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20 de Sep de 2020

Cultura

Transformar la alimentación para proteger la salud panameña

Desde Panamá se lanzó, el pasado mes de julio, un movimiento social conformado por expertos de la salud y nutrición para brindar mayor información y educación al pueblo panameño sobre la importancia de mejorar la calidad de la salud

La alimentación es un pilar de la salud humana; sostiene el sistema inmunológico y la energía necesaria para todo ser vivo, por lo que tener una alimentación nutritiva y saludable puede salvar vidas. En esta línea, una coalición de profesionales de la salud, la nutrición y defensa del consumidor creó el Movimiento Alimenticio, que comprende a países centroamericanos como Costa Rica, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y Panamá.

El Movimiento Alimenticio busca implementar mejores procesos para la sostenibilidad de la producción agrícola nacional, evitando los obstáculos con intermediarios.Pixabay

Panamá, siendo el primer país en la lista y sede de este movimiento social. será el dirigente de las actividades que se lleven a cabo una vez el movimiento se formalice completamente. Su origen se debe a la preocupación latente de profesionales centroamericanos con respecto al decrecimiento de la salud en diversas ciudades, incluyendo Panamá, en donde, según un estudio de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en 2019, “el 62% de los adultos panameños tiene problemas de sobrepeso, y más de uno de cada cuatro padecen obesidad, que también va ganando terreno entre niños y adolescentes del país”.

En un panel llevado a cabo en el mes de julio se tocaron temas de importancia para aumentar la participación pública y privada en este movimiento centrado en la nutrición. Según Bethy Cruzado, coordinadora de este movimiento, “la clave de la creación de este grupo en la acción de diversos actores de academia, oenegés de salud, centros de investigación, profesionales gubernamentales, ingenieros y técnicos del Ministerio de Agricultura (Mida), productores que han ido creciendo aceleradamente en el impulso de productos orgánicos, campesinos, pequeños productores, organizaciones de agencia al consumidor y diversos sectores de interés nacional”, como indicó a La Estrella de Panamá.

“El Movimiento Alimenticio es coordinado por las organizaciones de defensa al consumidor en países centroamericanos”, explicó, “que han llevado a cabo investigaciones con muchos años de antelación. Con el apoyo del Lic. Rafael Carles se impulsó este movimiento, a través de un análisis que realizamos de cómo implementar nuevos sistemas alimentarios sostenibles para el mejoramiento de la salud del panameño de forma efectiva”.

“Tendemos a pensar que alimentarnos es solo lo que ingerimos, sin embargo abarca mucho más que esto, y un cambio en el sistema alimentario nacional requiere soberanía, aplicación responsable de políticas públicas para el apoyo a los productores nacionales y que se haga de manera orgánica con un precio más accesible para la población, sin afectar a los productores con intermediarios”, comentó Cruzado. Entre los objetivos de esta organización está el aumento de información nutricional de calidad, un etiquetado frontal de información nutricional en productos nacionales e importados, y concienciación del vínculo entre salud y alimento.

“Es necesario que el panameño abra los ojos y conozca realmente qué está ingiriendo”, indicó la coordinadora, y para que este movimiento tenga funcionalidad óptima se unen varias fases de investigación, promoción y participación ciudadana. No es un partido político, no es un movimiento con fines de lucro; lo que busca es mover la pasión de todas las partes involucradas en cuanto a la salud nacional”.

La alimentación como herramienta contra la pandemia

En Panamá la obesidad infantil afecta al 13% de estudiantes en la ciudad, apuntando a una alimentación deficiente.Pixabay

Con la presencia de entidades como el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (Incap) y la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), el movimiento regional ha puesto como fecha de activación el mes de octubre de este año. “Debemos actuar rápido, ya que ha aumentado el nivel de obesidad y cardiopatías en niños, así como muchas de las enfermedades presentes en Panamá que se derivan de una alimentación que escasea de vitaminas y nutrientes necesarios para la persona, lo que hace que haya un mayor colapso en el sistema de salud. Si entramos en la economía, con el aumento de personas en hospitales, el gasto de salud pública aumentará también, lo que se podría disminuir si se mejora el sistema alimentario nacional, aportando un mayor porcentaje económico a necesidades prioritarias, como proyectos agrícolas y llevar mejor educación de nutrición a las provincias”.

En medio de la crisis por la pandemia del coronavirus, la alimentación ha recibido un mayor foco público, dado el mayor tiempo pasado en casa y la búsqueda de rendimiento de los alimentos para grandes familias, lo que juega como una ficha imprescindible en pro del movimiento alimentario. “Este es el momento indicado para que la población tome acción en su alimentación, tomando en cuenta la producción nacional y velando por el futuro de la salud pública. El movimiento necesita de la acogida pública para tener buenos resultados a mediano y largo plazo”, agregó Cruzado.

“No será un camino sencillo porque Panamá es un país donde la importación de productos está por encima de nuestro producto nacional, pero no será imposible cambiar la mentalidad nacional con información basada en cifras reales que muestran la amenaza a la salud del país”, comentó.

Si bien se conoce que parte de las consecuencias de la covid-19 están relacionadas con la calidad de alimentación que tiene la población de los diferentes países, la llamada a la acción prevé para futuras crisis sanitarias. “Las muertes son dolorosas, pero de nada nos sirve ser una potencia, un hub o tener gran crecimiento económico, si la salud de los pobladores está a la deriva en términos de alimentos de calidad”, anotó la experta. “Si tomamos el ejemplo de la potencia mundial de Estados Unidos y damos un vistazo a su alimentación, nos damos cuenta de que la gran mayoría de personas se alimentan de comida chatarra, productos industrializados, alimentos con altos índices de conservantes y azúcares añadidos, lo que debilita el sistema inmunológico y evita la prevención a la entrada de virus o infecciones que pueden ser mortales”, agregó.

El movimiento, junto con sus programas educativos, plantea la visión de expandirse a las provincias y comarcas indígenas, con actividades para comunidades rurales. Una vez culminen las preparaciones de sitio web y promoción en redes sociales, la fuerza civil podrá unirse al movimiento con el apoyo de profesionales para una mayor penetración nacional.

“Uno de nuestros objetivos es educar a las personas que quizá no conocen realmente qué significa consumir saludablemente; con ayuda de nutricionistas especializados podremos llevar información necesaria y esencial para el movimiento”, explicó. Con la ayuda del director del Colegio de Nutricionistas, Carlos Núñez, y el Patronato de Nutrición de Panamá, los acercamientos a las áreas rurales serán posibles de manera efectiva y sin altos costos. “Una vez tengamos la posibilidad de salir nuevamente y viajar internamente, llevaremos los programas de educación nutricional a las comarcas y áreas rurales donde es necesaria la enseñanza personal, ya que no tienen internet ni electricidad constante, por lo que el trabajo será aún más intenso en dichos lugares”, explicó.

Además de educar a la población, el impulso de este movimiento nacido durante el confinamiento se centra en la reducción de la obesidad infantil, la concienciación del ejercicio como herramienta de potenciación de la salud y el mejoramiento de la calidad de vida en diversas comunidades vulnerables en Panamá. “No podemos decir que el coronavirus es el causante de la falla en nuestros sistema inmunológico, es simplemente un ataque que azota con mayor fuerza a quienes ya padecen de un sistema inmunológico débil causado por enfermedades crónicas, no transmisibles, y una nutrición deficiente a lo largo de su vida”, apuntó Cruzado, “y las autoridades deben entender e interiorizar que solo al tener un país saludable, la prosperidad para el pueblo puede ser posible”.