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16 de Jan de 2020

Tecnología

Navegando en la incertidumbre de un nuevo año económico

Mi primera nota en este medio salió el dos de diciembre del 2012. Cuando conversé con el director de ese entonces sobre los temas que trataríamos en mi columna, acordamos seguir la línea que yo tenía en mi blog personal de esa época; hablar del futuro sin llegar a la ciencia ficción, tocar temas de tecnología sin ser extremadamente técnicos y hablar de los negocios de la economía actual sin perderse en detalles muy específicos.

Cada fin de año a partir de ese diciembre, he tenido la costumbre de arriesgarme a opinar sobre el cómo será el año que viene. No pretendo ser ningún adivino ni mucho menos, creo que el ejercicio me sirve para tratar de cristalizar en el papel, algunas de las tendencias que he venido observando en los últimos meses y que probablemente se desarrollen para el año 2020.

El cambio climático es una realidad incuestionable, todos los ámbitos humanos estarán cada vez más cruzados por este hecho. Los gobiernos deberán presionar cambios cada vez más dramáticos en nuestros hábitos de consumo y lo harán por medio de la generación de nuevas políticas públicas.

En nuestro país vivimos un ejemplo del cambio acelerado que generarán este tipo de políticas; el caso de la prohibición de las bolsas plásticas en los supermercados. De un momento a otro se activó toda una economía de las bolsas biodegradables, las de tela y materiales reusables. Recuerdo que hace justo un año, uno de los proyectos que estuvimos apoyando en nuestra incubadora de empresas tenía que ver con bolsas de tela y el concepto de economía circular, el proyecto no despegó por falta de interés de los posibles clientes, ahora el escenario es completamente diferente.

Este mismo efecto creo que se comenzará a vivir en otras áreas de la economía. Los escenarios están cambiando de forma que conceptos que antes sonaban impracticables, tendrán ahora todo el sentido.

Cosas como la energía alternativa, la alimentación saludable, la creación y venta de experiencias, dejarán de ser vistas como “temas de revista” para convertirse en los productos y servicios que comenzaremos a consumir en los próximos meses.

El mundo ya se conectó y nuestra competencia es realmente global. Algunos nichos de negocios tratan de evitar este efecto, creando leyes o reglas que restrinjan la participación del talento mundial en su mercado, pero contadas excepciones, el talento al final triunfará.

Lo positivo de este fenómeno será el nacimiento de las empresas locales de cobertura cada vez más internacional, pues las empresas locales que logren generar valor y competir con los mejores del mundo tendrán acceso de seguro a mercados más allá de nuestras fronteras.

La hiperlocalidad competirá con la globalización, la economía naranja (creativa y cultural) se convertirá en una herramienta para crear estrategias de diferenciación para los productos locales.

Estamos urgidos de encontrar nuevas formas de generar valor en nuestro mercado, la manera como entendemos el consumo seguirá cambiando, las personas cada vez compran menos objetos y compran más la “experiencia de tenerlos”; creo que veremos la multiplicación de proyectos que nos den acceso a las cosas sin tener que comprarlas.

En fin, creo que en este año terminaremos de ver cómo algunos de los cambios grandes que se han visto en otros mercados del globo, terminarán de aterrizar en nuestro país.

Al final creo que nos estamos volviendo expertos en navegar en la incertidumbre, las fuerzas de cambio finalmente han tocado nuestras costas y yo estoy seguro de que comenzaremos a ver a nuestro mercado local reaccionar a ellas.