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21 de Jan de 2020

Planeta

El búnker de semillas para salvar la humanidad

Para evitar un apocalipsis agrícola, numerosos países almacenan en tres bóvedas subterráneas, cerca del Polo Norte

El búnker de semillas para salvar la humanidad
El búnker de semillas para salvar la humanidad

Para evitar un apocalipsis agrícola, numerosos países almacenan en tres bóvedas subterráneas, cerca del Polo Norte, las semillas de todos los alimentos del mundo, es la información que circula desde hace varios meses por las redes sociales.

La llaman el ‘arca de Noé' de las plantas, la ‘bóveda del juicio final' o ‘el búnker del apocalipsis', y está localizada a unos mil kilómetros del Polo Norte. Pero, más allá de sus apelativos bíblicos o catastrofistas, es una de las mayores iniciativas de conservación medioambiental y alimentaria en curso.

En un búnker abovedado excavado en una montaña de las islas noruegas de Svalbard, en el océano glacial Ártico, se están almacenando duplicados de las semillas de todos los alimentos del mundo, para asegurar su conservación en caso de que ocurriera una catástrofe masiva de origen natural o causada por la actividad humana.

Esta gigantesca despensa subterránea, situada a medio camino entre la Noruega continental y el Polo Norte, busca la protección permanente de los alimentos del mundo y su intención es evitar una posible pérdida de diversidad de la cosechas.

El proyecto Svalbard Global Seed Vault o SGSV (Bóveda Mundial de Semillas de Svalbard) lo financia el Gobierno de Noruega y gestiona el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos o GCDT, una organización internacional con sede en Bonn, Alemania, que trabaja para salvaguardar la diversidad de cultivos.

En la SGSV también colabora el Centro Nórdico de Recursos Genéticos, que aporta muestras del consorcio de investigación agrícola CGIAR, que incluyen las colecciones más grandes y variadas de semillas de cereales y legumbres.

Localizada en un remoto archipiélago, está construida para resistir el paso del tiempo y desastres, como terremotos, radiaciones y actividad volcánica, así como una epidemia de plantas, una guerra nuclear o el cambio climático, y también está a salvo de los osos polares nativos que merodean por el exterior, según sus constructores.

Esta bóveda es una importante contribución para reducir el hambre y la pobreza en los países en desarrollo, donde se origina la mayor diversidad vegetal, y a la vez se necesita con más urgencia una seguridad alimentaria y el desarrollo de la agricultura, según el Ministerio de Agricultura y Alimentación.