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17 de Ene de 2022

Cultura

La Fundación Calicanto apuesta por prevenir la violencia de género

Para crear mayor concienciación acerca de la prevención de la violencia de género, la Fundación Calicanto junto con la Embajada de Francia en Panamá realizaron un programa de capacitación a mujeres locales

La Fundación Calicanto apuesta por prevenir la violencia de género
15 mujeres fueron graduadas como agentes de cambio contra la violencia de género por parte de la Fundación Calicanto.Roberto Barrios | La Estrella de Panamá

En el marco de la prevención y educación sobre violencia de género, la Fundación Calicanto graduó a 15 mujeres seleccionadas del programa de Capacitación para el Trabajo (Capta) para formar parte del proyecto 'Agentes de cambio para la prevención de la violencia de género', creado para capacitar y formar mujeres para hacer cambios de comportamiento e impacto social en mujeres, hombres y adolescentes de sus comunidades.

Como resultado del proyecto, las 15 seleccionadas recibieron sus certificaciones oficiales el pasado 2 de diciembre por parte de la Fundación Calicanto y la Embajada de Francia en Panamá, y pudieron impactar a más de 150 adolescentes con la realización de talleres de sensibilización sobre la igualdad de derechos y la equidad, a fin de que cada uno pudiera tomar las herramientas y conocimientos necesarios para su superación personal y laboral. Además, la capacitación de los adolescentes incluye talleres de aplicación de igualdad de derechos y prevención de la violencia de género.

“En 2020, a raíz de muchas situaciones de vulnerabilidad que salieron a la luz debido a la pandemia, en cuanto a seguridad y salud pública, ideamos una propuesta para trabajar con la Embajada de Francia para promover la prevención de la violencia de género en conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer el 25 de noviembre, y dar a las mujeres herramientas especiales para ser de impacto en sus comunidades”, señaló a La Estrella de Panamá la directora ejecutiva de la Fundación Calicanto, Gabriela Valencia.

Las mujeres seleccionadas ya estaban en la red interna de la fundación, porque habían cumplido con el programa Capta, el cual presenta componentes psicosociales y de desarrollo de emprendimientos personales, según apuntó la presidenta de la fundación, Hildegard Vásquez: “Este programa les permite a las mujeres conseguir y mantener un trabajo formal, ya que no podemos hablar de mujeres empoderadas si estas no tienen sus propios recursos”.

La Fundación Calicanto apuesta por prevenir la violencia de género
Las egresadas Ana González (izq.) y Edelmira Miller (der.), junto a la mentora de la fundación, Génesis Sierra.Roberto Barrios | La Estrella de Panamá

En cuanto a la dirección de las “agentes de cambio”, Vásquez enfatizó que se describen como mujeres que “saben lo que sus comunidades necesitan” y cuentan con el equipo de conocimiento y herramientas necesarias para “impactar a los pobladores en pro de un posible cambio positivo”.

Este proyecto fue seleccionado en Panamá por el Fondo de Apoyo a Proyectos Innovadores de la Sociedad Civil y Coaliciones de Actores (Piscca, 2021-2022) del Ministerio de Europa y de Asuntos Exteriores de Francia, una convocatoria abierta lanzada por el Servicio de Cooperación y Acción Cultural América Central (SCAC) para países de la región centroamericana como Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y Nicaragua.

“Si capacitamos a los maestros en la prevención de la violencia de género, y ellos aprender a identificar el ciclo de violencia, podremos dar un gran paso en la educación a las nuevas generaciones”

La Fundación Calicanto apuesta por prevenir la violencia de género
HILDEGARD VÁSQUEZ,
PRESIDENTA DE FUNDACIÓN CALICANTO.

Este fondo brinda financiamiento a proyectos y acciones que contribuyen a la reducción de las desigualdades de género en América Central. De esta forma, el proyecto de la fundación participa en la lucha contra la falta de horizontes profesionales, la violencia contra las niñas y mujeres, y la falta de presencia de estas en las mesas de desarrollo político y económico de la región. Esto, aunado al pilar de la organización de capacitar y formar a mujeres que viven en estado de vulnerabilidad social en Panamá.

“En el lema de Francia, 'Libertad, Igualdad, Fraternidad', se hace evidente la necesidad de estos valores para una sociedad íntegra, sin embargo, no podemos hablar de estos principios si se violenta, humilla o acosa a las mujeres”, anotó el embajador de Francia en Panamá, Arnaud de Sury.

En cuanto a las acciones para proteger el respeto a las mujeres de la región, el embajador señaló que se llevó a cabo la creación de la iniciativa 'Foro Generación Igualdad', que cuenta con la integración de jefes de Estado, integrantes de la ONU y organizaciones internacionales que promuevan la igualdad de derechos y cumplimiento de leyes que protegen a las mujeres.

Para las “agentes de cambio”, la embajada brinda apoyo en tres pilares: financiamiento, visibilidad comunitaria y desarrollo artístico, impulsando ideas de las egresadas para sus proyecciones futuras.

