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25 de Feb de 2021

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Algas, recurso prometedor

PANAMÁ. La idea que tuvo en 2001 el inglés Christopher Shieids de cultivar algas en la región de Zamba Bonita en Cativá de Colón (en el ...

PANAMÁ. La idea que tuvo en 2001 el inglés Christopher Shieids de cultivar algas en la región de Zamba Bonita en Cativá de Colón (en el Atlántico) ha fructificado.

En los arrefices de la región hay ahora alrededor de 1,400 plantas comestibles de este tipo y que son la base de una actividad que genera trabajo y se ha convertido en ejemplo de manejo sostenible de los recursos naturales.

El despegue data del año 2004, cuando se puso en marcha en forma el plan para el aprendizaje de la técnica de cultivo.

Un reporte de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) destaca como un paso adelante el envío hace tres meses de la primera exportación del producto.

Alrededor de 22,3 toneladas de algas fueron secadas, empacadas y enviadas entonces al mercado asiático, según precisó Flor Carrera, directora regional de la ARAP en Colón.

Las exportaciones se empezaron a hacer a través de las empresas Panamá Sea Far y Brasilarios Panamá.

Para Carrera, lo fundamental es el impacto que el proyecto ha causado entre los habitantes del área, ya que además de aprender la técnica de siembra y cosecha de las algas, tienen ahora mayor conocimiento sobre el uso de la planta.

Kevin Chen, director de la Misión de Taiwán relacionada con el proyecto, se mostró satisfecho con el resultado de la iniciativa.

PROYECCIÓN

El director de la misión explicó que se está trabajando en un convenio con la ARAP y la Cooperativa Progreso Kuna de Cativá, para el uso adecuado del recurso.

Posteriormente, dijo, le competerá a la Cooperativa en el lugar realizar un convenio comercial con las empresas interesadas.

De acuerdo con la ARAP hay además un fondo para apoyar el cultivo del alga en la zona, aunque no dio detalles sobre el monto disponible.

TÉCNICA, FACTOR CLAVE

Shieids explicó que el proyecto se ha desarrollado en varias etapas, lo que ha facilitado la medición de resultados.

Según el especialista en una primera etapa se utilizaron semillas de algas obtenidas en la región.

La técnica, según el experto, contempló la siembra de las semillas en hileras, utilizando sogas sujetadas bajo el mar con hierros.

Puntualizó que, luego de pasados 40 días, las plantas con un peso de 1,5 a 2 kilogramos son cosechadas.

De la planta es extraído un trozo, el cual es nuevamente sembrado para posteriormente ser cosechado.

De ahí la cosecha es llevada al lugar de secado (ya en tierra firme), donde tarda de dos a tres días en secarse, dependiendo de las inclemencias del tiempo, según añadió Shieids.

Para su crecimiento no se utiliza absolutamente ningún tipo de químico o abono, puesto que los arrecifes de esta área y los nutrientes de las aguas salinas son propicios para la producción, de acuerdo con lo precisado también por el inglés.

El desarrollo de la actividad se ha convertido de acuerdo con la ARAP en una oportunidad estimando el valor que se le da al producto en Asia.

Las algas se emplean en ese continente no sólo para la alimentación sino como ingrediente en productos como lácteos, cosméticos.

En ese mercado se considera así mismo las algas como un afrodisiaco.

Los mercados en donde este producto es altamente comercializado son EEUU, Europa y Asia, siendo este último uno de los principales.

El cultivo de algas se ha convertido en una alternativa ambiental frente al riesgo de depredación del medio ambiente.

La extracción no autorizada de algas naturales es una de las amenazas por las cuales las autoridades han tomado medidas de protección de estos recursos, y que son fuente de vida para otras especies.

Hace poco, según la ARAP, se efectuó la segunda fase de la evaluación científica y ambiental del proyecto por parte de personal de la ARAP y de la Misión Taiwán.

La evaluación se hizo con el fin de salvaguardar el uso de los recursos en el área y verificar que el plan piloto pueda seguir.