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29 de Nov de 2020

Cultura

Wilford Lamastus Jr:'Una vez que el café especial siga floreciendo, el producto comercial se verá beneficiado'

Este sábado desde Espacio Gente conversamos con el empresario cafetalero Wilford Lamastus Jr. Una plática en la que nos sitúa en el escenario actual de la industria del café de especialidad en Panamá, un tesoro para el país y para el mundo

De acuerdo con Lamastus, el compromiso con el legado familiar implica innovar y mantenerse a la vanguardia de lo que exigen los nuevos mercados.Cedida

Convencido de que una combinación única de tierra, posición geográfica y gente, convierten el café panameño en una oferta de gran atractivo, el empresario Wilford Lamastus Jr. sostiene que hacer de los productos agrícolas propuestas “especiales e introducirlos en los mercados correctos” es el camino para impulsar el sector agrícola en el país. Lamastus, cafetalero por tradición y en cuyos hombros reposa el compromiso de continuar con el legado centenario de Lamastus Family Estates, un holding dedicado a la producción de cafés reconocidos internacionalmente y que hoy enorgullecen a Panamá, conversó con Espacio Gente para situarnos en el escenario de la industria del café de especialidad en el istmo. También compartió emocionado en torno a Higher Grounds, un documental del que fue parte –estrenado el pasado 7 de octubre en el IFF– y que recoge la esencia detrás de cada taza de café: desde su origen, hasta los retos enfrentados y el motor que mueve esta industria en el país.

Llevas en tus hombros el compromiso de continuar una trayectoria ininterrumpida, que se remonta a un siglo de historia, con tu bisabuelo Robert Louis Lamastus, ¿cuál es el precio de mantener la excelencia?

Es difícil. Pero la verdad considero que a la que más difícil le tocó fue a la generación de mi papá. Sin embargo, mantenerlo también es un reto. De muy niño, le prometí a mi abuelo... crecí muy cercano a él siendo el único varón de los nietos y eso me generaba presión. Sigo siendo el único que continúa con esto, así que para mí es un legado que debo llevar y cuidar; e innovar y mantenerme en los tiempos en los que estamos.

¿Qué hace de nuestro café un producto tan atractivo y auténtico?

Hay un par de cosas. Hace casi menos de un año estaba aquí un francés que estudia los terruños para los viñedos. Fue a más de 11 fincas en diferentes zonas de Tierras Altas de Chiriquí a estudiar las tierras que hacen especial el café. Él decía como conclusión que no solamente son los microorganismos del suelo y la posición geográfica, sino la gente, que también forma parte de este terroir. Tenemos un privilegio por nuestra posición geográfica; nuestro país, bien resumido, es pequeño, de un océano al otro es poca la distancia y tenemos la cordillera bien ubicada donde nos pegan los vientos de ambos océanos y no solamente esto, sino que con el Caribe al norte y el Pacífico al sur, la forma en la que los vientos chocan en las cordilleras donde está la mayoría de los cafetales es peculiar, única, no es replicada en otra parte del mundo y esto da una variación interesantísima de microclimas. Las tierras rodeadas del volcán Barú tienen estos suelos volcánicos, llenos de minerales que los hacen especiales para el crecimiento del mismo café, junto a los bosques naturales preservados que hay en el Parque Nacional Volcán Barú y en el Parque La Amistad, así que se da la combinación perfecta para tener esta tierra donde crece el café, en la temperatura correcta, con las sombras y los vientos correctos y con una variación de microclimas que la hace especial. Pero también está la gente, y me refiero a la época de mi bisabuelo, abuelo y papá, cuando muchas cosas se hicieron tomando en cuenta que había que especializarse; no se tumbaron árboles ni se hacían cafetales a lo amplio como en otros países, sino que se mantenía el bosque natural en muchas de estas fincas. Así que es una combinación de tierra, posición geográfica y gente.

Este año, con un precio de $1,300 por libra, el geisha de Panamá rompió su récord mundial, en la subasta electrónica 'Best of Panamá 2020', y ustedes obtuvieron el tercer mejor precio con el lote Elida Geisha Lavado en $400 por libra. Cuéntanos a qué se enfrentaron al prepararse para la subasta en medio de la pandemia.

