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06 de Jun de 2020

Tecnología

Slingshot, el clon de Snapchat

La red es el cuadrilátero donde Suckerbeg y Spiegel se ponen los guantes

En cuestiones de redes sociales, Mark Suckerberg no tiene interés en perder el primer lugar. Su Facebook acumula unos mil 200 millones de usuarios y aunque hasta diciembre del 2013 Snapchat —la red del fantasmito— solo contaba con unos 50 millones de usuarios, esa aparición lo seguía perturbando. Ya descubrió que Poke no pudo superar a la red creada por Evan Spiegel, a quien (encima) se atreven a comparar con él, entonces se dio a la tarea de hacer su propio ‘Snapchat’.

La semana pasada, Suckerberg sacó a la luz su Slingshot, al igual que aquella que quiso comprar por 3 mil millones de dólares (según se especula en el mercado). Esta hija de Facebook también tiene como principal responsabilidad enviar mensajes, videos y fotos que no se guardan.

LAS DIFERENCIAS

Parece ser que Mark quiso ir un poco más allá y le agregó otros factores. Por ejemplo, Slingshot promueve la reciprocidad; es decir, que para ver lo que envía la otra persona debes haber intercambiado algún mensaje. Es algo así como 1 x 1.

En la nueva aplicación, la facultad de autodestrucción se ejecuta cuando se responde a un mensaje o cuando se da la opción de barrer. En la creación del pequeño Evan, el usuario debe programar el tiempo que desea esté expuesto el mensaje.

Slingshot no tiene una señal de alerta cuando la imagen enviada ha sido tomada por una captura de pantalla, lo que sí ocurre con Snapchat.

EL FANTASMA

Para entender la razón de ser de Slingshot, hay que conocer a Snapchat. No solo la millonaria oferta de Mark por la app de Evan puede ser vista como una locura, más descabellado puede ser el rechazo de Spiegel, pues en algún momento de su lucha para mantener flotando a su fantasma, el joven tuvo serios problemas para pagar las facturas.

Mark y su Facebook de mil 200 millones de usuarios y con ingresos de 6 mil 870 millones de dólares quisieron apoderarse del Snapchat de Spiegel, que hasta el momento no ha generado ni la cuarta parte de esa cifra.

De hecho, Snapchat ha tenido varias fases y hasta otro nombre. Al inicio de la historia era Picaboo. En julio del 2011 se estrenó, pero sin éxito, en esos días, junto a Evan se encontraba Bobby Murphy y Reggie Brown. Tras diferencias y la presión de Evan por sacar adelante el proyecto, Brown pide su parte del negocio. Con esta acción, Murphy y Spiegel cambian las contraseñas y siguieron por su cuenta.

Un tiempo después de la separación de Brown, Spiegel recibe una carta de una compañía que le indica que están usando su nombre. Lo que fue una bendición. En adelante el fantasma se llamó Snapchat y añadido a esto, Murphy le había agregado algunas opciones como pies de fotos.

Ambos chicos retomaron sus labores, y en ese verano la aplicación logró su punto máximo, de 9 de la mañana a 3 de la tarde, lo que coincidía con el horario escolar. Es que en la preparatoria del condado de Orange se había prohibido Facebook, y la madre de Spiegel le había platicado a su sobrina de Snapchat, quien lo descargó en su Ipad (dadas por la escuela). Con esta app los estudiantes podían enviarse mensajes entre clases y lo mejor era que no quedaba rastro del hecho. De esta forma, la comunidad de usuarios fue creciendo entre adolescentes. El promedio de edad de sus usuarios es 18 años.

En cuanto a esto, Dionisio Guerra, conocedor de redes sociales, estima que se debe a lo divertida que resulta. ‘Los más jóvenes nacieron y crecieron relacionándose con la tecnología, por lo que unos varios pasos más no les resulta complicado. Los adultos queremos que nuestro mensaje sea claro y que llegue sin tantos adornos, por eso preferimos aplicaciones de otro tipo’, continúa diciendo.

La ruleta ya empezó a girar, Mark aumentó su apuesta y Spiegel se mantiene. Solo queda esperar para saber si Snapchat logra su cometido, o si Suckerberg sigue reinando en cuestión de comunicaciones remotas e instantáneas.