudad de Dolores Hidalgo. Me refiero a José Alfredo Jiménez, cuya música dejó de ser mexicana, para pertenecerle al mundo entero.

“En el año 2008, en su natal Dolores Hidalgo, se completa la Casa Museo José Alfredo Jiménez a fin de preservar su obra, y donde los visitantes apreciarán desde los platillos que le gustaban en su infancia hasta el triciclo con el que jugaba de niño, sus discos de vinilo, distintas escenas en el cine y cositas aún más privadas”.

Con solo 12 años comenzó a silbar sus primeras letras, con un talento natural de vientre, un talento con el que nació y que se quedó con él para toda la vida. Él es el rey inmortal, y digo es, porque su vida y obra continúan vigentes; sigue vivo en sus letras de amor y desamor.

Una colección de recuerdos de su intensa y corta carrera artística.

Quién no ha cantado a todo pulmón 'El rey' y canciones como 'Ella', 'Amanecí en tus brazos', 'Pa todo el año', 'Te solté la rienda', 'Un mundo raro' o 'Serenata huasteca', entre las muchas que se siguen escuchando y siguen siendo las más cantadas en todo el mundo por los grandes de la canción... Sus temas, unos 246 que vieron la luz, han sido interpretados por más de 100 cantantes de todos los tiempos y traducidos a varios idiomas, además de ser interpretados en otros ritmos como la salsa, folk, country, baladas y boleros. Otros 250 temas permanecen inéditos.

El amor y el desamor, los desencuentros, los aciertos amatorios y los que se fueron de su vida fueron escritos con una letra única y sentida; la bohemia y un espíritu de preservación de sus raíces, abrieron camino a letras sobre las cosas sencillas, sobre pueblos que se convirtieron en fuente de inspiración. Hoy es difícil pensar en México sin las letras de José Alfredo Jiménez y un cantante que no las interprete.

Busto de José Alfredo Jiménez en la entrada del comedor de la Casa Museo.

Su primera canción, 'Yo', fue escuchada por Andrés Huesca y un grupo jorocho en el restaurante La Sirena, donde trabajaba como mesero. Semanas después de ese encuentro en el que cantó varias de sus canciones, ya estaba grabando con RCA Víctor. Con este primer éxito hizo un grupo que se llamó José Alfredo y los Rebeldes, con quienes cantó temas como 'Qué le vamos a hacer' una canción poco conocida y 'El jinete', una muy importante en su cancionero.

Fue Miguel Aceves Mejía, el “el rey del falsete”, quien lo apadrinó en sus primeros años de aventura musical, además de ser el padrino de boda con su esposa Paloma.

El museo cuenta con diversas salas y una tienda de obsequios.

De allí en adelante su carrera fue imparable. También participó de manera muy natural en más de 25 películas del sonado Cine de Oro de México, lo que hace de esta figura un cantautor especial con una voz fuerte, poderosa y clara con la que interpretaba con toda propiedad las letras de sus canciones. Así dejaría establecido que nació para componer y cantar.

De José Alfredo Jiménez se han escrito toda clases de mitos urbanos, como que se casó cuatro veces, cuando solo tuvo una esposa, Paloma Gálvez, a quien además le escribió 'Paloma querida'. Ciertamente tuvo otros romances y vivió con otras mujeres, pero nunca se divorció de su primera esposa. En sus muchas canciones, la menciona con distintas frases. Él le decía 'Paloma tú eres la verdad de mi vida'; ella lo apoyó siempre. Vivió enamorada de este rey.

La Casa Museo tiene información que abarca desde la niñez de Jiménez

El artista amaba a sus hijos con locura y hay una anécdota que lo testimonia y que se da en un momento en que su hija Paloma, muy pequeña, aquejada de neumonía, enferma de gravedad. Por esos días él estaba filmando en los estudios Churubusco una película con Pedro Infante y durante un descanso, un amigo le recomendó un fármaco nuevo que había empezado a salvar vidas. Era el Dr. Alonso Cervantes quien le recomendó la cortisona, medicamento que le salvó la vida. A partir de ese incidente hizo el recorrido a pie con dos amigos, “El Jinete” Benjamín Rabago –para quien compuso la canción de ese nombre– y el Dr. Cervantes, hasta el santuario de la Virgen de Guadalupe como agradecimiento.

Cada cosa que sucedía en la vida de José Alfredo Jiménez era motivo de la composición de una canción y en razón de la enfermedad de Paloma escribió 'Si tú también te vas' más conocida como 'Canta, canta, canta'.

Uno de los trajes con que el cantautor se presentó.

Su hija mayor Paloma nos cuenta que su padre ha sido objeto de muchos homenajes que se siguen dando en su natalicio, en la fecha de su fallecimiento y muchos otros que le siguen realizando en el extranjero con el deseo de seguir preservando su herencia.

José Alfredo Jiménez muere a los 47 años, lo que supone una carrera muy corta pero muy intensa.

En el año 2008, en su natal Dolores Hidalgo, se completa la Casa Museo José Alfredo Jiménez a fin de preservar su obra y donde los visitantes apreciarán desde los platillos que le gustaban en su infancia hasta el triciclo con el que jugaba de niño, sus discos de vinilo, distintas escenas en el cine y cositas aún más privadas, como las cartas que le escribió a Paloma, su amor de toda la vida; también existe en un lugar en el patio una lápida, en forma de libro abierto, con una frase que lo caracterizaba “la vida no vale nada”, la fecha de nacimiento del cantautor y su fecha de defunción. La Casa Museo, fundada por la familia Jiménez y dirigida por José Guillermo Jiménez, se ha convertido en un centro angular de la economía de la ciudad.

El legado de este gran hombre queda plasmado también en varias tesis doctorales sobre sus canciones; la primera, por la doctora María Victoria Arechabala, otra por Emilio Gerzain Manzon: “Llevame en ti”, de la Universidad Complutense de Madrid, la tesis de su hija Paloma de la Universidad Iberoamericana titulada “Sujeto lirico y cosmovisión en las letras de José Alfredo Jiménez”, ejemplos claros del significado de la canción ranchera en el sentir universal. El tema de derecho de autor es muy respetado en México, de manera que siguen recibiendo las regalías por sus canciones.

Su hija Paloma asegura que la canción ranchera no se perderá. La historia va transformando las expresiones artísticas, las épocas determinan algunos de estos cambios. Habrá transformaciones, adaptaciones, pero no su desaparición. Los mariachis nunca callarán.

Paloma y uno de sus hermanos escriben canciones. Ella, además, toma clases de canto con el propósito de interpretar las canciones de su padre en las reuniones familiares.

Mi agradecimiento a Paloma Jiménez por haberme contado la historia de su padre, a quien se le rinde este homenaje.