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22 de Apr de 2021

Planeta

Piden no olvidar a Fukushima

PANAMA. Tres años han transcurrido luego del accidente nuclear de Fukushima. La historia de las víctimas aún hoy se sigue escribiendo, e...

PANAMA. Tres años han transcurrido luego del accidente nuclear de Fukushima. La historia de las víctimas aún hoy se sigue escribiendo, en capítulos que Greenpeace recoge en su sitio web para mantenerlos vivos. Poca es la asistencia que reciben de Tokyo Electric Power Company (Tepco) y las autoridades hacen valoraciones arbitrarias de los niveles de radiactividad permitidos para que la población ocupe nuevamente los lugares contaminados.

La historia de Minako Sugano, quien fue evacuada con sus tres hijos de manera voluntaria, deja en evidencia la falta de criterio para establecer los niveles seguros de radiactividad en la región. Asegura que los niveles permitidos para la zona son más altos que en otros sitios y su casa quedó dentro de una ‘zona segura’.

No desea volver. No quiere exponer a sus hijos a una valoración que convenientemente han establecido las autoridades. Esa diferencia de criterio puede suponer un peligro para la salud de sus hijos, quienes son su principal preocupación. ‘Dentro de 30 años me gustaría poder mirar atrás y saber que lo hice bien, que presté atención suficiente’, expresó Sugano.

Kenichi Hasegawa era un granjero de Iitate. Fue uno de los primeros en denunciar el riesgo por los altos niveles de radiación que las autoridades intentaron esconder. Así mismo, acusó que el gobierno envió a funcionarios para convencer a la población que era seguro quedarse en Iitate.

‘Mi vida ha dado una vuelta de 180 grados. Tengo mi propia casa, pero no puedo volver. Tengo tierra, pero no la puedo utilizar. Soy un granjero, pero no puedo serlo nunca más en Iitate’, comentó Hasegawa.

Hizo un llamado a no olvidar a Fukushima: ‘El mundo debe aprender de Chernóbil, de Three Mile Island y de Fukushima’.

DENUNCIAS DE AMBIENTALISTAS

Raquel Montón es la responsable de la campaña antinuclear de Greenpeace. Al ver la forma como se desarrollaron los acontecimientos, ha descubierto que la verdad es lo último que la industria nuclear decide reconocer. Una aceptación que se hace luego que la acumulación de evidencias es incontestable.

‘Primero negaron el accidente, dos meses después admitían que la fusión empezó cinco horas después del fallo en la refrigeración. Luego le echaron la culpa al tsunami y, un año después, el informe encargado por el Parlamento de Japón a expertos independientes concluía rotundamente, del mismo modo que había avisado ya antes Greenpeace, que el terremoto y el tsunami no causaron el accidente nuclear, sino los errores del Gobierno japonés, de los reguladores y de la industria nuclear’, expresó en su blog en la versión hispana del sitio web de Greenpeace.

Igualmente, Montón denuncia que 3 años después de la tragedia no se toman medidas frente a los graves problemas que afectan a la región: la gente sigue sin recibir compensaciones, las fugas de agua contaminada continúan y la industria nuclear no asume los costes de los daños. ‘La industria nuclear lleva 60 años ignorando una simple lección: si lo rompes, lo pagas’, expresó la activista. Sin embargo, hoy en día quien paga los platos rotos son las víctimas, por lo que exhortó a eliminar cuanto antes la energía nuclear: ‘Ahora es Fukushima, mañana podría ser cualquier lugar del mundo’.