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16 de Jan de 2021

Familia

Dispuestas a salvar el mundo

El ‘síndrome de la mujer maravilla’ pone sobre los hombros de las féminas una carga a la que es muy difícil renunciar

Dispuestas a salvar el mundo
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La Mujer Maravilla es un personaje conocido por varias generaciones. Algunas, de niñas, querían ser como ella: guapísima, femenina, sexy, inteligente, poderosa. Tanto, que ningún enemigo podía contra ella. Su tiara, su lazo de la verdad, los brazaletes anti-balas y, sobre todo, su avión invisible eran la envidia de toda chica.

Hoy, ya crecidas, las mujeres que se enfrentan al mundo moderno sueñan todavía con ser a Mujer Maravilla, esta vez sin tiara ni avión invisible, pero con los suficientes poderes para llevar una impecable vida laboral, familiar, social y de pareja. Se ha vuelto más que una obilgación salir triunfante de todas y cada una de estas facetas. ¿Es esto posible?

La inclusión de la mujer en el campo laboral marcó el inicio del llamado síndrome de la mujer maravilla, con su búsqueda constante de una conciliación entre el mundo laboral y el familiar, pero en algunos casos, quienes más se sienten de alguna forma presionadas a llevar una actuación perfecta en cada rol que llevan a cabo, tienen una personalidad bastante definida ya sea por factores genéticos y también ambientales.

En cuanto a la sociedad, pues hay q ue anotar que el hombre, por su parte, nunca ha sentido la necesidad de validarse en tan diversos campos. Por ello, para la mujer no es muy difícil entrar en conflictos sobre la importancia de cada uno de los papeles que ejerce, sobre todo si siente la presión de la sociedad por cumplir a cabalidad las labores familiares, mientras estas entran en riña con su autorrealización.

Pero el problema puede pasar a mayores cuando algunos rasgos genéticos cobran protagonismo.

De acuerdo con la psicóloga Pilar Bustamante, las mujeres que mayormente se afectan por el mencionado síndrome, son ‘muy autoexigentes, hiper responsables, perfeccionistas, detallistas’. algunas de ellas incluso tienen rasgos de personalidad un poco obsesivos, con tendencia al orden, al control, muy cumplidoras, competitivas (con los demás y consigo mismas), que se hacen cargo de muchas responsabilidades y tareas y les cuesta delegar.

El detalle es que semejante tarea tan exigente, según el sicólogo familiar José Javier Domínguez, termina consumiendo y agotando a las afectadas a diario pues ‘a medida que se trate de cumplir con todo de manera exacta y acertada, el cansancio, la irritabilidad y el estrés suben a niveles insoportables’, sobre todo, porque la procesión se lleva por dentro, justo para no estropear la imagen de súper mujer que se han forjado y que todos admiran.

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