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16 de May de 2022

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Un choque histórico entre hermanos y mariscales

NUEVA ORLÉANS. La temporada que culmina hoy con el próximo Super Bowl pasó por recompensas, árbitros sustitutos y hasta el regreso del g...

NUEVA ORLÉANS. La temporada que culmina hoy con el próximo Super Bowl pasó por recompensas, árbitros sustitutos y hasta el regreso del gran partido a Nueva Orleáns, con un quarterback de reemplazo, una rivalidad fraternal y el magnífico retiro de uno de los mejores jugadores de la NFL, opacado por los misteriosos poderes curativos del aerosol de asta de venado.

Es el Super Bowl de las reapariciones, de primicias y acontecimientos postreros.

Y si San Francisco gana, será también el partido que coronará al mejor equipo en la historia reciente.

MARCAS A LA VISTA

De ganar a los Ravens de Baltimore, los 49ers sumarán seis campeonatos e igualarán los títulos de Pittsburgh en la era del Super Bowl.

A diferencia de los Steelers, los 49ers nunca han perdido uno. Aunque también es cierto que no han ganado uno en 18 años.

‘Existe una tradición con los 49ers de San Francisco, pero creo que estos chicos están allanándose el camino’, estimó el receptor Jerry Rice, tres veces campeón y ya en el Salón de la Fama.

O como dijo la propietaria Denise DeBartolo York: ‘Hemos cerrado el círculo y la dinastía prevalecerá’.

Nueva Orleáns ha cerrado el círculo también.

Luego de ser asolada por el huracán Katrina en agosto de 2005, de perder por éxodo a una cuarta parte de su población, de ser abandonada por los Saints durante toda una temporada, la ciudad no podía llegar a imaginar que sería la sede de otro Super Bowl.

Pero mientras se recuperaba y se volvía a levantar, concibió organizar lo que el propietario de los Patriots, Robert Kraft, llama ‘el supremo acontecimiento deportivo’.

La NFL coincidió en que era momento del regreso.

Y aunque el comisionado Roger Goodell es menospreciado en Nueva Orleáns por aporrear a los Saints con suspensiones y multas por el escándalo de las recompensas, el ánimo apreciado esta semana en el Barrio Francés y en la zona del estadio ha sido de apoyo e incluso edificante.

‘También para nosotros es formidable estar de vuelta aquí en Nueva Orleáns, dijo Goodell al bromear sobre muñecos de vudú con su imagen.

‘Nuestro décimo Super Bowl aquí, el primero desde Katrina, y es evidente que esta ciudad se vuelve más grande y mejor que nunca antes’, agregó.

EN ESQUINAS OPUESTAS

Destaca la historia de los hermanos entrenadores (John de Baltimore y Jim de San Francisco), los primeros hermanos que se encaran al frente de equipos en un Super Bowl.

John, 15 meses mayor, no jugó en la NFL. Ha labrado su carrera a un costado del terreno. Es el único entrenador en jefe que ha ganado partidos de postemporada en sus cinco primeras campañas. Su quarterback, Joe Flacco, tiene la misma distinción, de cara a su primer Super Bowl.

Jim Harbaugh fue una selección de la primera ronda del draft, y jugó como quarterback durante 14 temporadas como profesional, antes ser entrenador.

De cara al duelo de esta semana, han abundado las muestras de afecto y alegría entre los hermanos, aunque ello podría cambiar hoy.

‘Probablemente esto es un poco más difícil en lo emocional’, dijo John Harbaugh, acerca del enfrentamiento con su hermano.

Y desde luego, destaca el duelo de dos quarterbacks debutantes en el gran partido, Flacco y Colin Kaepernick.

Flacco tiene sin embargo credenciales que lo avalan. Posee el récord de victorias de visita en postemporada, con seis. Pero antes de esta campaña, cuando superó a Peyton Manning y a Tom Brady, no había podido llevar a los Ravens al Super Bowl.

Kaepernick, por su lado, está a un triunfo de unirse a Joe Montana y a Steve Young como campeón del Super Bowl con los 49ers.