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24 de Oct de 2020

Salud

La dimensión digital del deporte

De los sencillos cronógrafos de hace años, se ha pasado a complicados dispositivos que suministran valiosos datos

La dimensión digital del deporte
La dimensión digital del deporte

Tan solo hace unos años, la única tecnología con la que contaban los deportistas en sus entrenamientos y competencias se limitaba a pequeños relojes plásticos de muñeca que adicional a la hora regular, incorporaban un sencillo cronógrafo digital con un botón de inicio y parada. Esto parecía en esos momentos suficiente, pero con el tiempo la necesidad hizo que los fabricantes dieran respuesta a los nuevos requerimientos que surgían de la práctica de diferentes modalidades deportivas, así como de actividades de aventura y al aire libre.

Imaginemos por ejemplo a una persona a la que le gusta la naturaleza y hacer travesías, y que por algún motivo en una de sus salidas perdiera la orientación quedando aislada en medio de un terreno desconocido. Hace años hubiera tenido que confiar solo en sus habilidades y destrezas para poder retomar la ruta y buscar un punto de ayuda. Hoy, en cambio, contaría con medios digitales a su alcance, y un sencillo dispositivo de muñeca le podría indicar desde la ruta detallada que ha seguido hasta ese momento, hasta la orientación que debe tomar para llegar a unas coordenadas concretas. Lo que a priori sobre el papel pudiera parecer una pequeña diferencia, sobre el terreno podría ser la llave que condujera al éxito o al fracaso de su rescate.

MÚLTIPLES FUNCIONES

Aunque en la mayoría de las actividades deportivas tienen aplicación y utilidad los dispositivos digitales, hay modalidades donde su uso es más necesario y conveniente. Así, por ejemplo, se han popularizado enormemente en deportes como el atletismo, ciclismo, natación, triatlón, esquí, navegación, y actividades de aventura como montañismo, trekking , y submarinismo.

A lo largo de los años, los sencillos cronógrafos fueron incorporando funciones más especializadas, registrando ya no solo tiempos absolutos, sino también tiempos parciales de vuelta que podían revisarse con posterioridad cuantas veces se quisiera. También se añadieron cuentas regresivas, alarmas parciales, y otras aplicaciones que facilitaban la práctica de un ejercicio o entrenamiento de un modo más específico. Para los deportes de montaña se diversificaron modelos que suministraban al usuario data tan valiosa como altitud, presión atmosférica, temperatura o brújula, y para los deportes acuáticos profundidad. Adicional a las funciones, los relojes se fueron también optimizando en su durabilidad, haciéndolos más resistentes en sus materiales e impermeables a la humedad, circunstancias especialmente importantes para las actividades al aire libre.

FRECUENCIA CARDIACA

El siguiente paso en la evolución de los dispositivos llegó con la incorporación de los sistemas de medición de ritmo cardiaco. Así los relojes cambiaron su denominación a pulsómetros, y añadieron un nuevo elemento: la banda de medición de ritmo cardiaco. Estas bandas, situadas generalmente en el pecho y dotadas de batería, suministraban información al dispositivo en la muñeca permitiendo conocer de manera casi instantánea el ritmo al que latía en cada momento el corazón. Los pulsómetros desarrollaron aplicaciones para establecer diferentes zonas de entrenamiento según la frecuencia del ritmo, avisando con señales acústicas si dichos límites eran sobrepasados por exceso o defecto.

SISTEMAS GPS

Los deportistas contaban con dispositivos digitales fiables y duraderos que les ofrecían funciones de medición de tiempo, ritmo cardiaco, e incluso otros cálculos como el de las calorías gastadas, información especialmente valiosa para aquellas personas que realizaban ejercicio buscando perder peso. Para esta última funcionalidad, los sistemas comenzaron a permitir individualizar los dispositivos, grabando cada usuario en memoria su data personal de sexo, edad, altura y peso. Aunque solo se trataba de una estimación aproximada, el éxito de esta función disparó la popularidad y venta de estos dispositivos entre personas no consideradas como deportistas en sentido estricto.

Aun así, seguía faltando una función que permitiera conocer con certeza la distancia recorrida. Los satélites vinieron en ayuda de los deportistas, y los fabricantes comenzaron a integrar en los relojes de muñeca la tecnología Global Positioning System (GPS).

La principal dificultad con la que se encontraron al comienzo fue reducir el tamaño de la antena y la batería operativa del sistema, para que no fuera un dispositivo demasiado voluminoso. Por ello, los primeros relojes GPS para deportistas eran algo incómodos y aparatosos, adicional a que debían ser recargados con mucha frecuencia. La opción de determinar nuestra ubicación virtual en modo instantáneo revolucionó las posibilidades y opciones de los relojes deportivos tradicionales. Ya se podía saber el ritmo y velocidad al que íbamos, sacar registros de datos medios, e incluso programar entrenamientos con complejas variables en cuanto a distancia, tiempo, ritmo y recuperación.

La transferencia de datos a las computadoras personales se optimizó, haciendo posible almacenar y compartir la data con otros usuarios, bajar entrenamientos de la red, e incluso diseñar y visualizar rutas usando programas como Google Earth.