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18 de Nov de 2019

Deportes

Esperanza de alcanzar el podio

COLOMBIA. Desde muy temprano, Luis Fernando López debió acostumbrarse a afrontar la precariedad. Ya iniciado en la marcha, en la casa de...

COLOMBIA. Desde muy temprano, Luis Fernando López debió acostumbrarse a afrontar la precariedad. Ya iniciado en la marcha, en la casa del atleta había que escoger entre los zapatos o la comida.

Cuenta López en un trabajo periodístico aparecido en la página electrónica Elespectador.com, que unos días era sopa, y otros arroz, y que un señor de Pasto le hacía zapatos económicos.

Hoy, convertido en una de las esperanzas de podio de Colombia para los próximos Juegos Olímpicos, y patrocinado por Adidas (lo que explica que pueda usar un par de zapatos para casi cada entrenamiento), el pastuso habla con pausa y humildad de esos orígenes.

‘En general, todos los deportistas de alto rendimiento en Colombia venimos de estratos bajos’, reconoce.

Criado en una familia de atletas, a Luis Fernando no le permitieron jugar demasiado fútbol. ‘Me la pasaba reventándome detrás de una pelota’, recuerda. Su padre, que lleva el mismo nombre, y su tío, Marcelino Pastrana, lo inclinaron hacia el atletismo, una disciplina a la que López, al principio obligado, terminó dedicándole la vida. Rememora López que, a principios de los noventa, comenzó a salir de su ciudad natal. Primero fue un Intercolegiado. Luego, la Copa Suramericana de Cuenca, Ecuador, en 1995. En aquella competencia, en la que se colgó la medalla de plata, conoció al que sería su técnico durante muchos años, Luis Fernando Rozo. Ingresó a la Policía Nacional en 1998 y desde ahí construiría su camino de deportista élite. De la mano de Rozo, empezó a darse a conocer con el oro de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2006, celebrados en Cartagena, y luego con un noveno lugar en Beijing 2008. El sendero de buenos resultados lo llevaría a un quinto lugar en el Mundial de Berlín en 2009 y a lo que es su mejor actuación hasta la fecha: la medalla de bronce en la cita orbital de Daegu, Corea del Sur, el año pasado. López lo ve como una ‘progresión’. ‘A partir de eso, la posibilidad de podio en los Olímpicos ya no es lejana’.

Ante la pregunta de los rivales a vencer, el marchista opta por no jerarquizar. ‘Los rusos, pero también los chinos, los mexicanos, los italianos, todos los participantes. A partir del kilómetro 10 ó 12, se irá viendo. Lo que esté en el corazón de cada uno puede marcar la diferencia’, señala.