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30 de Mar de 2020

Salud

La sandía, refrescante nutrición

Tras su jugosa carne sonrosada, esta fruta podría beneficiar a atletas, hipertensos y a hombres con disfunción eréctil

La sandía, refrescante nutrición
La sandía, refrescante nutrición

Un crujiente, dulce y jugoso bocadillo, es lo que me viene a la mente cuando me ponen enfrente una tajada de sandía. La fruta que ya todos conocemos por ser sumamente refrescante cuando hace mucho calor, tiene varias otras propiedades menos conocidas.

Podría ayudar a recuperarnos más rápido tras hacer ejercicio, mejorar la salud cardiovascular de las mujeres postmenopáusicas y de repente hasta renovar el vigor de los hombres con disfunción eréctil.

HIDRATACIÓN

En primer lugar, la sandía es una de las frutas más hidratantes que existe, ya que es 90% agua.

Esto no solo la hace baja en calorías sino que para las muchas personas que no les gusta tomar agua, se postula como una mejor opción que los jugos azucarados o las sodas.

Estar hidratados adecuadamente es importante para la eliminación de desechos a través de la orina, la salud de los tejidos, el buen funcionamiento de nuestros órganos y la regulación de la temperatura corporal, según indica el sitio web de Mayo Clinic .

NUTRIENTES

La sandía también está cargada de nutrientes. Una taza de sandía en pedazos aporta aproximadamente un 30% de nuestras necesidades diarias de vitamina C.

Los amantes de la sandía probablemente coman más de una taza en una sentada, por lo que de repente hasta adquieren el 100% de su dosis diaria de esta vitamina y antioxidante, que de acuerdo con el sitio WebMD protege contra. los radicales libres y fortalece el sistema inmune.

Además, la fruta aporta vitamina A, que contribuye a la salud visual, potasio, que ayuda a regular la presión sanguínea, y fibra que promueve la salud digestiva.

También es rica en licopeno, uno de los antioxidantes característicos de las frutas y vegetales rojos, como el tomate, la guayaba y la toronja rosada

Como antioxidante, se especula que el licopeno podría jugar un papel importante en la prevención del cáncer, pero se necesitan más estudios para confirmarlo.

PARA ATLETAS E HIPERTENSOS

Por su alta concentración del aminoácido L-citrulina, la sandía podría beneficiar a atletas y personas que sufren de presión alta.

Al comernos una sandía, la L-citrulina en la fruta se convierte en otro aminoácido en nuestro cuerpo, la L-arginina, a la que se le atribuyen los beneficios mencionados.

Un estudio publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry en 2013, donde investigadores le dieron jugo de sandía a un grupo de atletas, sugiere que consumir sandía después del ejercicio ayuda a reducir el dolor muscular y disminuye el tiempo para recuperar el ritmo cardíaco.

Los resultados de otro estudio publicado en 2013 también, en la revista científica Menopause , proponen que la sandía podría reducir la presión arterial en mujeres postmenopáusicas.

DISFUNCIÓN ERÉCTIL

La suplementación con L-arginina ha demostrado contribuir al desempeño sexual en los hombres con disfunción eréctil, por lo que varios científicos han comenzado a especular si el consumo de sandía podría proveer estos beneficios también.

Sin embargo, dados los niveles de concentración en la fruta, habría que comerse quién sabe cuántas sandías para lograr un efecto similar, y con esa cantidad de agua en el cuerpo, lo más probable es que el hombre que se de a esta tarea pase el resto de la noche evacuando la vejiga.

En fin, como si su exquisitez no fuera suficiente motivación para comernos un pedazo de esta fruta cada vez que podamos, el conocer sus beneficios a la salud es una invitación a no pensarlo dos veces la próxima vez que nos topemos con una sandía en el camino.

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A COMER MÁS SANDÍA

Córtela en cubos e inclúyala en una ensalada de frutas o de espinaca con queso feta, para darle un toque refrescante.

Licúela y tómela en jugo o mézcle la sandía licuada con limonada para una bebida refrescante.

La limonada de sandía se puede colar y poner en vasitos en el congelador para obtener duros.

Úsela licuada en su próximo trago o cocktail , por ejemplo un mojito de sandía.