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20 de May de 2022

Planeta

La Tierra, nuestra casa

El incendio del vertedero de Cerro Patacón dejó una atmósfera llena de un humo tóxico. Por otro lado, los ríos contaminados de la ciudad...

El incendio del vertedero de Cerro Patacón dejó una atmósfera llena de un humo tóxico. Por otro lado, los ríos contaminados de la ciudad son el vehículo que transporta las impurezas producidas por la población y la industria que van a parar a las costas y afectan sus manglares y playas.

Cada vez que tomamos medidas para deshacernos de materiales o sobrantes domésticos, del comercio y la industria, tendemos a buscar la vía más fácil. En la mayoría de los casos, esos desechos van a descomponerse o degradarse en un medio como el aire, el agua o el suelo y esto afecta lugares específicos, áreas, regiones con un impacto final en la salud de la población.

Esta reflexión lleva a considerar que existe una relación entre los grupos humanos y el ecosistema en que se habita. En muchos casos no se es consciente de esta interacción. Vivimos rodeados de recursos naturales, pero notamos que cada actividad, cada movimiento, obra o cambio que hacemos, deja por lo general una huella sobre la Tierra en su conjunto, el planeta donde vivimos.

Sabemos que la evolución humana es posible a expensas de una modificación sobre el entorno. El progreso ha sido construido mediante la transformación de materia prima, de conversión de la arena y la piedra en concreto; de la fabricación de acero, vidrio, aluminio, a partir de fundir elementos de la naturaleza y la extracción de líquidos, gases y óleos para la generación de combustibles que mueven transportes y maquinaria.

Quizás las necesidades o los esquemas económicos en boga han hecho que la relación entre el consumo y la producción sea asimétrica con saldos negativos para la satisfacción plena de esos requerimientos, pero también para devolver a la naturaleza a su estado originario. Esta visión ha puesto en alerta a la humanidad, al menos en el último tercio del siglo XX, cuando hubo constancia que la ecuación no daba buenos resultados; se incrementaba la pobreza y por tanto el hambre, pero también la depredación de los recursos naturales.

Algunas voces han accionado alarmas en esta dirección. Desde las esferas institucionales, a través de movimientos sociales y grupos científicos se ha advertido sobre un destino cruel. El planeta mostró signos de debilidad, al surgir fenómenos inéditos como el cambio climático, el agujero en la capa de ozono, el incremento de la desertificación e inundaciones. En la actualidad, padecemos un conjunto de problemas de salud novedosos cuyas causas guardan relación con circunstancias ambientales. La contaminación de ríos, la calidad del agua potable, el hollín en la atmósfera, alimentos afectados por químicos, presencia de metales en productos de consumo humano; ineficiente manejo de los desechos son algunos de los indicadores cuyos saldos surgen en contra del bienestar de la sociedad.

Las alertas no alcanzan a advertir por igual a gobiernos y sociedad; pues los hábitos y un desenfrenado esquema socioeconómico acallan las medidas y políticas para revertir el estado de cosas. Sin embargo, se ha alcanzado a disminuir la velocidad de los daños que impactan al conjunto de las comunidades.

La futura condición de la Tierra requiere incrementar los niveles de conciencia en cada sector de la vida contemporánea y convertirse en política de Estado. No basta con que los principios constitucionales establezcan el marco jurídico. Es necesario también que una plataforma de estrategias sirvan a cada una de las estructuras gubernamentales para generar respuestas a este deterioro, pero a su vez incrementen una gestión sostenible. Hay necesidad de sembrar en cada mente la preocupación sobre acciones que van desde costumbres que se requieren erradicar hasta prácticas que posibiliten a los diferentes sectores saber que salvaguardan los recursos naturales, la salud del entorno y garanticen que esa enorme casa que todos habitamos, pueda conservar su calidad, que es la única opción de prolongar la vida en ella.

PERIODISTA