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26 de Jun de 2022

Salud

La terapia genética, la clave en la cura de la hemofilia

Los tratamientos para los pacientes hemofílicos han ido evolucionando durante los últimos años

Las terapias genéticas son la esperanza de los pacientes con hemofilia.Shutterstock

"La hemofilia es una afección hereditaria y está contemplada como una enfermedad rara. Los sangrados producidos por este padecimiento causan dolor, hinchazón, movilidad reducida y deformidad en las articulaciones, muy parecidas a la artritis", comentó a este medio Carmen Espinoza, gerente médico para Pfizer Centroamérica y Caribe.

Con motivo del día mundial de esta enfermedad, la especialista insta a los pacientes a "seguir al pie de la letra su tratamiento, a estar atentos para evitar hemorragias o controlarlas adecuadamente cuando estas surjan, para llevar una mejor calidad de vida".

Pero, ¿cómo se presenta la hemofilia? Esta dolencia poco común, provoca un trastorno hemorrágico en el que la sangre no se coagula normalmente. Surge por una alteración en uno de los genes que determinan la manera en que el cuerpo produce los factores de coagulación VIII (8) o IX (9). Debido a que estos genes se sitúan en los cromosomas X, la enfermedad es transmitida por las madres (XX) a los hijos varones (XY). Rara vez esta dolencia afecta a las niñas.

La doctora agregó que una de las formas de diagnosticar la hemofilia es mediante un examen de sangre, el cual permite saber cuánto tarda esta en coagularse, si contiene o no bajas concentraciones de alguno de los factores de coagulación o si carece del todo de estos. Los resultados de este estudio indican si el sangrado es ocasionado por hemofilia así como el grado de severidad de la enfermedad.

El esquema de tratamiento de un paciente con este padecimiento varía en función de la situación de cada paciente y la disponibilidad de medicamentos en cada país. "Existe el tratamiento 'a demanda o por episodios', en el que se aplica medicamento cuando hay evidencia de un sangrado o previo a someterse a una cirugía, y también destaca el tratamiento por 'profilaxis'. Este último consiste en la inyección intravenosa regular y continua del factor de coagulación faltante en el torrente sanguíneo de la persona, aún en ausencia de sangrado, con el fin de prevenir posibles hemorragias", añadió la especialista.

La Federación Mundial de Hemofilia (WFH, por sus siglas en inglés), señala que la profilaxis previene sangrados y la destrucción de las articulaciones y esta debe ser la meta del tratamiento para preservar las funciones musculoesqueléticas normales en el paciente.

Tratamientos prometedores

Los tratamientos para los pacientes hemofílicos han ido evolucionando durante los últimos años. "Inicialmente, se utilizaban tratamientos derivados del plasma, como el complejo protrombina. Más adelante estos fueron purificados (factores plasmáticos IX y VIII) y luego se desarrollaron factores recombinantes, que son producidos en laboratorio. Actualmente, la innovación ha permitido incursionar en tratamientos con moléculas pequeñas (anticuerpos monoclonales biespecíficos) y terapias en experimentación como son la terapia genética", aclaró Espinoza.

"Durante más de 18 años, el desarrollo de terapias para pacientes con hemofilia ha sido un enfoque clave para la farmacéutica e inclusive se han logrado avances significativos. Aunque todavía no existe cura, hoy en día las personas que reciben tratamiento pueden llevar vidas relativamente normales y activas", aseveró la doctora Espinoza. "Como nuestro propósito es llevar innovaciones que cambian la vida de los pacientes, actualmente estamos trabajando en investigaciones de terapia génica como un enfoque novedoso de tratamiento", reafirmó.

Según la Federación Mundial de Hemofilia, una de cada 10,000 personas padece la enfermedad, a nivel global. Para el año 2019, la Fundación de Hemofilia de Panamá reportó unas 264 casos.

Cómo se presenta

Existen dos tipos de hemofilia. La más frecuente es la hemofilia A y se caracteriza porque el paciente no tiene suficiente factor VIII de coagulación o está ausente. Por su parte, la hemofilia B se da cuando el factor IX está ausente o en concentración baja. En ambos casos, las personas tienden a sangrar por un periodo más prolongado de lo normal.

"A largo plazo, los pacientes con tratamiento subóptimo pueden perder su capacidad de caminar y hasta requerir asistencia de una silla de ruedas o una cirugía ortopédica para reparar o reemplazar las articulaciones dañadas", reconoció Espinoza.

Los sangrados se pueden presentar a lo interno o externo del cuerpo, más frecuentemente en articulaciones (afectando de mayor manera las rodillas, los codos y tobillos), debajo de la piel (produciendo moretones) o en los músculos y tejidos blandos. También, destacan los sangrados en boca, encías, luego de recibir inyecciones y hasta en la orina, heces o nariz.

Aunque solo existen dos tipos de hemofilia de carácter genético, también existe aquella que se denomina ‘hemofilia adquirida’, que se presenta cuando hay una respuesta inmunológica alterada y ataca a sus propias células o proteínas de coagulación. "En este caso los pacientes con un sistema de coagulación previamente sano desarrolla autoanticuerpos contra uno o varios factores de la coagulación durante la vida adulta", resalta Espinoza.

Esta enfermedad afecta aproximadamente a una de cada millón de personas al año.

¿Cómo se hereda la hemofilia?

En el organismo, los cromosomas están dispuestos en pares y nuestro género se define por los gametos sexuales: XX para las mujeres y XY para los hombres. Los genes relacionados con los factores de coagulación se ubican en el cromosoma X. Las mujeres tienen dos cromosomas X, por lo que, si el daño genético asociado a la hemofilia se encuentra solamente en uno de ellos, son portadoras de la enfermedad. En cambio, los varones son XY y solo tienen un cromosoma X, por lo tanto, un hombre que tenga un gen defectuoso de hemofilia en su cromosoma X padecerá la enfermedad.

“Cuando el padre tiene hemofilia y la madre no, ninguno de los hijos varones tendrá la enfermedad; sin embargo, todas las hijas portarán el gen de la hemofilia en uno de sus cromosomas X, convirtiéndose en “portadoras”. De esta manera, pueden transmitirla a sus descendientes (hijos e hijas)”, remarcó la médico.

Según la especialista, si el padre no tiene hemofilia y la madre es portadora del gen, para cada descendiente existe un 50% de probabilidad que una hija también sea portadora del gen y un 50% de probabilidad que un hijo varón tenga hemofilia. “Una mujer padece de hemofilia únicamente si su padre tiene la enfermedad y su madre es portadora; sin embargo, es muy poco frecuente”, zanjó.

Sin temor a vivir con hemofilia
Los niños varones son los más afectados con la dolencia. Cortesía

Impacto de la hemofilia

De acuerdo con la revista médica Annals of Internal Medicine, se estima que a nivel global existen cerca de 1.125.000 pacientes con hemofilia, de los cuales 418.000 la sufren de forma severa. Sin embargo, la Federación Mundial de Hemofilia (WFH), en su encuesta anual del 2017, documenta casi 198.000 pacientes con hemofilia, lo que evidencia que existen muchos pacientes sin diagnóstico. 

La Federación Española de Hemofilia indica que, por cada varón afectado de hemofilia, existe una media de cuatro mujeres portadoras en la familia.