25 de Feb de 2020

Familia

No más violencia

Toda Latinoamérica parece plagada con el maltratado hacia la mujer

En Panamá, en un período de cinco años (2009-2014), los registros indican que 226 mujeres murieron por violencia. La directora para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres, Anna Coates, expresa que el feminicidio es una manifestación extrema de la desigualdad de género que afecta a la sociedad y, en lugar de disminuir, e va en aumento en Latinoamérica.

Armarse de fuerzas y valor no es tan sencillo. El testimonio de Susana lo explica bien. ‘En mi pueblo todos conocían mis moretones y golpes. Miraban de lado al verme pasar con mis dos hijas. Una vez logré escuchar a moradores decir ‘esa es la mujer que se deja pegar por su marido’. Eso me hizo pensar que habían otras mujeres, pero que quizás no se dejaban y regresaban el golpe’.

‘No me dejo abatir —sigue contando— ya estoy recuperada y alejada de ese círculo vicioso’, decía con una sonrisa en su rostro.

Como ella, una población indígena (en su mayoría no casada con su grupo racial) suelen padecer de humillaciones y vivir en un ambiente violento, provocado por el consumo de alcohol, infidelidades y otras circunstancias psíquicas.

‘Las mujeres indígenas alrededor del mundo son susceptibles a sufrir diferentes tipos de violencias. La mayoría de ellas arraigadas dentro de su fortaleza cultural’, resaltan desde la Oficina de Asuntos Indígenas en Panamá. Esto es secundado por la peruana Liz Meléndez, coordinadora nacional del Comité de América Latina y del Caribe para la Defensa de los Derechos Humanos de las Mujeres.

AUXILIO

Al respecto, la psicóloga Benigna Pinzón sugiere para estos casos ‘seguir las recomendaciones de atención clínica a la afectada y un seguimiento a los hijos’. Pero lo más importante, según Pinzón, es no temer, los casos son confidenciales y llevados por expertos.

Es fácil escuchar estas historias en cualquier país de Latinoamérica. En Brasil, un caso que marcó el manejo legal y que fue enviado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) fue el de Margarita, una joven de 23 años de edad que fue asesinada en su casa por su exnovio. El chico era de familia con poder económico. Él no aceptaba el rompimiento del noviazgo.

Luego del nefasto hecho, el joven logró un hábeas corpus y huyó antes de la confirmación de la decisión recurrida. De hecho, no se llevó a cabo su encarcelamiento a razón de una omisión del poder público.

El agresor solo fue capturado después de que su imagen fuera difundida en un programa de TV de alcance nacional por la hermana de la víctima.

Apelando a que no se den este tipo de situaciones, la Unión de Mujeres de São Paulo invoca la responsabilidad internacional del Estado y la reparación de los hechos ocurridos, porque violan las disposiciones de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Convención de Belém do Pará.