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07 de Mar de 2021

Mia Voces Activas

Khadine Sanhueza: 'Necesitamos más voces femeninas en puestos de liderazgo'

La presidenta del movimiento 'Todas con voz' habla sobre la violencia y la desigualdad hacia las mujeres en Panamá, y hace un llamado para fortalecer las políticas públicas a favor de los derechos de los animales

Khadine Sanhueza: 'Necesitamos más voces femeninas en puestos de liderazgo'La Estrella de Panamá

Khadine Sanhueza es promotora de los derechos humanos, activista contra el maltrato de las mujeres y las niñas, y miembro de la Fundación Unidos por la Niñez desde hace más de 10 años. También es miembro de la Fundación Patitas de Amor, que lucha contra la violencia hacia los animales.

Por otra parte le acompaña una carrera en la comunicación con más de 20 años de experiencia en el diseño y desarrollo de proyectos de gestión social, comunitaria, cultura corporativa y estrategias de comunicación y mercadeo integral en América Latina. En adición, es fundadora de la agencia de comunicaciones Comsmarket Latam.

Su carrera empezó desde temprana edad como presentadora de televisión y conductora de radio. Khadine ha ocupado diversos cargos, entre ellos gerente de mercadeo de marcas nacionales de consumo masivo y gerente regional de relaciones públicas para una marca deportiva alemana. De igual manera, se ha desempeñado como gerente senior de comunicaciones corporativas en una empresa del sector de aviación.

Suma a su haber laboral la gerencia de comunicaciones y sostenibilidad de una generadora de energía en Panamá.

Durante una entrevista para Mia Voces Activas, la profesional de la comunicación brinda su opinión acerca del periodismo local, solicita que se fortalezcan las penas hacia los agresores de los animales y denota su férrea lucha por la igualdad de género desde 'Todas con voz'.

Hoy vivimos en un mundo donde reina la desinformación. ¿Qué debe hacer un buen periodista para mostrar la verdad?

Un periodista siempre tiene la responsabilidad con la ética. Estamos en un momento muy importante a nivel social y político. Todos los comunicadores y ciudadanos tenemos el deber de que al momento de crear o compartir información, sea algo que realmente aporte a nuestro entorno y que respete los derechos humanos fundamentales. No es un ejercicio de letras y de teorías porque podemos estudiar los diez principios de los derechos humanos, pero lo esencial es pensar cómo se sentirá la persona de la que estamos hablando o difundiendo dicha información. Debemos acudir a fuentes fidedignas, recabar los datos, hay que escuchar ambas caras de la historia y con eso poder construir la narrativa que queremos transmitir al público.

¿Qué conocimientos considera que se deben reforzar desde las aulas para el desarrollo adecuado de los futuros periodistas?

Hace unos días hablaba con un grupo en República Dominicana acerca de la formación de los periodistas locales. Considero que los periodistas en Panamá trabajan con las uñas, es decir, son individuos muy sacrificados, empezando desde nuestro sistema de educación en las universidades, sean públicas o privadas. La educación de los comunicadores no solo debe contemplar el periodismo tradicional, sino un periodismo digital, de investigación, de datos y de desarrollo de pensamiento crítico, un factor súper importante. Además, es fundamental enseñarles a escribir desde preescolar a las personas con perspectiva de género para que puedan contar historias respetando los derechos humanos y que de esta manera se contribuya a respetar los lineamientos que nos ayudan a prevenir la violencia. Aún queda mucho por hacer. Se necesita una visión integral para la formación de los comunicadores.

La comunicación social mantiene una alta demanda en la oferta académica, pero con una baja oferta laboral. Si tuviera que hacer una propuesta para buscar un balance entre los dos aspectos, ¿cuál sería?

Desde mi experiencia puedo decir que una persona no solo se llega a formar con la educación que recibe en la universidad, es un conjunto de inducciones para poder encontrar un nicho de desarrollo. Sí, existe saturación en la carrera de comunicación, pero la clave está en la especialización. Hay ramas súper importantes donde un comunicador puede ejercer que abarca temas de derechos humanos, análisis de datos, entre otros. Aquellos que se desempeñan dentro de carreras saturadas están empezando a experimentar barreras mentales producto de que no reciben los salarios adecuados. En el caso de los comunicadores es importante revisar desde las políticas públicas y empresariales la remuneración hacia este gremio. Veo a colegas muy exitosos que cruzan a otras carreras porque no pueden con el alto costo de vida que tenemos en la actualidad y con el sueldo que se gana en esta profesión, que no alcanza. Esta historia no solo ocurre en Panamá, sino en América Latina, donde es difícil vivir con un sueldo de periodista.

En materia de derechos humanos. Sé que se desempeña como activista contra el maltrato a las mujeres y las niñas. ¿Cree que en los últimos años se ha avanzado con relación a la erradicación de este flagelo?