Primero déjame agregar que para mí es muy valioso el hecho de que haya una finca que rompiera el récord de este año. Antes el récord lo rompía la familia Peterson de hacienda La Esmeralda, fueron seis récords seguidos. Después fuimos nosotros, con dos consecutivos, y había una creencia de que solo unas cuantas marcas podrían lograrlo, y no, no es así, este año se demostró; es el mismo café panameño, el que es especial para el mercado internacional, no solamente unas cuantas marcas y eso es muy importante y valioso. Este año la preparación fue muy interesante; hubo momentos en los que no se sabía qué se iba a hacer; cuando nos dimos cuenta de que ya no había otra opción, empezamos a prepararnos para enviar las muestras al extranjero para que las pudieran evaluar (los jueces) en cada uno de sus países. Fueron siete países y una logística bastante interesante; estábamos bastante nerviosos, pero finalmente todo salió bien gracias a la tecnología, al Zoom y a la tecnología para tostar el café; les enviábamos las gráficas de lo que se tenía que seguir en cuanto a calor, temperatura, y ellos hicieron un excelente trabajo y lo demuestran los resultados porque estaban bastante parejos, tanto el que se encontraba en Estados Unidos, como el que estaba en Japón, o el de Australia. Al final salió todo bien, pero sí fue mucho estrés, mucha rompedera de cabeza y discusión de qué se iba a hacer, pero finalmente se logró y los resultados fueron muy positivos; rompieron las expectativas de casi todos o de todos.

Y además, al final, les ayudó de alguna manera a hacerse más resilientes en medio de la tormenta.

¡Claro! Muchas personas me preguntan: “¿Por qué no se mantienen así?”. Y no, es muy bonito tener a la gente en Panamá. Hay alrededor de 17 a 21 jueces, todo depende de cada año, y cada juez viene con un acompañante que puede ser compañero de trabajo o un familiar y otras personas interesadas en el evento, pero que no están seleccionadas como jueces; digamos que alrededor de 100 personas están aquí durante el mes de mayo y van a Boquete; eso es turismo; para mí eso es irreemplazable; este año tocó, ojalá no nos toque de nuevo.

¿Qué tanto sientes que pesa la producción cafetalera para impulsar la actividad agrícola en Panamá?

Mira, hay una cosa que nosotros logramos con esta industria. Hubo una época en la que no había para dónde coger; teníamos un producto que no podía competir con el resto del mundo; ni con Colombia ni con Costa Rica que son nuestros vecinos, ni para exportación e incluso importación, contando los aranceles, y eso hacía que nos viéramos ahogados en un producto que tres o cuatro generaciones venían produciendo. Ahí tocó reinventar y buscar la manera de que nuestro producto sobresaliera, haciéndolo especial. En cantidad, Panamá nunca va a poder competir, porque no tenemos ni siquiera los espacios de tierra para producir ni el costo de producción ya que somos los más caros a nivel latinoamericano en cuanto a salarios, costos de producción y economía dolarizada, y esas son cosas que tienen que tomar en cuenta los otros agricultores. En Panamá hay productos que se pueden hacer especiales de una manera fácil o tierras que no están produciendo productos especiales, pero pueden empezar a hacerlo, como la piña por ejemplo, el cacao y tubérculos como el ñampí y el otoe; con todos estos productos puede buscarse la manera de hacerlos especiales y entrar en los mercados correctos; yo creo que esa es la manera en la que podemos impulsar y motivar el resto de la agricultura nacional, que para mí es una meta personal.

Hay tres aspectos claves en la sostenibilidad económica de esta industria: el mercado como instrumento de protección al ingreso de los productores, la formulación del precio del café y promover y aumentar el consumo. Estos fueron elementos abordados en el Foro Mundial de Productores de Café 2019, ¿hemos avanzado en Panamá en estos aspectos?

La verdad es que el café comercial está en una posición muy diferente al café de producción especializado. Pienso que hay unos esfuerzos que se están tratando de juntar, es decir, el café especial y el café comercial se han juntado mucho y pienso que tenemos que separarlos, porque una vez que el café especial siga floreciendo como estamos ahora mismo, aunque todavía falta mucho camino por recorrer, el producto comercial también se verá beneficiado con un impacto en Panamá y en el resto del mundo. Ahora mismo vemos que en Panamá tenemos un consumo de una tercera parte de lo que se produce; es decir, se está vendiendo el café, pero de todas maneras muchas fincas que producían café dejaron de hacerlo en los 80 y 90, porque los costos de producción eran muy altos y empezó a llegar el producto extranjero, importado, más barato para el consumo local, y ahora que vemos que están todos estos desastres naturales, se verá más afectada la producción y esto al único que afecta es al productor. A los intermediarios no porque pueden conseguir el café de otras partes, pagando su arancel y de todas maneras le pondrán su margen de ganancia a la hora de venderlo y el consumidor se va a ver en una posición de que tal vez el precio sea el mismo, pero va a consumir un producto de afuera que no necesariamente impulsa la economía local.

