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07 de Feb de 2023

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Ana Sofía Tarbay: 'No puedo decir que Venezuela se arregló; he luchado sin importar quien esté, y hoy más que nunca eso se percibe'

La empresaria ha sido nombrada una de las '50 Mujeres de Impacto en Latinoamérica en 2022' por el medio estadounidense 'Bloomberg'. Cuenta sus inicios, desgrana los pasos de su emprendimiento y explica cómo se ha mantenido su joyería en la Venezuela actual

Ana Sofía Tarbay: 'No puedo decir que Venezuela se arregló; he luchado sin importar quien esté, y hoy más que nunca eso se percibe'
Ana Sofía Tarbay entre las 50 Mujeres de Impacto en Latinoamérica 2022.Cedida

Ana Sofía Tarbay (Caracas, 1977) es una de las mujeres más influyentes de América Latina. Su “liderazgo, impacto financiero e influencia social” fueron el atractivo que cautivó a Bloomberg para tal reconocimiento. Celebra, además, los 20 años de Tarbay su marca, dedicada a la creación de piezas únicas, hechas a mano. Un sello venezolano –patentado junto a su hermana Marta– que ha logrado ofrecer desde bolsos y zapatos hasta joyas en las que utilizan piedras preciosas propias de su país. En Venezuela presumen ocho boutiques Tarbay (una se inaugura este viernes), y en Miami, otra.

Ana Sofía tiene chispazos luminosos y es plácida en el trato. Habla con tono suave y utiliza frases sin adornos. Resulta un collar de esencia de ella misma, cuyas perlas visibles son la pasión por la memoria familiar, su tierra, su virtud artesana, su elegancia y su ímpetu inclaudicable.

La empresaria nos recibe, vía Zoom, en una de las sucursales de Tarbay en Caracas. Al fondo, el brillo y la vanguardia del lugar que invitan a descubrir las creaciones.

Ni sus joyas se parecen a las tradicionales ni ella se parece a una dama común: hay detrás resiliencia, pureza y glamur. He aquí la historia de una de las mujeres con más impacto de nuestra región.

Mucho se habla de la marca Tarbay, pero me contaba, antes de grabar, que nació en Caracas por casualidad, porque su madre confiaba más en los médicos de la ciudad. Usted se crió en la isla de Margarita, ¿cómo fue la infancia de Ana Sofía y esa relación con Marta –su hermana– que las hizo emprender juntas?

Creo que es fundamental en Tarbay, nuestra vida en la isla, y eso lo descubres en todo lo que nosotras hacemos. La marca está concebida de una forma lúdica, como un juego, justo (inspirada) en la relación que tenemos Marta y yo. Nosotras nos llevamos un año y siempre estuvimos muy cerca, estamos siempre juntas y desde niñas jugábamos a qué queríamos hacer cuando fuéramos grandes. Siempre había algo que nosotras queríamos mostrar sobre la isla y eso es lo que estamos haciendo de alguna forma con la joyería. El hecho de habernos criado rodeadas de tanta naturaleza y libertad, atraídas por los colores y la luz de la isla, nos hizo crecer con un gusto muy personal. Por otro lado, siempre recibimos mucha influencia internacional; en la isla siempre había gente de otras partes del mundo y eso influyó en nosotras también, nos hizo crear una marca con un lenguaje que conecta con mujeres de todas partes del mundo a pesar de estar inspiradas en la mujer venezolana. Con todo lo que hacemos, nosotras queremos recrear esa sensación de vivir cerca del mar, y eso no lo pudiésemos haber visto nunca si hubiéramos crecido en otro lugar. La isla se descubre en todos nuestros productos de una forma recurrente.

¿Qué tanto tiene de sus padres?

La influencia de nuestros padres la descubrimos todos los días, está muy presente. Mi mamá es de los Andes venezolanos, y siempre ha sido muy perseverante, siempre alentándonos a luchar por lo que queremos, por lo que soñamos. De mi papá tenemos toda la parte de ser emprendedoras e independientes. Creo que esos son dos factores importantes, que jugaron un papel fundamental, sobre todo al inicio de Tarbay. Cuando nosotras lanzamos Tarbay, como marca, la gente no solía hacer eso y era más honorífico pertenecer a una empresa que tener tu propio negocio. Nuestro caso es 100% de emprendimiento, nosotras empezamos haciendo algo que nos gustaba, con muchísima pasión, trabajando con las enseñanzas de mi mamá: la perseverancia, los sueños y toda la creatividad que viene de ella, y es un caso perfecto de cómo llevar un sueño a convertirse en una empresa.

