Cuando un sacerdote se convierte en 'padre'

Actualizado
  • 14/09/2022 00:00
Creado
  • 14/09/2022 00:00
El sacerdote Javier Bárcenas es considerado como un padre dentro de una fundación que resguarda a jóvenes en riesgo social
La fundación cuenta con su propia biblioteca.

Dos chicos salen del comedor, el aroma a comida impregna el lugar: arroz, frijoles, patacones y carne era el almuerzo del jueves lluvioso que cubrió las vegetaciones de la fundación Creo en Ti, ubicada en Nuevo Emperador, distrito de Arraiján.

Ember Billadiego llega donde está sentado el sacerdote Javier Bárcenas; se nota inquieto y es seco al hablar, tampoco quiere hacerlo, su enojo es visible a través de los gestos. “Él está molesto porque íbamos a comer hoy, pero no se pudo”, dijo el padre dándole una palmada en la espalda a quien llegaba a la fundación en su día libre.

Ember Billadiego forma parte de las filas de la Policía Nacional y es un exmiembro de la fundación Creo en Ti, una oenegé que resguarda a jóvenes en riesgo social.

“Él es como mi papá. Llevo como 10 años viviendo aquí, fue quien me dio de todo, comer, jugar, estudiar”, confiesa Ember, un poco más relajado después de varios minutos. “Habrá otras oportunidades”, dice el sacerdote con una mirada cargada de ternura y felicidad.

La capilla Virgen de Fátima es otro de los lugares a donde pueden acudir

Javier Bárcenas, miembro de la comunidad de los padres vicentinos de Panamá, fundó este programa hace 10 años “como respuesta a las necesidades urgentes que hay a nivel integral en la formación de los jóvenes en riesgo social”, explica a La Estrella de Panamá, en la capilla de Fátima, centro religioso a donde acuden los jóvenes del centro Creo en Ti.

“Aquí hay de todo, huérfanos, abandono, maltrato, situación de extrema pobreza; no hay muchos que tengan padres, otros que tienen acudientes o familiares cercanos”, comenta triste Bárcenas sobre el perfil de quienes ingresan al lugar.

Estos estudiantes en riesgo social provienen de diferentes provincias y de las comarcas. Actualmente tienen unos 40 jóvenes entre los 18 y 24 años, algunos cursan el bachillerato y otros están en el primer nivel o cursando el último año universitario. “Son invitados a convivir aquí para que puedan crecer como personas y también académicamente”.

Otras historias de éxito
El padre Javier junto a un exmiembro de la fundación, José Luis Hernández.

Ember Billadiego no es el único que se ha superado, también existen otros jóvenes como César Guevara que ha escalado profesionalmente; actualmente es licenciado en turismo histórico y es el actual presidente de la comunidad juvenil Juventud Mariana Vicentina de Panamá; Fredy Velázquez, licenciado en contabilidad y auditoria, labora en una firma de auditores; una promesa de la hípica panameña Wilmar Alarcón es jinete profesional en el hipódromo Presidente Remón Cantera; también está Jesús Sanjur, quien se desempeña como técnico de mecánica automotriz y trabaja en Ricardo Pérez.

Formación integral

Miguel Sanguillén es uno de los tres formadores que tiene Creo en Ti, y explicó que estos jóvenes reciben formación académica, formativa y espiritual. “Nosotros no damos clases académicas, damos talleres de liderazgo, de valores, y trabajo en equipo. Todas las semanas tienen un taller, ellos tienen un diario vivir, la parte espiritual, la parte formativa, y educativa”.

Los jóvenes cuentan con dormitorios comunes que “tienen un encargado; ellos disponen en cada cuarto de aire acondicionado, su equipo de lavandería, tienen su salón de estudio, salón de cómputo, tienen campo deportivo, campo de béisbol, de fútbol, aquí hemos tenido actividades extracurriculares, pero vuelvo a la raíz de la misma situación... y es que hemos tenido que suspender porque esto tiene un costo. Aquí teníamos clases de karate, baile típico, fútbol”, añade el sacerdote; pero a raíz de la pandemia muchas actividades no se han podido realizar por falta de fondos.

Ember Billadiego es miembro de la Policía Nacional
Una fundación en aprietos

Actualmente Creo en Ti está atravesando por una crisis financiera, ya que tras la suspensión del subsidio otorgado por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), las deudas no han dejado de llegar, entre ellas, una con la empresa Naturgy y la Caja de Seguro Social, entre otros gastos más que tiene Creo en Ti.

En el futuro, el sacerdote Javier Bárcenas espera poder tener la fundación como “una residencia para estudiantes universitarios del interior, que hagan una labor social, y no dejar cerradas las puertas para los jóvenes de Santa Fe de Veraguas que quieren seguir estudiando y no tienen donde quedarse, para que vengan. Nuestro servicio va a estar en la medida en que podamos alimentarlos; a mayor atención y mayor servicio, también mayor respaldo económico e institucional”, concluyó.

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