Temas Especiales

07 de Jun de 2020

Familia

¿Papá qué hay para desayunar?

Hoy es común ver a más padres proactivos en el cuidado de sus hijos y del hogar. Un experto nos dirá los beneficios de esta integración

En estos tiempos el rol del hombre como ‘proveedor’ de la casa está quedando cada vez más desfasado. Tradicionalmente la figura masculina, la del padre en particular, ha estado ligada a un papel distante de aquel que típicamente ha desempeñado la madre en relación con los hijos y las tareas domésticas. Actividades como despertar a los niños, prepararles el desayuno, darles de comer, bañarlos, vestirlos, llevarlos al colegio, limpiar la casa, hacer el super, barrer, recoger la ropa, lavar los platos y limpiar el baño —hasta hace poco tiempo— eran responsabilidad exclusiva de la madre.

Esta integración del hombre en cuanto al cuidado de los hijos y en las tareas del hogar es un fenómeno que forma parte de un cambio social, explica el psicólogo Fernando J. Gómez, debido a la incorporación de la mujer al mercado laboral. ‘El encarecimiento de la vida (ya no es suficiente un salario en casa), eso hace que algunas familias necesiten dos personas aportando a la economía del hogar para poder subsistir y pagar las deudas. Esto ha obligado a que la mujer deje su rol tradicional de ama de casa y busque entradas económicas laborando’, señala.

Y a medida que la mujer fue entrando al mercado laboral, el hombre ha debido asumir junto con su compañera las tareas del hogar.

Para Gómez, la aceptación del cambio de roles es cada vez más natural entre los padres. Incluso considera que los caballeros han dejado de lado los estereotipos machistas debido a que el ser humano integral fortalece el desarrollo personal de cada individuo. ‘Un padre que sepa mantener aseado el hogar, que pueda preparar comida y mantener vivos a sus hijos, será mejor candidato para conseguir pareja que aquellos que dependan de una mujer para funcionar’, manifiesta el psicólogo, quien asegura —además— que las mujeres observan estas características como un valor agregado y se han vuelto más exigentes al momento de buscar un compañero.

Por otro lado, el experto destaca que cuando los hombres están más implicados en las tareas de crianza y las domésticas, eso trae beneficios para los hijos y la pareja. Por ejemplo, favorece la dinámica familiar, debido a que el cambio de roles permite liberar el estrés que siente la mujer a causa de realizar siempre las mismas funciones; evita la saturación y el aburrimiento, oxigena las relaciones interpersonales, ya que permite ofrecer márgenes de flexibilidad en la interacción y la asignación de responsabilidades. ‘Las madres se sienten más seguras confiando el hogar a sus compañeros y si en un momento dado alguno de los dos falta, el otro podrá resolver cualquier dificultad en beneficio de los hijos, sin que el sistema familiar entre en crisis’, opina.

En cuanto a los hijos, este nuevo rol del padre le ayudará a mejorar su autoestima y sus indicadores académicos. Además, reduce los problemas de maltrato, pues se logra una relación de respeto mutuo entre los miembros de la familia.

En resumen, cuando un padre tiene una presencia comprometida y de calidad en el cuidado de sus hijos y del hogar, todos los miembros de la familia ganan.