Estamos súper mal. Hay dos temas: el de la violencia y el de la desigualdad. A nivel social y de protección tenemos leyes y hemos avanzado en ese sentido. Pero necesitamos leyes donde se castigue a los opresores de manera ejemplar. Me da gusto que desde el Ministerio Público se vaya a crear una fiscalía especial para tratar la violencia contra la mujer. Se necesita investigar estos crímenes de manera distinta, urge tener una policía especial y formada en cuanto a violencia doméstica, porque sabemos que las boletas de protección en este país no funcionan. Se exige que tengamos cero violencia hacia la mujer e impunidad para los que perpetran estos actos. Hay temas graves de violencia en Panamá fundados en el machismo, es importante que se lleve a cabo un plan concreto que se dirija hacia la acción, donde todas las oenegés y las fundaciones pro-mujer trabajen unidas porque los gobiernos no lo van a poder hacer solos. En cuanto a la violencia en América Latina, se requiere un trabajo de urgencia ya que una mujer es asesinada cada dos horas, solamente por el hecho de ser mujer. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) somos la región más desigual del planeta. Si me preguntan si hemos avanzado, mi respuesta es sí, pero en esta región continuamos siendo patriarcales y desiguales. En la parte económica expertos señalan que tendrán que pasar 257 años para que ganemos lo mismo que los hombres.

“Se exige que tengamos cero violencia hacia la mujer e impunidad para los que perpetran estos actos. Hay temas graves de violencia en Panamá fundados en el machismo”

Como presidenta de 'Todas con voz' ha luchado a favor de los derechos de las mujeres en Panamá. ¿Qué es lo que más rechaza usted del feminismo radical?

No rechazo nada porque el feminismo es inclusivo. No soy quién para juzgar a una feminista, no soy quién para juzgar a una persona que decida qué hacer con su cuerpo. Estoy solamente para contribuir en el tema de la igualdad y de la no violencia. Mis creencias o lo que yo considere, son juicios míos. Soy dueña de mi cuerpo y sé hasta donde llego en la parte de salud reproductiva, pero no puedo juzgar a nadie porque realmente se trata de los derechos humanos. Todas las corrientes feministas son importantes dentro del movimiento.

Ahora más mujeres están aspirando a cargos de dirigencia. ¿Cree que los movimientos feministas y las diversas luchas sociales han impulsado este cambio?

Las mujeres somos más del 50% de la población. Necesitamos más voces femeninas en puestos de liderazgo para que en los gobiernos existan leyes importantes y así poder modificar las conductas patriarcales que han incentivado la violencia en contra de las mujeres. Los movimientos pro-mujer y la necesidad de los pueblos de sentirse representados va a empujar a los partidos políticos y a los gobernantes a dar los puestos de decisión a las mujeres, donde realmente aportemos con sensibilidad social a contribuir a esa meta de crear células de cambio en nuestros países de América Latina. Las mujeres son esenciales en la política.

Es miembro de la Fundación Patitas de Amor, que lucha contra la violencia hacia los animales. ¿Cómo califica el impacto y el desarrollo de la ley de protección animal en el país?

Es un dolor ver cómo en nuestra sociedad de América Latina, y sobre todo en Panamá, la falta de valores y sensibilidad se proyecta hacia los animales. Si tienes sociedades que lastiman a los animales es que realmente tienes un problema de valores de fondo. El tema de la violencia en las áreas populares es grave, ya que en estas zonas se reproducen más los animales por la falta de esterilización y entre más animales hay, más los maltratan. No es responsabilidad de las rescatistas sacar dinero de su bolsillo para rehabilitar a un animal maltratado por otro individuo de nuestra sociedad o recoger animales que dejan abandonados en las calles, eso es responsabilidad del gobierno. Creo que debe haber una balanza entre el presupuesto para los rescates y la vida de los animales, que en muchas ocasiones están en muy mal estado de salud al momento en que se les rescata. Más allá de gestionar este tema desde la alcaldía, debe crearse una política pública y una ley que no solamente se enfoque en castigar a las personas a las que se les pueda “probar” que han perpetrado violencia contra los animales. La política debe ser mucho más integral donde se identifique y se capacite a las rescatistas, se les dé fondos, que se creen clínicas gratuitas para los animales en las zonas que lo necesiten. Se debe tener un programa de esterilización continua en todo el país y sobre todo educar desde prekínder a los niños para que tengan respeto por los animales y la vida humana.

Para lograr el desarrollo de un Panamá con igualdad y respeto social, ¿cuál es el primer paso?

Hay que entender a cada uno de los integrantes de nuestra población desde las mujeres, niños y hombres. Una vez que se logre este paso y se identifique el problema real, seguro podremos construir como sociedad un plan integral basándonos en las mejores prácticas de otros países para que se pueda dar respuesta a los problemas con prioridades, es decir aquellos que tengan bandera roja y trabajarlos junto con las oenegés, porque el Estado no puede hacer estos cambios por sí solos, se debe trabajar en conjunto.