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21 de Sep de 2020

Tecnología

La partícula divina arroja luces a lo desconocido

PANAMÁ. La noticia ha sido un boom en los medios de comunicación locales e internacionales. Los científicos están casi convencidos de ha...

PANAMÁ. La noticia ha sido un boom en los medios de comunicación locales e internacionales. Los científicos están casi convencidos de haber encontrado el Bosón de Higgs. Es el descubrimiento de la semana; qué decir de la semana, del año. O probablemente del siglo. Pero, ¿por qué es tan importante el hallazgo de una partícula? ¿Y por qué se han afanado tanto en encontrarla?

Para los físicos el hallazgo de la ‘Partícula de Dios’, como también se le conoce al Bosón de Higgs, es vital. Es la pieza clave para explicar cómo se formó el universo y todo lo que en el existe.

Los científicos la están buscando desde hace medio siglo. Y su descubrimiento, además, ser un hito histórico abre una ventana a lo desconocido. A través de ella se podrían validar las teorías que han tratado de explicar la materia oscura. La misma que forma un 25% del universo dejándole un 5% a la clara. El restante 70% es energía oscura que explicaría por qué el universo se está expandiendo de forma acelerada. ‘Ahora podremos reanudar los análisis y afinar todos los cálculos que podrían darnos una mejor idea de dónde buscar la materia oscura’, dijo Paul Padley, profesor de física de la Universidad de Rice, a la agencia de Noticias AFP.

Así mismo también podría ayudar a explicar la unificación de las fuerzas de la naturaleza y hasta la supersimetría, que trata sobre la existencia de las partículas de masa elevada.

Y escribiendo sobre masa debemos decir que fue esto precisamente lo que llevó en 1964 al físico británico Peter Higgs a plantear la teoría de la partícula divina. El experto, a través de ella, intentó explicar por qué las partículas tienen masa.

El bosón de Higgs es considerado la partícula que brinda su masa a las demás.

ASÍ FUNCIONA

Al intentar aislar los más pequeños componentes de la materia, los físicos descubrieron varias series de partículas elementales. Seis tipos de quarks (llamados up en inglés, lo cual significa ‘arriba’, down o ‘abajo’, charm o ‘encanto’, strange o ‘extraño’, top o ‘cima’ y bottom o ‘fondo’) forman parte de los componentes básicos o ‘ladrillos elementales’ de la materia, al igual que el electrón y sus hermanos mayores, el muon y el tau, y tres tipos de neutrinos.

Estas 12 partículas interactúan entre ellas, por intermedio de mensajeros, llamados ‘bosones’. Uno de ellos es el fotón, que porta la radiación electromagnética, y otro el gluon, que brinda cohesión a los núcleos atómicos. El fotón, que viaja a la velocidad de la luz, no tiene masa. No obstante, nuestra experiencia nos hace sentir la presencia de la materia, compuesta por átomos y, por lo tanto, también quarks y electrones. ¿De dónde viene esa masa? La ciencia explicó que no proviene de las partículas mismas. En 1964, por deducción, el físico británico Peter Higgs postuló que existía el bosón que hoy lleva su nombre y que debía dar su masa a otras partículas. ‘La idea es que hay partículas que chocan permanentemente con bosones de Higgs. Estos choques frenan su movimiento, que se vuelve más lento, y le dan la apariencia de una masa’, explica el físico y filósofo Etienne Klein. Klein compara este fenómeno con un hombre que intenta pasar corriendo en medio de una multitud que ‘frena su carrera’ y le hace aminorar su velocidad.

EL NOMBRE

Al bosón de Higgs se le llama ‘partícula de Dios’, como consecuencia de un libro al que se le cambió el título. El premio Nobel de Física Leon Lederman quería llamarlo The Goddamn Particle (‘la partícula maldita’), por lo difícil que era encontrarla.

Los físicos ahora parecen haberlo lograrlo. ‘Hemos observado una nueva partícula que concuerda con un bosón de Higgs’, dijo Rolf Heuer, director de la Organización Europea para la Investigación Nuclear.

El bosón, que hasta ahora ha sido una partícula teórica ha sido clave para comprender por qué la materia tiene masa, que se combina con la gravedad para darle peso a un objeto.