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30 de Sep de 2020

Deportes

El equipo que nunca se dio por vencido es el campeón

PANAMÁ. Daniel Cruz se notaba ansioso. Tal vez, mucho más que el resto de sus compañeros.

PANAMÁ. Daniel Cruz se notaba ansioso. Tal vez, mucho más que el resto de sus compañeros.

Su inquietud tenía plena justificación. ‘Hey, todavía podemos ganar este juego’.

En ese momento, Venezuela atacaba. Era la parte alta del séptimo episodio y los vales habían colocado hombres en base.

Cruz salió de la caseta, algo que usualmente no sucede en la categoría infantil.

Agitando los brazos, el pequeño pelotero exigía más de la fanaticada, casi 5 mil personas, que prácticamente dejaron sin espacios el estadio 15 de diciembre en Aguadulce.

El chico volvió al dogout. En el siguiente lanzamiento, una línea al campo corto selló la entrada, y preparó el escenario para la historia.

Apenas unos 15 minutos antes, cuando se pensaba que todo estaba consumado, Cruz dio un estacazo de vuelta completa con un hombre a bordo para igualar a cinco carreras el partido con los venezolanos.

El chispazo del peloterito aguadulceño prendió una mecha que se extendió hasta que Edwin Nieto sonó un indiscutible por el jardín derecho, trayendo a Julio Goff a la casa. Fue el batazo de oro, la carrera de la victoria... el viaje a Williamsport.

LAS VOCES DEL TRIUNFO

Julio Goff se encargó del montículo desde el tercer episodio, cuando el abridor Daniel Cruz no pudo contener la fuerte ofensiva venezolana.

‘Ya sabía que tenía que mezclar los lanzamientos, pero la verdad es que estaba un poco nervioso al principio’, comentó el pimentoso y versátil jugador.

Su padre, también pelotero, le enseñó que el valor sobre el terreno de juegos se demuestra con hechos.

Por eso, cuando vio que Edwin Nieto enredaba la esférica en el séptimo episodio, solo pensó en una cosa.

‘No miré hacia atrás. Sabía que la bola iba a picar buena, así que desde que salió el batazo, corrí con todas mis fuerzas’, dijo al explicar su recorrido hasta el plato con la carrera triunfadora.

Goff ganó ese partido. Su labor puede resumirse en una sola palabra: excelente.

EL MÁS VALIOSO

Edwin Nieto luchaba para que los trofeos individuales que logró en el campeonato latinoamericano de pequeñas ligas se mantuvieran intactos durante la emotiva celebración por la victoria.

El chico de apenas 11 años cuenta lo que se siente ser un héroe, en las circunstancias ideales en que produjo el sencillo que dio a Aguadulce (Panamá A) el pase a Williamsport.

‘Estaba esperando una recta. El lanzador venezolano estaba trabajando con ese lanzamiento que yo estaba viendo muy bien; así que me preparé y la primera recta que lanzó se la devolví de imparable’, comentó.

Fue una recta que Nieto chocó hacia el jardín derecho. Iba como enrollada, con mucho efecto. Picó y salió del terreno, desarmando por completo al jardinero vale.

‘No vi dónde cayó la pelota, solo sé que iba a ser un imparable y que mi compañero estaba corriendo hacia el plato’, destacó el jugador.

SATISFACCIÓN

Luis González no sonrió hasta que Julio Goff cruzó el plato con el gane.

El director de la novena panameña estalló en júbilo, y no fue para menos. ‘Hemos luchado para llegar hasta aquí. Cada partido, cada jugada. Estos muchachos demostraron de qué están hechos’, expresó González, aún preso por la emoción.

A WILLIAMSPORT

La victoria pone a la novena aguadulceña como la representante del área de América Central y Sudamérica en la Serie Mundial de Pequeñas Ligas, que cada mes de agosto se celebra en Williamsport, Pennsylvania.

El torneo, que se realiza desde 1947 y es considerado el espectáculo deportivo más importante dentro y fuera de los Estados Unidos, donde participan niños de entre 11 y 12 años de edad.

En 1993, el equipo de Panamá, perteneciente a la provincia de Chiriquí, perdió 3-2 ante Long Beach, siendo la mejor participación del país en este evento internacional.