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21 de Jan de 2021

Familia

Hasta el amor en exceso hace daño

Cada caso es diferente, pero los especialistas coinciden en que una educación de sobreprotección no es saludable

Los que son padres bien conocen el sentimiento de amor desmedido y necesidad de protección hacia sus hijos, pero se debe prestar especial atención a los problemas de la sobreprotección en la crianza, ya que esto interfiere negativamente en el desarrollo infantil.

En la familia se debe tener claro que crecer implica la consecución de diversos logros acordes a la edad, tales como conquistar su autonomía, desarrollar estrategias para resolver conflictos y dificultades, tolerar la frustración o tomar decisiones y aceptar sus consecuencias.

¿POR QUÉ LO HACEN?

Roxana Palacios explicó, que, ‘lo que comúnmente se conoce como ‘sobreprotección’ puede ocurrir cuando estos padres se aferran a crear para sus hijos un escenario poco realista de la vida cotidiana, en el cual estos hijos estén exentos de vivir cualquier experiencia que pudiera ser negativa, de acuerdo con los padres’.

Por otro lado, detalla Palacios, ‘ en la sobreprotección, también están cubiertas las necesidades básicas de los niños, sin embargo, los padres pueden tratar de reivindicar a través de sus hijos, alguna situación o experiencia que ellos hayan tenido, y que les produzca desconfianza en el entorno. Por lo cual, intentan controlar de un modo excesivo (y esta palabra es clave) dicho entorno, así como los deseos o preferencias de sus hijos. Esto no quiere decir que no quieran a dichos hijos, más bien indicaría, que hay acontecimientos que no han sido procesados y que influyen de este modo en su estilo de crianza’.

Todo ha cambiado y hoy en plena sociedad del siglo XXI, con sus ventajas y desventajas criar a un hijo no es fácil, aunque los especialistas dan recomendaciones simples que ayudarían a los padres a brindar una crianza balanceada.

Respecto a esto Palacios remarcó, ‘es saludable proporcionar las necesidades básicas y derechos humanos, como alimentación, vestido, educación, recreación, entre otras; dentro de un ambiente de amor donde los límites estén establecidos a través de la autoridad de los padres’.

Sí, el balance incluye limites, pero sin caer en el extremo.

‘No hay que caer en la obsesión por controlar todo, pues es importante reconocer que hay muchas situaciones en la vida de los hijos que quedarán fuera del control de los padres, y que además estos hijos tienen una personalidad propia, unos intereses propios que los padres deben guiar hacia una vida con valores’, enfatizó la especialista.

La psicóloga remarcó además que el cuidado debe ser igual tanto para varones como para niñas y que hacer diferencias en eso, ‘es completamente absurdo, ya que ambos necesitan el mismo cuidado y tienen los mismos derechos como seres humanos’.

Por último, es importante saber que querer mucho a un hijo no implica evitarle todos los sufrimientos.

Los excesos nunca han sido buenos. Por ello, hay que tener cuidado de no caer en la sobreprotección o en la sobreexigencia, ya que en ambos extremos siempre traerán más consecuencias negativas que positivas.