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28 de Nov de 2020

Tecnología

La incertidumbre se ha vuelto la regla, no la excepción

Para ser exitosas a largo plazo, las empresas deben ser capaces de percibir las señales de cambio en su ecosistema y adaptarse ágilmente

La incertidumbre se ha vuelto la regla, no la excepción
La incertidumbre se ha vuelto la regla, no la excepción

Hace tiempo entendí algo que me ayudó mucho a trabajar en el mundo empresarial: que los empresarios privilegian la estabilidad frente a la innovación.

Es entendible. Nadie desea que le estén cambiando las reglas cada mes o tener que aprender habilidades nuevas cada cierto tiempo.

Todos tendemos a la comodidad. De una u otra forma, tratamos de mantener las cosas para que ‘fluyan suave' y no generen ‘olas'.

‘Una cosa piensa el burro y otra el que lo arrea', dice un antiguo refrán de mi tierra. Hoy es más cierto que nunca, pues por más tranquilidad y seguridad que deseemos, los mercados se portan de otra manera.

La incertidumbre se ha vuelto la regla y no la excepción, así que quien no aprenda a usarla a su favor está indefectiblemente condenado a padecerla.

Las únicas herramienta que funcionan en un medio tan cambiante, son la capacidad de adaptarse y la innovación.

Las empresas y organizaciones que no se tomen en serio eso de volverse ágiles y adaptables estarán en serios aprietos.

El peligro más grande se sufre cuando, aparentemente, todo va bien; cuando uno no percibe el ambiente cambiante y, sin darse cuenta, un día se encuentra perdido y lejos de la ruta que todos siguen.

Hemos visto muchos ejemplos a gran escala. ¿Qué pasó con Nokia? Tenía todo el mercado de los móviles. ¿Y ahora? Seguro había señales que les marcaban los cambios en el ecosistema, pero no reaccionaron.

Tenemos que poder ser autocríticos, analizarnos con cabeza fría, saber cómo estamos y qué podemos hacer. Si un día nos vemos en el espejo empresarial y pensamos que todo lo tenemos resuelto, es el momento de buscar una segunda opinión.

Debemos tener la capacidad de imaginar otros mundos y otras formas de hacer las cosas, para lo cual es imprescindible la capacidad de soñar.

Einstein decía que para él era más importante la imaginación que la inteligencia. En lo personal, creo que son aristas del mismo fenómeno. No puede ser que nuestros empresarios piensen que la creatividad y la imaginación son solo para los artistas.

De hecho, la mayoría de los empresarios exitosos que conozco poseen inquietudes creativas. Crear las nuevas empresas y negocios de nuestro país ha de requerir mucha imaginación, así como también mucha planificación. La primera se aprende creando y la segunda, ejecutando.

Los primeros pasos ya se han comenzado a dar. Por todos lados veo nacer nuevas iniciativas, espacios de colaboración y formas de ver las cosas.

Espero que todas maduren y nos permitan ver sus frutos. En ellos reside el futuro de nuestros ecosistemas empresariales.

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‘La mayoría de los empresarios exitosos que conozco tienen inquietudes creativas'

PEDRO COLMENARES,

ASESOR TIC