20 de Oct de 2021

Planeta

Sobre el agua, la migración y el desarrollo

El acceso a una fuente de agua confiable ha sido históricamente una necesidad fundamental para sostener los asentamientos humanos. La distribución geográfica del líquido sigue siendo uno de los fundamentos de ubicación que dio forma a la distribución espacial de la actividad económica a lo largo de la historia

Sobre el agua, la migración y el desarrollo
La evidencia arqueológica sugiere que las poblaciones emigraron a donde había suficiente disponibilidad de agua.EFE

En el informe reciente del Banco Mundial, 'Ebb and Flow' (Fluctuaciones), se plantea que la falta de agua es lo que tiene un mayor impacto en los flujos migratorios.

Según este informe, existen en la actualidad más de 100 millones de emigrantes en el mundo y la falta de agua se relaciona con el 10% del aumento de esta emigración.

En el primer volumen de esta publicación se utiliza por primera vez el mayor conjunto de datos sobre emigración (500 millones de personas en 64 países entre 1960 y 2015) para entender las conexiones entre el agua, la emigración y cómo ha influido esto en el desarrollo. Panamá forma parte de su base de datos.

La publicación asocia el cambio observado de poblaciones “fuera de la agricultura”, a menudo señalado como transformación estructural, como uno de los factores que iniciaron el cambio en la estructura base de las poblaciones. Este cambio fue crucial y por ello capturó la atención de los economistas que iniciaron el estudio del comportamiento económico de las sociedades que optaron cambiar de la agricultura tradicional a la industrialización.

Sobre el agua, la migración y el desarrollo
Lago Rimachi en las profundidades de la Amazonia peruana.EFE

Este cambio estructural reasignó los factores de producción, lo que influyó la movilidad rural-urbana, hacia los focos de industrialización. Esta movilidad sigue siendo hoy un canal a través del cual se producen los cambios en las ciudades; al movilizarse las poblaciones rurales crece la población en las ciudades, aumentando en consecuencias el área de las periferias de las ciudades.

El informe señala que las ciudades, que suelen ser el destino de los emigrantes, son menos resilientes a la crisis del agua que las zonas rurales, lo que incrementa los impactos significativos en las áreas urbanas.

¿Es el agua un elemento fundamental para las emigraciones?

El acceso a una fuente de agua confiable ha sido históricamente una necesidad fundamental para sostener los asentamientos humanos en cualquier lugar. La evidencia arqueológica sugiere que las poblaciones emigraron hacia donde había suficiente disponibilidad de agua; como resultado, la distribución geográfica del agua sigue siendo uno de los fundamentos de ubicación que dio forma a la distribución espacial de la actividad económica a lo largo de la historia.

A lo largo de algunas costas, el acceso a la rica abundancia del mar permitió el surgimiento de los asentamientos costeros, particularmente en las exuberantes regiones deltaicas de los principales ríos. Con el tiempo, estas regiones atrajeron a más personas, impulsando el crecimiento económico y creando civilizaciones duraderas que persisten incluso hoy.

La gente siempre se ha ubicado donde hay acceso al agua, esto se constata en los mapas donde se pueden observar las ubicaciones de las ciudades más grandes y los ríos principales, de cada ciudad a nivel global.

Esta imagen de poblaciones, desarrollo y agua corrobora que, a lo largo de las principales cuencas hidrográficas se refleje el papel integral de la disponibilidad de agua para determinar dónde las poblaciones eligen asentarse.

Un contraste de esto es la concentración de ciudades a lo largo del río Ganges en la India y Bangladesh, en relación con la ausencia de ciudades en regiones áridas como el Sahara y el oeste de China. En el mismo sentido, la presencia de acuíferos productores de agua también es un determinante importante de donde se construyen viviendas y se asientan las poblaciones (El arco seco en Panamá).

¿Escasez o crisis de agua?