Granos de arena

Para Vásquez, el proyecto ha iniciado una ola necesaria en las comunidades vulnerables de la ciudad capital, sin embargo, se requiere de un mayor alcance de este programa para que el “paso a paso” sea sentido en más lugares del país. “Actualmente Panamá cuenta con un alto nivel de violencia de género, y no podemos hablar de reducir ese número únicamente con este programa, porque necesitamos que llegue a escuelas, empresas, organizaciones y un mayor impulso del Estado para un impacto realmente significativo en comunidades donde la violencia es desde dentro hacia fuera”, comentó.

La Fundación Calicanto apuesta por prevenir la violencia de género
El apoyo de la Embajada de Francia impulsó a la egresadas a obtener financiamiento y capacitación.Roberto Barrios | La Estrella de Panamá

“El mundo de mañana será aquel que nosotros habremos hecho, nos toca sentarnos y cambiar nosotros mismos, como gotas que hacen el mar, pero una sola gota no hace eso”, indicó de Sury. En cuanto a cambios en las políticas públicas y educativas, la presidenta de la fundación señaló que estos proyectos deben llegar a las capacitaciones de docentes, para promover un mayor impacto de los mensajes en la juventud. “Si capacitamos a los maestros en la prevención de la violencia de género, y ellos aprenden a identificar el ciclo de la violencia, podremos dar un gran paso en la educación a las nuevas generaciones”, puntualizó Vásquez.

Además, hizo hincapié en la implementación de gabinetes psicológicos que puedan dar apoyo a los jóvenes desde los colegios y que “sean realmente funcionales” para dar espacio a los jóvenes que “sufren de violencia en sus hogares y comunidades. Si estas experiencias no se rompen, la cadena seguirá creciendo y consumiendo más personas”, apuntó.

“Cuando comencemos a tener conversaciones sinceras sobre las consecuencias de la violencia de género en las comunidades, tendremos mejores oportunidades para las nuevas generaciones”, indicó Valencia, “la mujer cambia la familia, y las familias transforman comunidades, por lo que el rol de la mujer es imperativo para un cambio integral en estas”.

Las agentes

De acuerdo con estadísticas del Observatorio Panameño contra la Violencia de Género, del periodo de 2014 hasta julio de 2021 se han registrado más de 130 mil 760 denuncias de violencia doméstica, siendo 89 mil 271(68,27%) en el Primer Distrito Judicial, formado por las provincias de Panamá, Colón, Darién y la comarca Guna Yala. Mientras que en octubre de 2021 se sumaron 17 feminicidios, 12 tentativas de feminicidio y 16 muertes violentas de mujeres, según indicó la Procuraduría General de la Nación (PGN) en un informe oficial.

Conocer este aspecto de la realidad panameña resonó con Eldemira Miller, agente de cambio egresada del programa y licenciada en trabajo social, quien señaló a este diario la importancia de mantener y aumentar el apoyo a proyectos que busquen “una mejor preparación para las mujeres”.

“Me motiva el programa porque es una puerta abierta para dar información a las personas y que demos un alto al aumento de violencia, y que las personas no deban mantenerse solo como víctimas, sino que se transformen”, dijo.

Por su parte, la egresada y madre Ana González apuntó que “no es necesario haber sufrido de violencia para poder ayudar a otros que sí”, e hizo hincapié en la alta receptividad de los jóvenes. “Pudimos ayudar a muchos jóvenes porque ellos también están interesados, solo necesitan a alguien que esté dispuesto a explicarles y enseñarles sobre cómo prevenir la violencia”.

Las egresadas señalaron que algunos obstáculos que truncan a las mujeres de conocer sus derechos contra la violencia es la falta de comunicación de la información en áreas vulnerables, y la falta de cumplimiento de las leyes que abogan por la protección a mujeres, lo que aumenta “la falta de confianza en las autoridades” y disminuye las denuncias.

“Para muchas mujeres el miedo se convierte en un estilo de vida involuntario, porque es difícil salir de las relaciones que les hacen daño, por lo que nosotras debemos llegar con la información y herramientas para que conozcan que sí hay una salida”, indicó Miller.

De igual forma indicó que la “normalización” de la violencia se ha convertido en una amenaza desde la juventud, y que se debe enseñar el ciclo de la violencia, que comienza desde una posición de confianza, hasta pasar por la manipulación y coercer la libertad de la persona. “Pensamos que un empujón es normal, o que se hizo sin intención, aun en medio de amistades, cuando realmente es un indicio de violencia si se convierte en un acto repetitivo, por lo que es urgente cambiar esa mentalidad en los adolescentes y jóvenes”, comentó.

Asimismo, Miller apuntó que la necesidad de las comunidades de mujeres víctimas de violencia es ser escuchadas. “No necesitan bolsas con comida, sino que las autoridades escuchen por lo que están pasando y cumplan las leyes que las protegen”, puntualizó.

Por su parte, González señaló: “Se necesita más educación que nunca para que las mujeres puedan tomar el control de sus vidas, y lo más importante es que tengan personas en quienes confiar –como las fundaciones– para que no caigan en depresión o en una autoestima baja que no les permite ver más allá, y puedan hallar el camino para salvarse a sí mismas y a sus hijos”.