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18 de Oct de 2019

Planeta

Alerta por cacería furtiva en Parque Camino de Cruces

La Fundación Pro-Conservación de los Primates Panameños hizo la denuncia. El hallazgo de cuatro cadáveres de monos aulladores con impacto de balas enciende las alarmas de ambientalistas por cacería ilegal en áreas protegidas

La cacería furtiva es un acto penado por la ley de vida silvestre que atenta contra la conservación de los primates no humanos. Los cazadores, sin embargo, están pasando por encima de las normativas que regulan la actividad e incluso practicándola en parques nacionales.

Hace menos de un mes, cuatro cadáveres de monos aulladores (Alouatta palliata aequatorialis) fueron encontrados con heridas de balas en el abdomen y en el área lumbar en una zona boscosa del Parque Nacional Camino de Cruces, en la ciudad de Panamá.

La distancia que existía entre uno y otro cuerpo era de entre uno y cuatro metros. Era una familia, según la composición de sus dentaduras, compuesta por un macho y tres hembras, adultos de entre diez y quince años, explicó Pedro Méndez Carvajal, investigador y fundador de la Fundación Pro-Conservación de los Primates Panameños (FCPP).

Los motivos de la muerte, según el estudioso de los primates, podrían ser varios. Uno estaría relacionado con la represalia o la frustración de un mal cazador que no encontró la presa deseada.

Otra razón podría ser un acto diversión para cazadores que prueban su puntería. Aunque, tampoco se descarta que los monos hayan muerto para evitar que sus aullidos delataran la presencia de un cazador en el bosque o simplemente se les haya matado para robarle sus crías.

Los cadáveres de los primates no humanos encontrados por la fundación durante una gira de observación fueron reportados al Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES) que está dando un seguimiento a la muerte de estos animales para determinar su relación con el virus de la fiebre amarilla. Sin embargo, esta posibilidad quedó descartada cuando se observaron marcas en los cuerpos de los monos.

‘El hallazgo de estos monos baleados de forma inescrupulosa es muestra de la falta de conciencia que existe por la vida silvestre', advierte Méndez Carvajal.

El primatólogo dijo que este es un problema que debe solucionarse con el apoyo de los entes del gobierno, la empresa privada y las organizaciones no gubernamentales. ‘Se sugiere una campaña institucional sobre el respeto a la vida silvestre para que estos actos no proliferen en nuestra sociedad y aprendamos a amar a la flora y fauna', apunto Méndez Carvajal.

En el sitio donde fueron hallados los cuerpos de los monos estaba talado un árbol de 15 metros de diámetro y 4 de largo que posiblemente serviría como travesaño para construir un refugio, un práctica usual de cazadores para pecnoctar en los bosques.

Durante la gira de observación también se encontró la cabeza de un gato solo ( Nasua narica) flotando en el agua. El animal había sido despojado de su piel una acción considerada contundente para determinar que se trataba de un acto de cacería furtiva.

La FCPP está solicitando mayor vigilancia de la Policía Ecológica para salvaguardar la seguridad de los visitantes, operadores y de la vida silvestre en los parques nacionales.

La ley 24 de 1995 que regula la vida silvestre establece en su artículo 10 la prohibición de la cacería nocturna de mamíferos. Al no ser controlada, la cacería permite asesinar a hembras y machos adultos y fértiles, lo que truncaría el nacimiento de una nueva generación que mantenga la presencia de los monos en los bosques.

A mediados del Siglo XIX naturalista estadounidense llegaron al istmo a buscar monos aulladores y arañas para hacer investigaciones científicas que permitieran entender y dar con la cura de la fiebre amarilla.

El experimentó terminó extinguiendo al mono araña gris de Darién, del que no existe registro desde 2016 cuando empezó a evaluarse el estado de conservación de la especie. Mientras que hay otras especies cuyas poblaciones se mantienen reducidas a consecuencia de la caza para subsistencia.

LA CACERÍA

Existen distintos tipos de cacería, pero la única permitida es la de subsistencia para personas que habiten en áreas boscosas, que necesiten alimentos y que no tengan los recursos. La ley de vida silvestre permite la cacería para consumo personal o familiar.

‘El hallazgo de estos monos baleados de forma inescrupulosa es muestra de la falta de conciencia que existe por la vida silvestre'

PEDRO MÉNDEZ,

INVESTIGADOR

En este caso, la cacería es selectiva considerando que solo son algunas especies pueden ser consumidas y, además, deben ser pocos.

Y, aunque, la actividad es permitida afecta la conservación de los primates no humanos porque grupos indígenas contemplan en su dieta la carne del mono.

Los Emberá- Wounaan y los Ngäbe prefieren la carne de los monos aulladores y arañas, especies en peligro de extinción.

Los indígenas cazan constantemente en los bosques de Chiriquí, Bocas del Toro, Darién y el Norte de Veraguas, Coclé y Colón.

La FCPP está pidiendo a los líderes indígenas que mantengan una cultura de cacería controlada. La organización pide a los jefes retomar la costumbre de enviar a un miembro de la comunidad al bosque para calcular si existe suficiente recurso para evitar que desaparezca de los bosques el alimento.

Esta era una práctica de los indígenas del Chocó de Colombia que impidió que de sus bosques desapareciera el mono araña pero, al mismo tiempo, cuidaban el alimento. Hoy en día, la caza no es controlada y se está desapareciendo parcialmente a monos araña y aullador, explicó el investigador.

LA CAZA DEPORTIVA

Otra tipo de caza es la deportiva que se practica en muchos países. En el territorio panameño, sin embargo, no es recomendable porque la ley requiere de una constante evaluación de las especies que son blanco de esta actividad (venados, saínos y conejos pintados).

Al no existir estos controles científicos y cálculos poblacionales no se pueden abrir periodos de cacería deportiva. En Estados Unidos se permite esta actividad con rigurosos permisos, pero en el istmo no puede ser aceptada porque parte de la población campesina caza para subsistir, no se puede comprometer los recursos alimenticios, argumentó Méndez Carvajal.

En otros países, la cacería deportiva es una práctica para reducir las altas tasas de natalidad de especies, pero en el territorio panameño las especies silvestres no son un problema, indicó. Mientras que en Panamá, ‘es solo un intento para aprender a tener una buena puntería o para disfrutar de la muerte de un animal', añadió.

Este tipo de actividad afecta a los primates no humanos porque personas inescrupulosas los usan como blanco pese a que no están dentro de la lista de consumo para deporte.

BOSQUES SIN MONOS

La presencia de los primates en el bosque es importante porque dispersan semillas, polinizan flores, dejan caer frutos a saínos, conejos pintados y venados que no pueden trepar árboles y necesitan alimentarse. ‘Disparar a un mono o eliminar poblaciones es un error garrafal. El cazador que lo hace no tiene idea de cómo afecta a su propio deporte, si se le puede llamar deporte a esta actividad', concluye Méndez Carvajal.