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19 de Nov de 2019

Deportes

El guerrero que volvió a la acción

PANAMÁ. Cuando Sergio Araúz tomó su turno al bate en la parte baja del octavo episodio, parecía tener algún presentimiento.

PANAMÁ. Cuando Sergio Araúz tomó su turno al bate en la parte baja del octavo episodio, parecía tener algún presentimiento.

Un lanzamiento pegado al cuerpo le hizo reaccionar.

Se alejó unos pasos de la caja de bateo, lanzó algunas expresiones inaudibles a la distancia.

Retornó con algo de sosiego. Esperó el siguiente envío para devolverlo al jardín izquierdo de imparable.

Luego de haber recibido un fuerte pelotazo en los albores del Campeonato Nacional de Béisbol Mayor, Copa Claro, el pelotero ha vuelto con una notable inspiración, la misma que su equipo mantiene.

GRAN TRABAJO

En la serie semifinal ante Los Santos, Araúz ha sido un factor decisivo, tanto a la defensiva como a la ofensiva.

Sonó de 3-1 en el primer choque, con una carrera anotada; pero su actuación en el segundo encuentro lo colocó como un peligroso bateador, principalmente contra los mejores tiradores de la tropa santeña.

Araúz dio de 3-3, incluyendo un doble decisivo ante el experimentado Ramiro Mendoza, para sentenciar la victoria bocatoreña.

‘Creo que estamos haciendo las cosas bien; espero que sigamos así, porque ha sido un largo camino hasta aquí’, apuntó el pelotero, una vez terminado el encuentro del domingo último.

El lunes, en el tercer partido, Araúz volvió a destacarse, sonando de 5-3, con una carrera anotada y otra remolcada. Aquella noche, Bocas del Toro sacudió a todos los lanzadores santeños con un contundente 11-2, en el estadio Rod Carew.

UN GRAN RETORNO

A finales de febrero, Araúz recibió un pelotazo que le fracturó el hueso cúbito del antebrazo derecho, lesión que, según los médicos, lo dejaría fuera de acción por todo el campeonato.

Sin embargo, una sorprendentemente rápida recuperación le permitió volver al jugar el 10 de abril.

Araúz respira buenos aires, gracias a su perseverancia y al espíritu competitivo.

Su retorno a la receptoría bocatoreña le ha inyectado un fuerte impulso a todo el equipo, pero principalmente al propio jugador, que ya no quiere volver a mirar los partidos por al televisión, sino ser parte de la acción.