La escasez surge cuando el suministro de agua disponible en una región no puede satisfacer la demanda local, por ello, las personas y los lugares se adaptan con el tiempo para garantizar que se disponga de agua de manera que se cumpla con los requisitos de consumo local esperados.

No obstante, la continua adaptación de la infraestructura local por las instituciones como una respuesta a cerrar la brecha que genera la demanda de agua por la entrada de trabajadores en las capitales que concentran la actividad económica y su población, dificulta la cuantificación del problema de la escasez de agua en los centros urbanos.

Aunado a la difícil cuantificación del problema de escasez en los centros urbanos, las fuentes de agua están sometidas al estrés hídrico que puede ocurrir por muchas razones geoclimáticas y antropogénicas diferentes, incluyendo anomalías meteorológicas como las que acompañarán al cambio climático, haciendo más espaciadas la lluvias y disminuyendo la cantidad de lluvia esperada según los datos históricos, por lo que, sin una planificación a largo plazo en los sectores de riego y agua, el repentino crecimiento de la población –como los provocados por el desplazamiento forzado– puede exacerbar la crisis del agua en las ciudades.

¿Qué tipo de políticas migratorias aplicar?

Según este informe, donde hay pobreza extrema y, por ende, emigrar para estas poblaciones se vuelve costoso, es más probable que las sequías atrapen a los hogares en una mayor pobreza y privación en el lugar donde viven. Por el contrario, el mismo déficit de precipitaciones podría inducir la emigración en entornos de ingresos medios donde los hogares pueden pagar los costos de reubicación mediante ahorros, préstamos o liquidación de activos.

La forma en que los gobiernos respondan a la crisis del agua en los centros urbanos, y por ende en los rurales, influirá implícita o explícitamente en las decisiones de emigrar de las poblaciones. Colocar el énfasis en políticas que promuevan la integración de los emigrantes en su destino haría la migración más atractiva, mientras que las políticas de centrarse en eliminar los riesgos en las fuentes de agua puede desalentar tácitamente la emigración.

La respuesta de política adecuada probablemente variará con el tiempo y entre ubicaciones. Esto sugiere que las respuestas pueden clasificarse en términos de aquellas políticas que se enfocan en reducir riesgos o impactos en la fuente, y aquellas que abordan las preocupaciones que surjan en el destino de los emigrantes.

Las conclusiones del informe del Banco Mundial (2021) responden las preguntas de ¿Quién emigra? ¿Por qué emigra? y ¿Cuáles son y dónde impactan las emigraciones? Estas preguntas han asociado que las emigraciones están asociadas, entre otros factores, a la búsqueda de alimento, el cual, al depender del agua, impulsa la emigración de las personas hacia los lugares donde exista el agua para producirlos o a lugares donde el acceso al agua incluya los alimentos, como las ciudades, dado que las ciudades son los centros de desarrollo económico de los países.

Al aumentar las emigraciones, aumenta la concentración de las poblaciones, lo que deteriora la calidad de vida en las ciudades.

El aprendizaje que deja esta publicación luego del análisis puede interpretarse desde el valor socioeconómico del desarrollo sostenible, es decir, con base en las tendencias históricas mundiales, los gobiernos pueden adelantarse a las consecuencias de la emigración y planificar el desarrollo de las ciudades basado en políticas públicas con enfoque “agua, emigración y desarrollo” que incluyan planes de ordenamiento territorial, para que la ocupación del territorio ocurra en la carga de población adecuada que garantice que quienes vivan en cada área cuenten con el acceso necesario para su propio desarrollo, tanto de agua, como de educación, trabajo y salud y; en el caso que las ciudades sean sometidas a emigraciones externas del país, estén preparadas para enfrentar los flujos migratorios con infraestructura adecuada, porque las personas siempre emigran a donde fluye el agua.

La autora es investigadora científica en recursos hídricos e ingeniera civil. También es doctora en ingeniería agrícola con mención en recursos hídricos en la agricultura (Chile).