¿Se volcó al diseño de joyería de un día para otro tras culminar su carrera?

Marta estudió derecho y yo administración. Ninguna de las dos estudió diseño, pero yo creo que (lo que estudiamos) ha sido un balance muy importante, en la parte de trascendencia de marca porque de alguna forma la parte creativa siempre estuvo ahí. Recibimos clases de arte y de pintura porque mi mamá siempre estuvo tratando de alimentar esa parte creativa; de alguna forma recibimos influencia de nuestros padres, porque mis papás tenían tiendas y siempre estuvo el retail y el trabajo de compras: influíamos en mi mamá, opinábamos, ayudábamos; el trabajo (de mis padres) era un punto de unión familiar.

Toda creativa se alimenta de otras artes, ¿qué lee Ana Sofía o que arte la alimenta?

Me gusta muchísimo leer. Leo historia, poesía y me encanta el arte contemporáneo. También me gusta la naturaleza, para mí es súper importante estar en contacto con la naturaleza y viajar. Esa parte cultural para mí es sumamente importante.

La inspiración nace de la isla pero, ¿para quién diseñan?

Nosotras empezamos de manera totalmente orgánica desde casa, mi papá pescaba y en la pesca deportiva se utilizan mucho los hilos de acero, teníamos muchos de esos en casa y empezamos a hacer los primeros atrapasueños para nosotras. Comenzamos a hacer los primeros accesorios con hilos de acero, los empezamos a usar y a nuestras amigas les gustaron mucho, entonces las grandes responsables del éxito de la marca son nuestras amigas y las amigas de nuestras amigas. Luego cambiamos el acero a oro, porque nos gusta el color y el tipo de metal, es un metal luminoso y representa la luz de la isla y al mismo tiempo puedes ver que (en nuestras prendas) hay herencia del medio oriente. Cuando empezamos a diseñar para nuestras amigas y sus amigas, siento que la visión de crear algo y hacer un negocio estaba ahí, a flor de piel, y dijimos: '¿Sabes qué? Aquí hay una gran oportunidad, vamos a hacer una marca, que trascienda nuestra vida como fundadoras y sea para toda la vida'.

Cuénteme sobre el poder de la perla en sus creaciones...

La perla es la columna vertebral de todas nuestras colecciones, está presente en todo y es el gran motor de todo lo que hacemos. La isla de Margarita le debe su nombre al término margarites que en griego significa perla, y en la isla se brinda tributo a las perlas de todas las formas.

¿Son productos apegados a tendencias o realmente la moda para ustedes no es necesaria?

Nosotras hacemos productos de calidad, productos que 20 años después puedes seguir usando. No podemos pensar en moda a la hora de fabricar los productos, porque cuando piensas en eso le pones un fin, fecha de caducidad a lo que haces. Hay líneas donde nosotras estamos más apegadas a la moda, como los zapatos que tienen una vida útil más corta, y cuando vas al mercado buscando el cuero o las suelas, está muchísimo más unido al tema de tendencias. Pero la mayoría de nuestras líneas tienen una postura atemporal y que siempre funciona con la tendencia sin importar cual sea. Nosotras estamos haciendo piezas para que sean heredadas.

“Nosotras hacemos productos de calidad, productos que 20 años después puedes seguir usando. No podemos pensar en moda a la hora de fabricar los productos, porque cuando piensas en eso le pones un fin, fecha de caducidad a lo que haces”

Durante estos 20 años de la marca, ¿cuál ha sido el mayor hito?

Creo que hemos tenido dos etapas: la primera dedicada al consumidor final, y la segunda etapa, donde estamos ahorita, trabajando la marca para cambiar a hold sales que es una forma de negocio totalmente diferente. Y no es que estemos dejando el retail, ahorita estamos abriendo una tienda nueva, pero ajustar nuestro negocio para que también funcione como hold sale ha sido un hito con frutos que vamos a empezar a ver los próximos años con un cambio importante de crecimiento para la marca.

