Temas Especiales

12 de Apr de 2021

Tecnología

Antropólogos de Perú dan "sepultura digna" a víctimas de la dictadura

El Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) trabaja en Somalilandia para dar una "sepultura digna" a las víctimas de la dictadura ...

El Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) trabaja en Somalilandia para dar una "sepultura digna" a las víctimas de la dictadura de Mohamed Siad Barré, que se cuentan por decenas de miles en las fosas comunes de esa región norteña de Somalia.

"No importa el tipo de vida que hayas tenido. Por más que haya sido una vida muy humilde, muy básica, tienes derecho a ser tratado después de la muerte como un ser humano", dijo a Efe el director de la citada organización no gubernamental (ONG), José Pablo Baraybar.

Mañana, los restos de 45 personas rescatados de las fosas comunes por el equipo del EPAF, en colaboración con la Comisión de Investigación de Crímenes de Guerra de Somalilandia (WCIC, en sus siglas inglesas), serán enterrados por el rito musulmán en Hargeisa, capital de esa región somalí autoproclamada independiente en 1991.

"El domingo va a marcar un antes y un después. Va a tener implicaciones a otro nivel, de memoria colectiva y de cohesión", sostuvo Baraybar en unas declaraciones telefónicas desde la capital.

Hargeisa es un cementerio gigante donde yacen gran parte de las cerca de 60.000 personas que fueron asesinadas en Somalilandia por el dictador somalí, entre 1988 y 1991.

Desde el derrocamiento de Siad Barré, Somalia vive en un estado de guerra y caos, y permanece dividida entre Somalilandia -relativamente estable-, la región semiautónoma de Puntlandia y el centro-sur de Somalia, donde se encuentra Mogadiscio.

La ONG peruana lleva varios años apoyando a la Comisión de Investigación de Crímenes de Guerra de Somalilandia, que dirigió los trabajos en las fosas comunes que han permitido identificar a estas 45 personas, en talleres desarrollados durante 2012 y 2014.

Concebido inicialmente para identificar y recoger pruebas para investigaciones criminales futuras, el proceso también ha sido visto por el pueblo de Somalilandia como una oportunidad para enterrar a sus muertos de forma digna, de acuerdo con las normas del Islam.

"Qué ejemplo puede dar un país como Somalia, que no tiene absolutamente nada, y toma una iniciativa como ésta cuando otros países se echan las manos a la cabeza con estos temas", enfatizó el experto forense peruano.

Aunque la población de Somalilandia sigue teniendo muchas carencias básicas -subrayó-, es "la zona más estable de la región y, mientras en Somalia siguen estallando coches-bomba, aquí ya se están ocupando de un pasado reciente".

Baraybar es un firme defensor de lo que denomina "derechos póstumos", aunque reconoce que "sería mucho más bonito que la gente tuviera derechos en vida".

El director del EPAF se congratuló de que los líderes religiosos de Hargeisa hayan entendido la labor de su equipo y cómo puede beneficiar a la "cohesión" del país.

"Al principio -explicó-, lo vieron con un poco de desconfianza, pero finalmente se han mostrado muy agradecidos y vieron que era algo muy importante".

Asimismo, los forenses peruanos han formado a personal local, que ahora está preparado para exhumar más restos.

El proyecto, que comenzó en 2012, ha sido financiado por la organización defensora de los derechos humanos estadounidense Centro por la Justicia y la Responsabilidad (CJA, por sus siglas en inglés) y el WCIC.

Precisamente, la CJA investiga a personas que han violado los derechos humanos para procesarlos en Estados Unidos y, de esa manera, lograron enjuiciar por crímenes de guerra y asesinatos extrajudiciales -entre otros abusos- al ex primer ministro de Somalia Mohamed Ali Samantar, conocido como el "El carnicero de Hargeisa".

La organización estadounidense tiene interés, por esta razón, en que los expertos peruanos continúen trabajando en Somalilandia, adonde volverán en septiembre próximo, adelantó Baraybar a Efe.

Además, el EPAF, fundado hace trece años, apoya numerosos proyectos en países como Filipinas, México, Brasil, Ecuador o la República Democrática del Congo, basados en el modelo de cooperación "sur-sur", que implica a países en desarrollo o subdesarrollados.