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17 de May de 2022

Tecnología

Los peligros de la automatización

Los arquitectos no se escapan a este fenómeno

Los peligros de la automatización
Prototipo del automóvil inteligente.

Los médicos también sienten las consecuencias negativas de la automatización ahora que usan programas sofisticados para leer información del paciente y hacer diagnósticos. Algunos estudios muestran que quienes usan algoritmos para encontrar masas sospechosas en mamografías, como los radiólogos, han perdido la capacidad de observar otras anormalidades por confiar en lo que el sistema les muestra.

Los arquitectos no se escapan a este fenómeno. Ellos hoy cuentan con programas sofisticados que solo necesitan ingresar ciertas medidas como, por ejemplo, la proporción entre el tamaño de una ventana y la dimensión del espacio, para que la máquina haga un diseño.

Aunque se trata de un salto tecnológico importante, Witold Rybczinski, arquitecto y crítico entrevistado por Carr, dice que la productividad del computador tiene un precio en esta profesión: ‘Le ha dado al individuo menos tiempo para pensar’.

Esto sucede porque cuando se trabaja con computadores los seres humanos entran en dos fallas congnitivas. La primera es la complacencia, que ocurre cuando los sistemas le hacen creer que con ellos la vida es más segura porque son infalibles, lo cual no es cierto, como se ha demostrado en muchas ocasiones.

La otra es el sesgo, pues la confianza en el software es tan fuerte que la gente ignora otras fuentes de información valiosas, como la que trasmiten los oídos y ojos. ‘Ambas fallas son síntomas de una mente que no está siendo retada’, dice Carr.

Lo inquietante es que la automatización en la actualidad no solo se circunscribe a ciertas profesiones sino a casi todas las actividades de la vida diaria asistidas hoy por programas y aplicaciones del teléfono celular, una extensión del cuerpo tal y como lo fue el martillo en el pasado.

Aplicaciones aparentemente inocentes como Autocorrect estarían afectando la memoria. Los psicólogos han encontrado que esta se forma por el simple hecho de imaginar una palabra en la mente, pero cuando el computador corrige de entrada un error de ortografía o da una serie de opciones de palabras, el cerebro siente que ya no es necesario aportar la imagen de la palabra correcta. ‘Nos volvemos peores editores cuando sabemos que un corrector digital está encendido’.