¿Cuál sería el diagnóstico de Ana Sofía acerca del mercado de la joyería actualmente?

Sí pienso que todos los mercados son muy competitivos, no te podría decir que el mercado de joyería es más competitivo que otros, pero sí pienso que mientras tú te mantengas con un concepto único, puedes competir con un universo infinito pero debes mantenerte con un concepto muy específico y siempre siendo consistente con tu ADN.

¿Cómo diría que se cultiva el buen gusto?

En el caso nuestro, descubrir el concepto de glamur ha sido también un proceso de entender quién es la mujer que usa nuestros productos, dónde vive, qué hace, qué le queda bien o no, y aislarnos de la moda y las tendencias. No quiero que me lean como que tengo algo en contra de la moda, pero el creador debe ir a contracorriente, tienes que proponer los productos que crees pueden funcionar con la moda del momento. Para mí, elementos como la calidad y el equilibrio al utilizarlos son más importantes a la hora de diseñar.

Debemos hablar de Venezuela. Por lo que he leído sigue creyendo en la inversión y en el mercado venezolano, pero ¿se puede subsistir ahora mismo en un país donde vemos que salen millones de personas huyendo de la crisis?

Creo que esto también tiene que ver con el ADN de la marca. Te comentaba que nosotras conectamos con un universo de mujeres internacionales y nos hemos mantenido enfocadas en eso todo el tiempo. Siento que si estuviésemos en cualquier otro lado del mundo igual habría problemas. Hemos tenido que trabajar con muchísimos retos y en constante aprendizaje. Tener una empresa ha sido una gran universidad. Creo que mantenernos enfocadas en nuestro target es lo que nos ha permitido tener trascendencia a pesar de todas las barreras. Sí hemos tenido momentos complejos, pero todo lo hemos asumido como retos y crecimiento lo que nos ha dado fortaleza, nos ha dado fuerza para trabajar en cualquier parte del mundo.

Y pese a la situación que vive su país, entiendo que ustedes no han cerrado ninguna tienda...

Nos hemos mantenido enfocadas en el lenguaje internacional, en mostrar lo bueno. Además, hemos tenido oportunidades; por ejemplo, en Venezuela no hay Zara y eso para un emprendedor de moda es una oportunidad, lo que ha sido un punto clave en la proliferación de marcas nacionales en Venezuela. No es lo ideal porque también se hace difícil conseguir insumos y otras cosas, pero lo que quiero decir es que uno siempre como emprendedor va a buscar lo positivo.

¿Cómo han hecho para no quebrar?

Donde estés siempre vas a tener problemas, donde estés siempre va a haber retos. Ver los retos como situaciones externas ha sido el secreto del éxito para Tarbay.

¿Y qué hay de cierto de que Venezuela se arregló? Esa es la frase que ha empezado a correr por redes sociales, por quienes están allí.

Bueno sí se está respirando un aire totalmente distinto. Vivimos un fondo tan profundo, una etapa tan terrible, que los últimos meses y el último año sí hemos sentido una actividad. Se siente más seguro el país y la gente está más tranquila y más segura para invertir. También ha regresado gente profesional y eso ha atraído mucha esperanza. No puedo decir que el país está arreglado, no te puedo decir que ya no tenemos problemas, pero por lo menos yo he luchado sin importar quien esté, y hoy más que nunca eso se percibe a todo nivel.

Tres deseos para su país en lo que resta de 2022.

Me gustaría que las fronteras se abrieran y que hubiera libertad tanto para salir como para entrar, me encantaría que regresaran tantos venezolanos que están fuera, porque el país los necesita. Creo que con ese deseo ya abarco los tres.

Por último, usted es una de las mujeres más influyentes de América Latina, ¿qué referentes tuvo Ana Sofía para llegar a donde está?

Guau. Cuando estuve en la universidad tuve la oportunidad de trabajar en empresas de consumo masivo, y creo que haber tenido esa corta carrera en empresas internacionales me hizo conocer otras mujeres y profesionales que me inspiraron, y lo siguen haciendo. Haber vivido esa experiencia es algo que siempre tengo muy presente al momento de manejar un liderazgo empresarial.