25 de Feb de 2020

Salud

En la mañana come como un monarca

La mayoría de las personas viven sus vidas a un ritmo frenético y con ajustados horarios.

En la mañana come como un monarca
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R ealizar un buen desayuno es fundamental, ya que nuestro cuerpo sigue funcionando durante la noche, aunque sea a un nivel de actividad menor que durante el día. Dependiendo de la persona, es posible que el organismo haya pasado ocho o más horas sin haber ingerido ningún tipo de alimento ni bebida desde la cena, por lo que las reservas de corto plazo de nuestro organismo se habrán consumido. No es posible iniciar un nuevo día, afrontando los desafíos físicos e intelectuales que el mismo plantea, sin recargarnos convenientemente de energía.

FALTA DE TIEMPO

La mayoría de las personas viven sus vidas a un ritmo frenético y con ajustados horarios. Es por ello que el desayuno acaba por ser en muchas ocasiones el gran perjudicado, ante la imposibilidad que tenemos de dedicar el tiempo oportuno a su preparación e ingesta. Así muchas veces terminamos por no comer nada o por agarrar lo primero que encontramos en la nevera, sin ponernos a pensar si contiene los nutrientes y el aporte de energía necesarios para mantenernos activos durante el resto de la mañana.

Del mismo modo que cuando calculamos nuestra hora de levantarnos programamos un tiempo para el aseo personal y vestirnos, así mismo debemos reservar al menos de 10 a 15 minutos para preparar y tomar nuestro desayuno de manera tranquila y reposada. Y es que ir comiendo cualquier cosa de manera apresurada mientras manejamos en un tranque se aleja mucho del concepto que debe caracterizar a un desayuno completo.

PLANIFICACIÓN SEMANAL

Con el objetivo de garantizar un buen desayuno lo primero que debemos hacer es planificar, preferiblemente de manera semanal, cuál va a ser el menú de cada uno de los días, comprando los diferentes ingredientes en el supermercado anticipadamente. En el caso de alimentos perecederos como puedan ser las frutas, es mejor incluso conseguirlas el día anterior para asegurar su frescura y calidad.

Al objeto de no caer en la repetición y la monotonía, debemos tener unas diez opciones de nuestra preferencia e ir rotándolas en las diferentes semanas. Algunas personas tienen la costumbre de desayunar casi siempre lo mismo, y son inicialmente reacios a las novedades, pero si prueban a variar el menú, con bastante seguridad tendrán mayor apetito y estarán más abiertas a la posibilidad de consumir un desayuno diferente.

INFANTES EN LA MESA

Si el desayuno es considerada como la comida principal para la mayoría de las personas, esta realidad es mucho más importante cuando se trata de niños y adolescentes, no solo porque se encuentran en la etapa de crecimiento, sino porque, adicional a esto, suelen desarrollar una importante cantidad de actividad y ejercicio físico durante la mayor parte del día. Suministrar alimentos saludables y y nutritivos a nuestros hijos en el desayuno no siempre es sencillo, debido a que están muy influenciados por la publicidad y los comerciales de TV.

Por lo general, para los padres resulta complicado hacer entender a sus hijos que determinados productos, por muy llamativos, coloridos y apetecibles que pudieran parecer en la fotografía de un envase, no son los más adecuados para su correcta alimentación.

Está científicamente comprobado que un desayuno deficiente afecta negativamente a la capacidad de concentración y de asimilación de los niños en la escuela, aumentando significativamente los índices de fracaso escolar.

Un desayuno completo favorece que los niños y adolescentes se sientan más satisfechos, por lo que tendrán una menor tendencia a ingerir golosinas y productos de escaso valor nutricional, previendo el problema cada vez más frecuente de sobrepeso y obesidad a temprana edad.

EL DESAYUNO COMPLETO

Hay múltiples opciones de alimentos que podemos incluir en nuestros desayunos, buscando un equilibrio entre los cereales, frutas y lácteos. Entre los desayunos más populares se incluyen cereales con leche, panqueques, tostadas de pan, yogur, sándwiches con queso o pavo, ensalada de frutas, huevos revueltos/cocidos, omelette de vegetales o tostadas francesas.

Similar a las frutas naturales que las podemos combinar con muchos de los desayunos tradicionales, hay ciertos ingredientes que dan mucho juego a la hora de incorporar importantes nutrientes para nuestro organismo como la famosa semilla de chia, frutos secos incluyendo almendras o nueces, granola, miel o pasitas.