Acabamos de enfrentar el golpe del huracán Eta en Tierras Altas. ¿Han cuantificado su afectación en las fincas cafetaleras?

No, y te voy a explicar una cosa. Hace unos tres años cuando hubo otro huracán, no sucedió una destrucción de tierra como con Eta; pero las lluvias y los vientos fueron muy fuertes, algo de lo que nos dimos cuenta a la hora de la cosecha, porque el exceso de humedad afecta la calidad del café y te dabas cuenta cuando el cafeto ya estaba madurando y cuando lo ibas a cosechar, e incluso después de la cosecha. Entonces, este tipo de afectaciones no lo podemos contabilizar todavía, digamos que para mediados de 2021 tendremos una idea de cuánto afectaron, tanto el huracán Eta como las lluvias que están por venir.

Lamastus es ganador del 'Panama Brewers Cup' 2019 y 2020.Cedida

Hay un mercado competitivo. Y el deseo de seguir destacándose. ¿Hay una dinámica colaborativa entre los cafetaleros panameños?

La hay. Empezamos muy juntos, ya no tanto, y no lo quiero decir de una forma mala para que piensen que no hay colaboración; ahora mismo creo que el grupo que más chats recibe en mi teléfono es el de la Asociación de Cafés de Productores, donde somos más de 100 personas y hay más de 70 empresas y todo el mundo comparte cosas; ahora mismo los temas más calientes son los de los desastres naturales. Todo el mundo se ayuda, apoya y se da consejos entre unos y otros, siempre ha sido así, siempre nos hemos apoyado de esta manera. Ahora un poco menos porque hemos madurado como industria e instituciones; la finca mía y la del otro, hemos madurado en el mercado y nos hemos posicionado de una forma en la que podemos ir más solos que antes, pero eso no quiere decir que no contamos los unos con los otros. Sabemos que va a haber cambios e innovaciones y que tendremos que sentarnos y decir: 'Vamos a ponernos las pilas, antes de que los cambios del mundo nos coman', y así siempre va a ser. Se sabe que no está la constante conversación que había antes, pero también que tienes la línea abierta para que cualquiera de tus colegas te llame y empiece la colaboración de nuevo.

Wilford, acabas de trabajar en el proyecto 'Higher Grounds', como parte de las presentaciones de Cinema Sanitas, del IFF. Cuéntanos sobre esta experiencia.

Este proyecto es una de las cosas que más orgulloso me tiene a pesar de que hemos logrado bastante éxito en el café, incluso yo en las competencias de baristas. Para mí, Higher Grounds es como un highlight de logros que he tenido. Obviamente el equipo, liderado por Stuart Svenson, director e inversionista principal del proyecto, me permitió formar parte y para mí fue lo máximo, porque aprendí mucho de cómo contar una historia; porque tengo la información, la conozco, trabajo en ella, pero ¿cómo contarla para que la gente la disfrute, la entienda y la sienta? Fue tan emocionante el fin de semana en IFF porque recibimos mensajes tan positivos y el proceso fue bien difícil; hubo momentos en los que no sabíamos qué estábamos haciendo. Para el director era la primera vez que hacía un documental, para su esposa, que era la escritora, también; el único que tenía experiencia era el editor y entonces nos reuníamos todos a ver cómo íbamos a contar la historia, y nos equivocábamos a cada rato. Este tipo de cosas o decidir que el mismo director iba a ser el narrador, fue muy emocionante. La verdad es que Higher Grounds lo disfruté muchísimo; fueron tres años o un poquito más y ahora sentimos que estamos todavía empezando porque estamos en el proyecto de distribución y empezando a hacer los planes de mercadeo a nivel mundial. En Panamá tuvimos mucho éxito en la IFF, pero de aquí en adelante falta distribuirlo para recuperar el dinero pero la verdad es que, incluso, como lo piensa el inversionista mayor, lo más importante es que la gente lo vea, porque hay una satisfacción aunque no se gane dinero, y es que la gente aprenda de una industria de la que no sabía antes; y si lo llevamos al resto del mundo, aprenderán algo de nuestro país que no sabían y puede motivarlos a querer viajar a este, y esa es la meta principal de esto.