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21 de Jan de 2020

Planeta

‘Las amazonas del mar’

PANAMÁ. El pez cherna, que habita en todos los mares del mundo, tiene cualidades reproductivas muy interesantes para asegurar la sobrevi...

PANAMÁ. El pez cherna, que habita en todos los mares del mundo, tiene cualidades reproductivas muy interesantes para asegurar la sobrevivencia de su especie.

La especie, que pertenece a la familia de los serránidos, es hermafrodita (se trata de animales que tienen dos sexos en un mismo individuo).

La hembra es una auténtica guerrera del mar que en su etapa adulta puede llegar a medir más de un metro. Ella se transforma en macho cuando está madura sexualmente; es decir, cuando alcanza un buen tamaño. El momento más indicado para adoptar el sexo contrario es cuando el ‘rey’ del harén desaparece por muerte natural o por efecto de la pesca. Cuando muere el único macho de un grupo, las hembras adultas luchan por el control del resto de la población de chernas. La competencia entre ellas se vuelve agresiva, pero, al final sólo la más grande y fuerte será la vencedora. Esta se convierte en el nuevo representante del sexo opuesto. De esta forma, las hembras se aseguran que la especie no desaparecerá ni disminuirá por la falta de un macho para copularlas, según una investigación en el Parque Nacional Coiba del biólogo panameño de la Universidad de Panamá (UP) en Veraguas, Ángel Vega.

ÉPOCAS DE REPRODUCCIÓN

La chernas —que son primas hermanas de los meros— son muy activas sexualmente. Se reproducen durante todo el año, pero entre los meses de marzo a noviembre se multiplican con más efectividad. Son los periodos pico de la reproducción, explicó Vega, que realizó el estudio con un financiamiento de $50 mil que le proporcionó la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt).

Una hembra, que llega a vivir entre 15 y 30 años, expulsa hasta un millón de huevos en aguas profundas, pero sólo un 10% alcanzará a llegar hasta la etapa adulta. Todos los peces de esta especie nacen siendo hembras.

Los huevos, al convertirse en larvas, hallan refugio y alimento en los arrecifes de coral hasta alcanzar el tamaño adecuado de un pez y migrar nuevamente a aguas profundas, explicó Vega.

LA INVESTIGACIÓN

Para recopilar esta información, Vega y un grupo de estudiantes de la UP realizaron una evaluación biológico - pesquera del recurso cherna en el Parque Nacional Coiba entre el 2009 y 2010.

Durante este periodo, se logró medir, pesar y clasificar los peces. Además, se profundizó sobre su ciclo reproductivo y volumen de pesca. El equipo de investigadores determinó que el 95% de los ejemplares de cherna que se capturan en esta zona son juveniles, lo que pone en riesgo la sobrevivencia de esta especie, detalló el biólogo, al tiempo que agregó que en esta etapa aún no se han logrado reproducir.

MEDIDAS DE PROTECCIÓN

Para resguardar el futuro de esta especie —muy cotizada en el mercado pesquero para su exportación— se ha tomado medidas para su pesca. Se prohibió la actividad pesquera a una milla de las costas de Coiba, un área de crianza de la cherna. Además, se revisó las artes de pesca y se estableció un cambio en el número de anzuelo (de 10 a 15) para reducir el impacto sobre la especie.

El biólogo de la UP puntualizó diciendo que los estudios de pesquería de esta y otras tres especies más (dorado, mero y pargo) permiten manejar las actividades pesqueras de la mano de la conservación de la biodiverdad.