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29 de May de 2020

Béisbol

El día que Fidel le dijo ‘sí' al béisbol

En el año 2004, se rumoraba que Cuba no estaría en el primer Clásico Mundial de Béisbol. Su respuesta estremeció al mundo

El día que Fidel le dijo ‘sí' al béisbol
Año 2004. Periodistas panameños con el Comandante Fidel Castro en el Palacio de la Revolución.

Fue un viaje que me tomó por sorpresa.

En aquel 2004, sin internet, redes sociales, instagram y con los teléfonos celulares en sus comienzos, recibir una llamada del Secretario de Comunicación del Estado, Erich Rodríguez Auerbach, para acompañar al entonces presidente de la República, Martín Torrijos, en un viaje ‘relámpago' a La Habana, Cuba fue como decir ‘oye, qué bueno, visitarás la tierra de Trespatines'.

El viaje tenía como objetivo presenciar los primeros contactos entre Cuba y Panamá, producto de la llamada ‘Operación Milagro', especializada en cirugías oculares, y que beneficiaría a panameños de escasos recursos, gracias al intercambio existente en materia de salud entre ambos países.

La primera pregunta en cuanto abordamos el avión rumbo al aeropuerto José Martí de La Habana fue: ‘¿vamos a poder entrevistar a Fidel Castro?

La respuesta no fue muy concreta. ‘Si nos da tiempo'.

Era una visita de horas a la capital cubana. A pesar de eso, nos dio tiempo suficiente para llegar a la Catedral de La Habana, visitar la famosa ‘Bodeguita del Medio' y dejar una firma muy cerca de la de Hemingway; caminar unos minutos por el Malecón apreciando los estragos que produjo el huracán ‘Charley' en los edificios cercanos.

‘¿TÚ CREES QUE EL CLÁSICO MUNDIAL SERÍA EL MISMO, SIN CUBA PRESENTE? ALLÍ ESTAREMOS, ESO NO LO DUDES'.

FIDEL CASTRO RUZ,

FALLECIDO EX PRESIDENTE DE CUBA

Una visita breve a la escuela de Comunicación de la Universidad de La Habana, luego al Capitolio y después a cenar en el Hotel Nacional.

Llegamos al Parque de la Revolución, un sitio mágico donde el tiempo se detuvo para presentarse tal cual fue en los años 40, 50 y 60 del siglo pasado; y ya entrada la noche, al Palacio de La Revolución, el edificio insignia del poder político cubano.

Llegar allí presagiaba el encuentro con Fidel Alejandro Castro Ruz, la figura más importante de la política latinoamericana en todos los tiempos.

Tras sortear un férreo anillo de seguridad, entramos al salón principal. Minutos después, el Comandante Fidel apareció sonriente, abrazando a las colegas Castalia y Yecibel, saludando al presidente Martín Torrijos y abrazando efusivamente a ‘Lucho' Gómez.

‘¿Muchachos, qué quieren saber?' Fue Castro quien abrió el compás.

¿Se dice que usted está enfermo de Parkinson?, preguntó Hugo Famanía.

Castro extendió a todo lo largo y sin temblar su brazo izquierdo. ‘¿Te contesta eso la pregunta?', fue su respuesta.

Llegó el momento de hablar de deportes. El primer Clásico Mundial estaba cerca y se decía que Cuba no iría a la cita, así que fue mi tarea preguntar al respecto.

¿Comandante, Cuba irá al Clásico Mundial?

Fue como si le hubiera enviado una recta a 90 millas por hora, pero el Comandante estaba preparado para ese envío.

‘¿Tú crees que el Clásico Mundial sería el mismo, sin Cuba presente? Allí estaremos, eso no lo dudes. Aquí en La Habana respiramos béisbol, nuestro equipo jugará ese torneo, porque el béisbol sin Cuba no es el mismo béisbol'

Su respuesta le dio al vuelta al mundo. Sus palabras estuvieron en mi grabadora, reposaron allí por varios meses, porque fue una primicia mundial, y un honor único e irrepetible.

La delegación de periodistas le entregó un obsequio al Comandante, y él nos regaló una entrevista, fotos y una anécdota para la historia.