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17 de May de 2022

Salud

Varicocele, un atentado contra la fertilidad

Se trata de la causa más frecuente de infertilidad masculina, según expertos. Esa patología crea un microambiente con hipoxia y radicales libres que impide un desarrollo óptimo de los espermatozoides para la fecundación. Con un diagnóstico oportuno, es posible evitar sus consecuencias

Existe un enemigo silencioso y frecuente de la capacidad reproductiva del varón. El varicocele es el agrandamiento de las venas dentro de la piel floja que sostiene los testículos y al mantener la temperatura local dentro o alrededor del testículo muy elevada, repercute en la formación, el movimiento y el funcionamiento del esperma.

El término viene del vocablo latino ‘varicem', que significa várice —dilatación permanente de una vena— y del griego ‘kele', que significa tumor. Lo preocupante de este padecimiento es que, según la Organización Mundial de la Salud, constituye una causa frecuente de la baja producción y calidad del esperma, lo cual ocasiona esterilidad.

De acuerdo con César Polanco, subdirector nacional de Atención Especializada en Salud en la Caja de Seguro Social, para noviembre de 2018 las cirugías de próstata y de varicoceles se ubicaban entre las más comunes efectuadas en la entidad.

El varicocele suele formarse durante la pubertad y aparecer en el lado izquierdo, probablemente debido a la posición de la vena testicular izquierda.

Según datos de la Clínica Mayo, no se sabe con exactitud cuál es su causa. ‘No obstante, muchos expertos creen que se forma cuando las válvulas dentro de las venas del cordón impiden el flujo adecuado de la sangre. La acumulación resultante hace que las venas se ensanchen. Esto podría dañar el testículo y afectar la fertilidad'.

Carlos Brugiati, urólogo, explica que según estadísticas mundiales se estima que el 15% de los hombres padece varicocele, con una incidencia predominante entre los 15 a 30 años; de estos, el 40% suele sufrir infertilidad y ‘es un padecimiento desconocido por la mayoría'.

‘Sólo cuando presentan síntomas como pesadez, dolor, contracciones testiculares, atrofia, venas visibles e infertilidad, acuden a una evaluación médica', comparte.

Brugiati señala que ‘cerca del 90% de los varicoceles son izquierdos; hay motivos anatómicos como una mayor longitud de la vena espermática izquierda en algunos pacientes, un drenaje final de la vena espermática en 90 grados que dificulta el retorno de la sangre a la circulación general, menor número de válvulas en la vena que impiden la estasis venosa junto a sustancias de desecho y pinzamiento de la vena por la horquilla aortomesentérica'.

‘Existe un predominio de lateralidad ya que el 90% son izquierdos 10% bilaterales y cuando son únicamente del lado derecho es necesario realizar estudios complementarios para descartar una lesión que comprima la vena gonadal', indica.

Según el grado, existen tres tipos de varicocele: Grado I, únicamente apreciable por palpación durante la maniobra de valsalva, grado II, palpable con el paciente en bipedestación y grado III: es evidente a simple vista.

Reproducción

Sobre su relación con la esterilidad, el especialista destaca que deriva del ‘daño gonadal secundario al varicocele que causa un microambiente con hipoxia y radicales libres que impide un desarrollo óptimo de los espermatozoides para la fecundación'.

Además, se produce un aumento de la temperatura testicular, incremento de la presión intratesticular, hipoxia por disminución del flujo sanguíneo y la acumulación de metabolitos tóxicos por ectasia venosa'.

La importancia de la detección y tratamiento temprano radica en que de persistir el ambiente tóxico para el parenquima testicular, el paciente desarrolla orquitis crónica, atrofia testicular e infertilidad.

‘La secuela más importante es la falla testicular con pérdida de producción de testosterona, de ser bilateral, con hipogonadismo temprano e imposibilidad de lograr una fecundación', sostiene.

Cirugía

Una investigación publicada por la revista Salud Uninorte , en Colombia, reseña que para tomar la decisión de llevar a un paciente a tratamiento quirúrgico se valora la capacidad reproductiva mediante el espermograma.

En este proceso, también deben considerarse las determinaciones de gonadotropinas, el volumen testicular y el plan de tener hijos a corto, mediano o largo plazo. El dolor también justifica su realización. Una disminución a través del tiempo del número y la movilidad de los espermatozoides, o en general, un deterioro en los parámetros del espermograma, son criterios que justifican el momento acudir a una corrección quirúrgica.

Los candidatos a la intervención quirúrgica como única herramienta para tratar el varicocele, son ‘todos los pacientes con historia de orquialgia (dolor testicular) aguda o crónica, atrofia testicular o infertilidad, que al examen físico presenten una masa evidente que asemeje una bolsa de gusanos debido a la tortuosidad de las venas y que generalmente desaparecen al acostarse; además de la confirmación ultrasonográfica del mismo con descripción de la dilatación de las venas durante las maniobras de valsalva', asevera Brugiati.

El tratamiento del varicocele siempre es quirúrgico y se practica de forma ambulatoria, su fin es ‘ligar las venas espermáticas con diferentes vías de abordaje son la inguinal, embolización, retroperitoneal y subinguinal es la comúnmente realizada. El paciente está pocas horas en casa con analgésicos orales'.

Lo cierto es que, con una intervención médica eficaz y oportuna, es posible evitar las consecuencias de incomodidad y pérdida de función testicular, necesaria para la salud masculina.

Exploración consciente y preventiva

DETECCIÓN TEMPRANA

Una publicación (2019) de la revista Men's Health recoge la ruta de la autoexploración para la detección temprana del varicocele.

‘Solo cuando presentan síntomas como pesadez, dolor, contracciones testiculares, atrofia, venas visibles e infertilidad, acuden a una evaluación médica',

CARLOS BRUGIATI

URÓLOGO

De acuerdo con Nicholas Cost, urólogo y profesor de la Universidad de Colorado, el mejor lugar para hacerlo es durante la ducha, sobre todo si es con agua tibia o caliente, ya que ‘el calor relajará tu escroto y te facilitará el sentir cualquier cosa fuera de lo normal'. El especialista recomienda comenzar en la parte superior del testículo izquierdo y sostenerlo entre el pulgar y los dedos de ambas manos, ‘y gentilmente rótalo entre tus dedos mientras vas bajando. Repite con el derecho, presta atención a cualquier bulto duro, suave o redondo, o a cambios inusuales en el tamaño, forma y consistencia de tu testículo'. ‘Puede que no seas capaz de sentir un bulto en sí, pero este puede hacer que tu testículo se sienta muy firme. Puede ser atemorizante encontrar algo raro, pero debes tener claro que no todas las irregularidades que encuentres en tu autoexploración son un indicador definitivo de cáncer testicular', agrega el especialista.